El último banderazo, para la Cofradía del Pez

La Guardia de Santiago levantó sus armas al paso de la Corporación. :: Justo Rodríguez/
La Guardia de Santiago levantó sus armas al paso de la Corporación. :: Justo Rodríguez

La procesión cumplió todas las estaciones por las puertas de la ciudad y sumó alicientes, como la Rondalla, la Guardia de Santiago o las danzas Gamarra se acordó de la lucha contra la violencia de género, de los niños y de la entidad que ofrece el pan, pez y vino

MARÍA JOSÉ LUMBRERASLOGROÑO.

La Cofradía del Pez, los niños de la ciudad y las mil mujeres muertas por violencia de género en los últimos años protagonizaron ayer los banderazos de la alcaldesa, Cuca Gamarra, quien cumplió la tradición, en su caso por última vez dado su próximo relevo, en las puertas antiguas de la ciudad a lo largo de la procesión de San Bernabé.

La comitiva, que partió de La Redonda, la encabezaban los Gigantes y Cabezudos. Seguía la Corporación y las imágenes de San Bernabé y la Virgen de La Esperanza, portadas por los miembros de sus respectivas cofradías. Al llegar al Arco de San Bernabé, la alcaldesa se dirigió al público asistente y dijo: «Una sociedad unida luchó contra el asedio. Hombres y mujeres, jóvenes y mayores, unidos. Hoy, en el año 2019, son mil las mujeres que han muerto en los últimos 19 años víctimas de la violencia de género. Que esa misma unidad que la sociedad tuvo en Logroño en 1521 sea la que nos haga combatir esa lacra que es la violencia de género en 2019. Ni una menos en una sociedad que debe seguir avanzando».

En la plaza Amós Salvador, la Rondalla Logroñesa cantó a la Virgen de La Esperanza y hubo después una parada en el Hospital de La Rioja. El segundo banderazo fue para los niños de Logroño: «Logroñesas, logroñeses, en 1521, todos los logroñeses, en esta puerta, la de Cuatro Cantones, defendieron el futuro de la ciudad, defendían la libertad. Con ese propósito de futuro y de libertad, brindemos este banderazo a los niños de la ciudad de Logroño, que son la base de nuestro futuro, a los que debemos proteger y garantizar ese futuro próspero que merecen del mismo modo que, en 1521, aquellos logroñeses fueron capaces de garantizar a todos que pudiéramos vivir en libertad».

Primer banderazo«Que esa misma unidad que Logroño tuvo en 1521 sea la que nos haga combatir la lacra de la violencia de género. Ni una menos en una sociedad que debe seguir avanzando»El Grupo de Danzas de Logroño organizó sus bailes en la plaza del Parlamento Tercer banderazo«Este tercer banderazo está dedicado a una de las instituciones que ha velado por esta tradición, la Cofradía del Pez»Segundo banderazo«Con ese propósito de futuro y de libertad, brindemos este banderazo a los niños de Logroño, la base de nuestro futuro»

En uno de los tramos del recorrido hasta la tercera puerta, la del Revellín, la Guardia de Santiago, con sus miembros repartidos a cada lado de la calle, presentó sus lanzas al paso de la procesión. Además, al llegar a la altura de la Sociedad Micológica Valvanera, sus integrantes sacaron el porrón y unas copas y los miembros de la Corporación tomaron un rápido refrigerio.

En el Parlamento esperaba el Grupo de Danzas de Logroño, que, en su baile, metió en un corro a la alcaldesa y al concejal de Festejos, Miguel Sáinz, y en otro, al presidente regional, José Ignacio Ceniceros, y al obispo, Carlos Escribano.

Ya en el Revellín, el tercer banderazo, debajo del arco, lo empleó Cuca Gamarra para homenajear a la Cofradía del Pez, tras hablar de cohesión social y solidaridad. Y proclamó: «Logroñesas, logroñeses, Logroño camina hacia el 2021, nuestro quinto centenario, 500 años de solidaridad y de cohesión social que, cuando hablamos de nuestras tradiciones, es hablar del pan, el pez y el vino. Este tercer banderazo está dedicado a una de las instituciones que ha velado estos años por esta tradición, la Cofradía del Pez», señaló, antes de gritar los vivas de rigor y de, nueve años después, dar por concluida su participación como alcaldesa en este evento.

Los panes, los peces y el vino esperaban a quienes iban en la procesión, en un ambiente más bien frío en el que se escapaban algunas gotas que llevaron a los miembros de la Cofradía de la Esperanza a proteger su imagen o al concejal regionalista, Rubén Antoñanzas, a ceder la capa de su traje regional a la concejal de Hacienda, Mar San Martín. Ya en este punto, tras el descanso degustador, algunos de los participantes siguieron la marcha hasta llevar a los patrones a sus respectivos sitios y otros dieron por concluido el evento.

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