Reale colabora en Chile en un proyecto de acogida a niños con cáncer que están lejos de sus hogares

Niños acogidos en la Casa Sagrada Familia/F. Casa Familia
Niños acogidos en la Casa Sagrada Familia / F. Casa Familia

La compañía aseguradora española mantiene su apuesta por situar a las personas en el centro de su negocio

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTEnviada especial a Chile

Las personas en el centro. Esta es la política de una de las mayores compañías españolas, Reale Seguros que el 13 mayo de hace ahora tres años dio el salto a Chile. Esta fue la primera expansión de la empresa desde su creación 25 años antes, pero no sólo lo hizo su negocio, también su fundación, una entidad sin ánimo de lucro, creada en 1998, que tiene como hoja de ruta la defensa del medio ambiente y del fomento de una vida saludable y, de apoyo a diferentes acciones sociales.

Chile no es una excepción. En este país andino, la compañía que dirige Ignacio Mariscal, ha volcado su esfuerzo en la Fundación de Ayuda al Niño Oncológico Casa de la Sagrada Familia, creada en enero de 2001 para acoger a los niños que estén recibiendo un tratamiento contra el cáncer en el Hospital Luis Calvo Mackenna, permitiéndoles vivir este difícil proceso en compañía de sus madres. Se les facilita alojamiento, apoyo espiritual y por supuesto también emocional y se les asesora acerca del cuidado especial que necesitan.

Niños acogidos en la Casa Sagrada Familia.
Niños acogidos en la Casa Sagrada Familia. / F. Casa Familia

En este proyecto, Reale ayuda a la financiación del programa 'Volver a casa', que estos días se presenta en Chile, en el marco del IV Foro Futuro en Español de Vocento. Gracias a este programa una asistente social especializada en temas de vivienda hace de intermediaria ante las instituciones para que las familias de los niños huéspedes de la residencia Casa Sagrada Familia puedan encontrar un alojamiento adecuado cuando hayan sido dados de alta al finalizar el tratamiento oncológico

Durante el 2017-2018 el 56% de las familias (31) que llegaron a la Casa Sagrada Familia llamó a las puertas de este programa. Las 31 que estaban presentes cuando arrancó la colaboración de Reale con la Casa Sagrada Familia en julio del 2017, habían recibido una casa nueva o habían podido remodelar la suya lo que les permitió regresar a sus ciudades de origen. Y a finales del 2018,otras tantas familias estaban en estudio.

¿De qué forma se les ayuda? Trece familias recibieron un subsidio habitacional al que se destinaron más de 249.000 euros, quince obtuvieron una ayuda por la mejora de la vivienda (12.987 euros) y dos, un subsidio de alquiler (7.662 euros)

Durante este tiempo también se han desarrollado diferentes iniciativas, gracias a voluntarios, que han permitido celebrar fiestas y organizar salidas con los pequeños con el único objetivo de proporcionar cercanía y afecto a los niños y familias que se encuentran en una situación de especial fragilidad y a las que una enfermedad tan atroz como el cáncer les ha separado de sus hogares.

Niños acogidos en la Casa Sagrada Familia.
Niños acogidos en la Casa Sagrada Familia. / F. Casa Familia

En la actualidad, Reale ha puesto el foco en un nuevo proyecto en el que se ha embarcado la Fundación Casa Familia. Tras 18 años en marcha, quieren dar un paso más creando un espacio para los niños que entran en cuidados paliativos porque desafortunadamente no todos los pequeños tienen las condiciones para recibir esos cuidados en sus casas.

La solución pasa por tanto por tener un lugar especializado donde los niños con cáncer y aquellos que aun no sufriendo esta enfermedad, puedan vivir con sus familias en la etapa final de sus vidas. El objetivo es también llevar el hospital de cuidados paliativos a quienes lo necesiten, es decir, que el servicio que mejora la calidad de las personas con enfermedades terminales llegue a sus casas.

Partiendo de la necesidad detectada, Casa Familia ha proyectado la construcción de un hospital pediátrico de cuidados paliativos en Chile que ofrecerá cuatro servicios. Por un lado una estancia hasta el fallecimiento del pequeño destinado a las familias que en su lugar de residencia no puedan recibir los cuidados necesarios, o para aquellas que no tengan las condiciones sociales o emocionales e incluso para familias migrantes sin techo.

Este nuevo espacio ofrecerá también la bautizada como estancia de respiro para las familias que estén claudicando o que tengan unos elevados niveles de sufrimiento familiar; una estancia de transición hacia sus hogares y acompañamiento a domicilio y atención domiciliaria.

De acuerdo con los cálculos que efectúan desde esta fundación, de los 74 pacientes pediátricos que son atendido en Santiago de Chile, provenientes de diferentes regiones e incluso de regiones metropolitanas, que ingresan en cuidados paliativos, ya sean oncológicos o no oncológicos, el 30%, es decir, 22, podrían necesitar un hospital de estas características en un año y el otro 70% (52) probablemente necesitarán otros servicios que se ofrecen en este espacio.

En definitiva, el objetivo es que en este primer hospital pediátrico de Chile, que se construirá con la asesoría de la Fundación Elisabeth Kübler Ross, los niños y adolescentes de escasos recursos económicos y sin red de apoyo social encuentren un segundo hogar para vivir hasta que llegue el momento de partir, en compañía de sus familiares y con unos cuidados paliativos compasivos y profesionales.

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