Octavos | Ida

La Champions exige goles

Lopes se lanza para detener un disparo de Messi. /Guillaume Horcajuelo (Efe)
Lopes se lanza para detener un disparo de Messi. / Guillaume Horcajuelo (Efe)

Empate a cero del Barcelona en la ida de los octavos de final ante el Olympique de Lyon pese a los 25 tiros del conjunto azulgrana

JESÚS BALLESTEROSBarcelona

Llegó la hora de la verdad en la Champions y al Barcelona se le secó la puntería. Podría haber estado creando ocasiones y lanzado contra la portería de Lopes toda la noche, que el marcador habría seguido así. Por vez primera en lo que va de competición, el equipo de Valverde se marchaba sin goles a favor. Pese a medirse a uno de los equipos más anárquicos en lo que a defensa se refiere y tras haber tirado hasta en 25 ocasiones contra la portería gala.

Pero no era la noche de nadie en el conjunto culé, ni siquiera de Messi, que parece haber perdido incluso la magia en los lanzamientos de falta. Se antoja necesaria su mejor versión para el choque de vuelta en el Camp Nou si el Barça no quiere protagonizar el enésimo fracaso en la máxima competición continental.

Dicho esto, cualquiera que viese el duelo lanzaría improperios ante el resultado final. Porque uno y otro equipo pudieron romper las tablas, pero acabaría siendo la noche de los porteros, especialmente la del portugués Lopes, determinante en el resultado final.

0 Olympique de Lyon

Lopes, Dubois, Denayer, Marcelo, Mendy, Aouar, Ndombele (Cheikh, min. 85); Bertrand Traore (Tousart, min. 69), Depay, Terrier (Cornet, min. 76) y Dembélé.

0 Barcelona

Ter Stegen, Semedo, Piqué, Lenglet, Alba, Sergi Roberto (Arturo Vidal, min. 81), Busquets, Rakitic, Messi, Luis Suárez, Dembélé (Coutinho, min. 67).

Árbitro:
Cüneyt Çakir (turco). Amonestó a Aouar, Dubois, Sergi Roberto y Semedo.
Incidencias:
Estadio Parc Olympique Lyonnais. 62.000 espectadores.

El ritmo frenético con el que arrancaron ambas escuadras el choque invitaba a pensar que no se trataba del partido de ida de los octavos de final de la Champions. Nada reservaron ni locales ni azulgranas y la concatenación de ocasiones claras de gol fue tal que resultó hasta grosero que el duelo entre ambos acabara sin celebración alguna.

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Ter Stegen y Lopes eran los héroes en sus respectivos equipos ante la avalancha de jugadas ofensivas por uno y otro lado. El Olympique de Lyon ha ido dejando migas de pan en su recorrido por la actual Champions de cómo iba a ser su política futbolística y el Barça, con algo menos de llegada, le igualó la apuesta. El resultado, un partido vibrante y frenético para disfrute de todos los amantes del fútbol.

Lopes, adalid de la resistencia

En ese correcalles en el que se había convertido el choque desde casi sus inicios, Dembélé se desenvolvía a las mil maravillas. Era el más incisivo de los pupilos de Valverde, aunque sigue teniendo el galo un problema grave en la definición. Casi nunca su decisión es la acertada y el Barça echa mucho de menos un mejor repertorio asociativo del francés.

Más activo que en los últimos partidos, Messi buscaba una y otra vez la jugada que terminara por romper el duelo en tierras francesas. Pero aún no está el astro argentino al nivel de antes de la lesión. Rodeado por hasta tres rivales cada vez que recibía el balón, la opción del '10' culé era otear el hueco justo entre la muralla defensiva rival para hacer saltar el electrónico.

Viendo que las opciones de marcar se reducían a Dembélé y Messi (Luis Suárez sigue sin aparecer en la Champions cuando juega a domicilio), Valverde se vio en la obligación de mover el árbol y buscar algo más de control en el ataque. Coutinho entraba en lugar del joven atacante galo a la espera de ver la mejor versión del brasileño.

Casi le saca las castañas del fuego a los suyos con un disparo lejano marca de la casa, pero el de Río de Janeiro se encontró con Lopes como minutos antes le había ocurrido a Messi. La cantidad de disparos claros del Barcelona merecían la recompensa, pero el gol se resistía a llegar.

Y eso que el duelo se había decantado en los últimos minutos del lado azulgrana. El control del juego y el ritmo del mismo era casi total. Muy poco le duraba el balón al Olympique, que se aventuraba de forma tímida en busca de la portería de Ter Stegen, pero el alemán apenas tuvo trabajo tras el descanso.

Los últimos minutos del duelo de ida fue un auténtico monólogo del Barcelona, pero la muralla local se resistía a caer. El meta luso Lopes se erigía en adalid de la resistencia y seguía sacando manos magistrales que mantenían a los suyos no sólo en el partido sino también en la eliminatoria ante el Barcelona.