«En la transexualidad, antes de aplicar terapias, hay que aliviar el sufrimiento»

Natalia López Moratalla. /
Natalia López Moratalla.

La catedrática Natalia López opina en Logroño en calidad de bioquímica acerca de la 'Ley Trans'

LA RIOJALogroño

La catedrática de Biología Molecular de las universidades de Valencia y Navarra, Natalia López Moratalla, ha pedido hoy que la Ley de Igualdad de La Rioja incluya que antes de aplicar terapias hormonales o quirúrgicas a las personas transexuales «se alivie el sufrimiento» que padecen.

López Moratalla ha comparecido hoy, a petición del Grupo Popular, ante la Comisión de Políticas Sociales del Parlamento de La Rioja para ofrecer su opinión sobre el borrador de la Proposición de Ley de Igualdad, Identidad de Género y Derechos de las Personas Transexuales, conocida como «Ley Trans» de La Rioja.

En declaraciones a Efe antes de la comparecencia ha explicado que esa solo pretende «aportar datos científicos» sobre «las causas de la transexualidad y su diferencia con la intersexualidad» que son dos conceptos que «en este texto se entremezclan», ha criticado.

«La comunidad científica tiene bastante claridad respecto a un origen genético de la transexualidad, es algo que está consolidado», ha asegurado.

Ese origen genético, ha dicho, deviene de «polimorfismos de los genes de lo receptores sexuales, que presentan diferente formas y compilaciones de ellas que hacen que actúen diferente en el cuerpo y en el cerebro», ha detallado.

Así ha subrayado que «no hay un cuerpo de mujer con un cerebro de hombre y a la inversa, es un disparate» y «lo que hay es una red de conexiones neuronales que perciben el cuerpo y que cuando está distorsionada tiene una repugnancia a la percepción de su cuerpo».

Ha recalcado que no pueden tomarse decisiones irreversibles a menores transexuales «porque en un niño no está desarrollada esa red cerebral» y «lo que está demostrado por estudios es que alrededor del 90 por ciento de menores transexuales en la mayoría de edad revierten esa situación».

«Siempre hemos sabido que acortar o quitar la pubertad de un niño presenta problemas de crecimiento, de desarrollo sexual y de masa ósea, con lo que es un disparate tratar médicamente a menores a los que cuando acabe la adolescencia se les pasa, en el 90 por ciento de los casos, esa situación», ha dicho.

No obstante, ha considerado, a los menores «se les puede aliviar» el sufrimiento que sienten «pero no hay que hacer nada irreversible o que cambie su desarrollo» con lo que cual «eso es algo que debería quitarse de este proyecto», ha dicho.

En los adultos, ha proseguido, «dar hormonas contrarias al sexo biológico hace que descanse esa angustia y se encuentren mejor, pero la red cerebral sigue estando distorsionada, no se cura», ha afirmado.

Por ello cree que el tratamiento hormonal «debe ser dispensado caso a caso» sobre todo «para que no tenga efectos secundarios contradictorios» y «teniendo en cuenta que no se conocen los efectos de ese tratamiento de forma continuada».

López Moratalla ha llamado la atención sobre la existencia de estos conceptos «en revistas científicas fuertes» y de otras «de género» que «no son serias» y «van a una posición ideológica».

Así, «para que el consentimiento informado sea verdadero hay que ofrecer información verdadera» y «hablar, por ejemplo, de que las hormonas sexuales provocan la infertilidad y la cirugía de cambio de sexo la impotencia».

Critica el texto del proyecto riojano

Ha criticado el texto del proyecto riojano, también, porque «habla de la elección de género» que es algo que «no tiene fundamento científico».

«Si no se admite que la transexualidad se produce por un déficit en una red cerebral, que es lo que produce sufrimiento, estamos perdidos» y «lo único que se puede hacer es aliviar el sufrimiento», ha dicho.

Ha puesto como ejemplo la anorexia nerviosa «que se produce por un mecanismo igual» en la que «lo que se percibe como malo es el propio cuerpo» pero «con estimulación cerebral y entrenamiento se puede trabajar en eliminar ese sufrimiento».

López Moratalla ha incidido en que «en cualquier caso lo que hay es que ofrecer información verdadera, no imponer» y «no provocar confusiones», algo que ha achacado a «muchas» de las leyes españoles de Igualdad.

«Se mezclan muchas cosas, hay muchas incoherencias de planteamiento», ha afirmado, aunque «la mayoría están en contra del tratamiento a menores, que sí aparece en esta propuesta», ha concluido la catedrática de Bioquímica.