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Elecciones EEUU

Energéticas y constructoras, a la espera del nuevo perfil presidencial

La central Nevada Solar One, gestionada por Acciona.
La central Nevada Solar One, gestionada por Acciona. / Barry Sweet (Efe)
  • Las firmas españolas con intereses en la economía norteamericana penden del viraje que pueda adoptar la Casa Blanca en su política empresarial

Una victoria de los republicanos el próximo martes beneficiaría a las empresas farmacéuticas, de defensa y ligadas al sector petrolífero; un triunfo de los demócratas aventajaría a las multinacionales de renovables; y cualquiera de los dos candidatos que accedan al poder en Estados Unidos impulsarán al sector de las infraestructuras. Se trata de la tónica que repiten una y otra vez los analistas a la hora de valorar las repercusiones que con Donald Trump o Hillary Clinton en el poder tendrán para las empresas.

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La construcción saldrá ganando porque los partidos "saben que hay un envejecimiento de las infraestructuras, a las que se les quiere dar un impulso", explica Josep Comajuncosa, de ESADE. En el caso español, empresas como Ferrovial, ACS y OHL ya generan una buena parte de su facturación en la economía norteamericana, gracias a las adjudicaciones de autopistas, puertos o ferrocarriles que han conseguido en los últimos años. Estas y otras corporaciones ya tienen experiencia en este tipo de infraestructuras y cuentan con ese punto a favor, a la espera de cuál sea la política para que sigan accediendo al mercado de EE UU frente a las del propio país.

El saldo comercial entre la economía norteamericana y la española ha resultado casi siempre a favor de aquella, al recibir menos productos desde aquí que los que vende a nuestra economía. En lo que va de año -hasta el mes de agosto, según los últimos datos del ICEX-, el saldo es negativo para España en 824 millones de euros, un 18% inferior al del mismo periodo de 2015.

Vuelta al 'fracking'

Pero si hay un sector de cuyo futuro dependa de Estados Unidos es el relacionado con el crudo. Con un precio del barril de Brent por encima de los 50 dólares "se haría rentable el negocio del 'fracking'", recuerda Aurelio García del Barrio, del IEB. "Habrá que prestar atención a la posición del país en los niveles de extracción, cuando la OPEP y Rusia parece que van a limitarla para controlar la oferta", indica.

A medida que el cartel recorte la extracción, el precio del petróleo subirá y puede hacer más competitiva la posición de la industria de la fractura hidráulica, en la que EE UU es líder. Así lo indica Victoria Torre, de Self Bank, quien afirma que "si finalmente las negociaciones (del cartel) culminan con éxito, las compañías de 'fracking' norteamericanas pueden volver a surgir como alternativa al aumento de precios".

Aurelio del Barrio explica que, en el caso de las firmas españolas con posiciones tanto en EE UU como en toda Latinoamérica, "una victoria republicana no favorecería los intercambios entre ambas zonas, por lo que se podría observar un impacto negativo". Se refiere a los negocios que tienen al otro lado del Atlántico empresas como Santander, BBVA, Telefónica, Grifols, Viscofan, Iberdrola o Acerinox, entre otras.

Los analistas son conscientes de que el triunfo de Trump "supondría un repunte de la industria militar y de defensa", indica Albert Enguix, de GVC Gaesco Beka. "También es más proclive al sector petrolífero", sostiene este experto. Por el contrario, una victoria de Clinton afectaría "negativamente al sector de la biotecnología, porque quiere reestructurar fármacos y genéricos", afirma Enguix, quien recuerda que la candidata demócrata "no se ha pronunciado excesivamente" en cuanto al sector energético.

En cualquier caso, Victoria Torre reconoce que las tecnológicas "tienen un peso importante y es un sector llamado a seguir creciendo". Para esta analista, la economía norteamericana seguirá siendo una de las más dinámicas del mundo.