Sobrina de Mariano Rubio, casada con un multimillonario bígamo y pelirroja de sangre noble

María José Rubio Pérez, en una foto de 1999, cuando fue condenada por la Audiencia de Pamplona/A.B.
María José Rubio Pérez, en una foto de 1999, cuando fue condenada por la Audiencia de Pamplona / A.B.

La acusada, según las víctimas, encadenaba un engaño con otro para hacerles invertir en un negocio en el que muchos perdieron sus ahorros

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

Rubio Pérez tejía una red de mentiras que le servían para «chantajear emocionalmente» a sus víctimas y hacerles un «daño económico y emocional incalculable». Así lo describió una de las supuestas víctimas que declaró ayer en la vista oral que se sigue contra la exdecana de los psicólogos. Una trama que en el caso de esta testigo le sirvió para que le entregara 10.000 euros en metálico para un supuesto negocio de subasta de pisos; a cambio, como al resto de víctimas, les daba un cheque (que después descubrían que no tenía fondos) en garantía de que nunca perderían lo invertido.

En el caso de esta testigo, que en ese momento -era el 2011 cuando ocurrieron los hechos- estaba convaleciente e inmovilizada tras sufrir un grave accidente de tráfico, entabló una relación de amistad con la acusada quien acudía a visitarla a diario. En aquellos encuentros le contó que supuestamente era esposa de un multimillonario bígamo, aunque al fallecer este de cáncer descubrió que no tenía dos, sino cuatro mujeres. También le habló del exgobernador del Banco de España, de quien dijo era sobrina, y de su madre, una condesa de la realeza de la que había heredado su cabello pelirrojo, que al parecer se encontraba muy enferma. «Nos contaba unas películas que daba pena, toda una serie de historias que ahora me harían dudar, pero antes te lo creías porque nos daba tanto cariño...», afirmó.

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Cuando fue a recuperar el dinero se dio cuenta de que no había fondos y ya entonces en el banco le dijeron que «tenía pinta de ser un timo». «Ya no hablé con ella más», afirmó la testigo. Luego tecleó su nombre en Internet y descubrió el pasado delictivo de Rubio Pérez, que ya había sido condenada por delito continuado de estafa por la Audiencia Provincial de Pamplona a una pena de seis años de cárcel que el Tribunal Supremo rebajó a tres después de que la condenada recurriera el fallo en casación.

Otra testigo también relató la cadena de engaños de la exdecana. «Contaba cada mentira que te iba absorbiendo en esa mentira y quién iba a dudar de la decana del colegio de psicólogos», se preguntó. En su caso, les ofreció un local que la acusada conseguiría en una subasta, para ello le entregó 32.000 euros en metálico, a cambio de otro pagaré sin fondos. «Ella nos empezó a mandar correos diciendo que tenía cáncer, en otros que se había muerto su padre, luego que se había suicidado y eso nos hizo sospechar. Metí su nombre en Internet y vi que había sido una estafadora en Pamplona».

«Contaba cada mentira que te iba absorbiendo en esa mentira y quién iba a dudar de la decana del Colegio de Psicólogos»

«Nos empezó a decir que tenía cáncer, que se había muerto su padre, luego que se había suicidado y eso nos hizo sospechar»

También declararon tres hermanos que en su día dijeron que habían entregado en metálico más de 900.000 euros a la acusada por varias operaciones de compraventa de inmuebles bajo la promesa de suculentos beneficios y con el convencimiento de que la máxima representante de los psicólogos riojanos de junio a diciembre del 2011 era la persona solvente que aparentaba. El final, al igual que ocurrió con el resto de víctimas, estaba escrito. Ninguno de los pagarés que la acusada les entregaba como garantía de la operación tenía fondos. «Esa señora no tiene perdón de Dios», lamentó uno de los hermanos ante el juez.