ARAG-Asaja abre un expediente de posible expulsión a sus socios de la directiva Avira

Agustín del Campo (de azul), vicepresidente de Asaja, con Javier Rubio (centro), presidente, y José Antonio Torrecilla (detrás)./J. RODRÍGUEZ
Agustín del Campo (de azul), vicepresidente de Asaja, con Javier Rubio (centro), presidente, y José Antonio Torrecilla (detrás). / J. RODRÍGUEZ

El sindicato acusa a los quince miembros, incluido su propio vicepresidente, de incumplir los estatutos internos

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

La guerra abierta entre ARAG-Asaja y la Asociación para la Vitivinicultura de La Rioja Alta (Avira) es ya un hecho y el pasado jueves el órgano de gobierno del sindicato agrario decidió abrir un expediente individualizado, que podría acabar en expulsión, contra sus quince afiliados que, a la vez, son miembros de la junta directiva de ésta última.

Los quince afiliados de Asaja, entre ellos el propio vicepresidente de la organización, Agustín del Campo, tienen un plazo de veinte días para contestar el requerimiento y justificar lo que el sindicato considera «un incumplimiento reiterado de los estatutos».

Los expedientados
Miguel Martínez Castillo (presidente de Avira); Agustín del Campo (vicepresidente de ARAG-Asaja); Ana Nalda, Luis Alberto Ruiz Salinas, David Ezquerra, Ángel Díez Gandarias (exvocal del Consejo Regulador); Luis María Alonso, Jesús Ruesgas, Bodegas Finca Allende, Eduardo Uríszar, Jorge Lecea (hijo del expresidente del Consejo Regulador), David Puras, Juan Antonio González (ex vocal del Consejo), Victorino Uríszar y José Javier Ángulo.

José Antonio Torrecilla, secretario general de ARAG-Asaja, subraya que las normas internas «recogen que los acuerdos tomados por la organización son ejecutivos, es decir, no pueden ser cuestionados continuamente en público».

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Además, añade que «también impiden la afiliación a dos organizaciones con los mismos fines y objetivos y no admiten una doble representatividad en los órganos en que ya está presente Asaja, como ha ocurrido en la Asociación de Desarrollo de La Rioja Alta (ADRA), donde Avira ha solicitado su ingreso».

«El sindicato entiende que ha habido un incumplimiento reiterado de los estatutos» josé antonio torrecilla /secretario gral. arag-asaja

Junto al vicepresidente de la propia asociación agraria, entre las quince personas a las que se ha abierto expediente se encuentran también figuras de peso en el sindicato y con una importante trayectoria interna, como Ángel Díez Gandarias, exvocal en el Consejo Regulador; el propio presidente de Avira, Miguel Martínez; bodegas de prestigio como Finca Allende, así como importantes nombres para ARAG-Asaja, como son Jorge Lecea, hijo del expresidente del Consejo Regulador, o David Puras, hijo de Daniel Puras, también bodeguero de Briones.

«Ni existe infrarrepresentación de La Rioja Alta en Asaja ni se perjudicó a la comarca con los rendimientos del 2017» josé antonio torrecilla /secretario gral. arag-asaja

El detonante de la decisión de la junta directiva de ARAG-Asaja ha sido la reciente nota de prensa en la que Avira arremetía contra el exdirector general de Agricultura y actual secretario técnico del sindicato, Igor Fonseca, tras su nombramiento como representante en ADRA en sustitución del destituido de Miguel Martínez, presidente de Avira.

En un duro comunicado, la asociación riojalteña ponía en cuestión la labor desempeñada por Fonseca en la tramitación de expedientes de nuevas plantaciones, así como que supuestamente familiares del 'núcleo duro' de Asaja se beneficiaran de «un reparto exagerado de hectáreas». Sobre esta base, Avira pedía la «inmediata destitución» de Fonseca como representante de Asaja en ADRA y aludía a un nuevo menosprecio a La Rioja Alta en favor de La Rioja Baja.

Guerra comarcal

Precisamente, la diferencia de intereses comarcales por la aprobación de las normas de vendimia del año pasado, en la que se pactaron diferentes rendimientos de producción para la comarca de Rioja Alta (afectada por el hielo) y de Rioja Baja (donde se elevaron hasta el 115%), es la que provocó la ruptura que ahora podría acabar en una escisión del sindicato.

Viticultores de La Rioja Alta, buena parte de ellos socios de ARAG-Asaja, convocaron varias reuniones de protesta por la postura mantenida por el sindicato en el Consejo Regulador y con la pretensión de aspirar a largo plazo a conseguir su propia representación en éste. Aquellas reuniones durante el verano dieron lugar al nacimiento de Avira y, de hecho, la dirección del sindicato agrario ya barajó hace unos meses la aprobación de expedientes de expulsión para los miembros de la directiva de la asociación riojalteña, si bien el asunto se solucionó de forma provisional.

Mediación

En este sentido, directivos de Avira y de Asaja mantuvieron un encuentro a finales de octubre, en el que con la mediación, entre otros, del bodeguero e histórico representante vitícola de Asaja, Luis Alberto Lecea, se consiguió resolver inicialmente el conflicto. «El compromiso después de aquella reunión -recuerda Torrecilla- fue que Avira defendería los intereses de la comarca, pero desde un punto de vista social, no sindical, y, como todos hemos comprobado, no ha sido así ni mucho menos, sino que continuamente han estado cuestionando las decisiones e incluso difamando a personas y al propio sindicato agrario».

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