Recomiendan tratamientos de menor duración en la endocarditis infecciosa

Recomiendan tratamientos de menor duración en la endocarditis infecciosa

Científicos riojanos han concluido que tratamientos de menor duración a los recomendados hasta ahora a los pacientes de endocarditis infecciosa presentan la misma eficacia y menor toxicidad

L.R.

Científicos riojanos han concluido que tratamientos de menor duración a los recomendados hasta ahora a los pacientes de endocarditis infecciosa causada por la bacteria Tropheryma whipplei presentan la misma eficacia y menor toxicidad, por lo que recomiendan pasar de los 18 meses actuales a doce.

La consejera de Salud del Gobierno riojano, María Martín, se ha reunido este miércoles con los profesionales del Área de Enfermedades Infecciosas del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) y del departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital San Pedro de Logroño, dirigidos por José Antonio Oteo.

Estos científicos han descrito con éxito el resultado de su investigación sobre pacientes diagnosticados con endocarditis infecciosa causada por Tropheryma whipplei, en la que han concluido que los tratamientos de menor duración a los recomendados hasta la fecha por las guías clínicas, que son de 18 meses, presentan la misma eficacia y menor toxicidad.

Las conclusiones de la investigación promueven un cambio a nivel global en las recomendaciones sobre el periodo de tiempo más adecuado para el tratamiento administrado a los pacientes diagnosticados con este tipo de endocarditis, ha señalado Oteo.

La endocarditis infecciosa es una enfermedad que provoca la inflamación del endocardio, que es la membrana que recubre las cavidades internas del corazón.

En este caso concreto, la bacteria Tropheryma whipplei es el microorganismo responsable de la lesión en el órgano y las guías de práctica clínica recomendaban que los tratamientos administrados a estos pacientes debían mantenerse durante 18 meses y, en ocasiones, se prolongaban de por vida al poder presentarse recaídas de esta grave afección, que es mortal sin tratamiento.

Durante el desarrollo de la investigación, el grupo científico realizó el seguimiento del tratamiento y evolución de 17 pacientes diagnosticados en España con esta patología entre los años 2008 y 2014, de los que dos fueron diagnosticados en La Rioja.

Una vez analizados los diferentes casos, los investigadores concluyeron que los pacientes tratados con antibiótico durante un periodo de doce meses no experimentaron ninguna recaída, con lo que se reducía la exposición a la toxicidad de los fármacos y a las molestias o efectos secundarios derivados de los mismos, ha dicho.

Martín ha afirmado que «el hallazgo supone un ejemplo de cómo la investigación puede repercutir directamente en la calidad de vida de los ciudadanos».

Ha añadido que, gracias a ello, todas las personas afectadas por este tipo de endocarditis infecciosa podrán recibir tratamientos más cortos, que resultan igual de eficaces y reducen ampliamente las molestias derivadas de la administración de los fármacos.

La investigación desarrollada por el CIBIR y el Hospital San Pedro de Logroño ha sido posible gracias a la colaboración del Grupo de Apoyo al Manejo de la Endocarditis Infecciosa en España (GAMES), red conformada por más de treinta centros hospitalarios.

El Área de Enfermedades Infecciosas del CIBIR, ha recordado, incluye tres grupos de investigación: la Unidad de Artrópodos Vectores; la Unidad de Enfermedades Infecciosas, Microbiota y Metabolismo; y la Unidad de Inflamación y Envejecimiento.

El área de investigación está constituida por un equipo multidisciplinar conformado por médicos del departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital San Pedro y por investigadores del ámbito de la Biología Molecular y Celular, la Genética y la Transcriptómica, constituyendo el ejemplo de modelo de One Health de España.

En este grupo de investigación colaboran diferentes expertos de distintas disciplinas, como médicos infectólogos que coordinan su actividad científica con la práctica asistencial, biólogos, bioquímicos, farmacéuticos y veterinarios.

Este grupo científico, dentro de sus objetivos, trata de identificar la causa que pueda explicar el origen fisiopatológico de enfermedades de gran impacto para la salud pública, así como de encontrar una posible vía para poder prevenirlas o tratarlas.

Además, el área científica estudia si los tratamientos actualmente existentes favorecen la curación del paciente y sus estudios constituyen un ejemplo de investigación trasnacional, mediante la aplicación directa de los conocimientos biomédicos adquiridos en el laboratorio a la asistencia médica.