Una cálida llegada a la vida

Presentación esta mañana en el hospital San Pedro del protocolo Piel con Piel / G.R.

El Hospital San Pedro pone en marcha el protocolo Piel con Piel en los partos por cesárea, del que se beneficiarán 400 riojanas cada año | Hasta ahora el bebé y la madre eran separados durante las dos horas de reanimación

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Con el calor materno como el mejor salvoconducto a la vida, el hospital San Pedro va a extender el protocolo Piel con Piel a los partos por cesárea, una técnica que hasta ahora conllevaba la separación durante las dos horas de reanimación del recién nacido de su madre.

El protocolo, para el que ya está todo preparado para su puesta en marcha, ha sido presentado por la consejera de Salud, María Martín, que ha destacado que «es un paso más en la humanización de la asistencia sanitaria, en este caso con la participación de ginecólogas, pediatras, matronas, anestesistas y enfermeras».

Tras resaltar que el protocolo beneficia tanto a la madre como al bebé al «minimizar los efectos de la cirugía, e intentar que las horas posteriores a la cesárea sean lo más parecidas a las de un parto vaginal» ha estimado que «casi 400 mujeres podrán beneficiarse de este procedimiento cada año» en el hospital San Pedro, donde 390 de los 1.870 partos registrados el pasado año fueron mediante cesárea.

El programa, que ya se aplicaba en los partos vaginales en el hospital San Pedro, se puso en marcha para los nacimientos por cesárea en el 2017 en la Fundación Hospital de Calahorra, donde el pasado año se contabilizaron 81 alumbramientos mediante esta técnica quirúrgica.

La implantación de esta iniciativa, en cuya presentación han intervenido también el director del Área de Salud, José Miguel Acítores; la jefa de servicio de Obstetricia y Ginecología, Juana Hernández; la ginecóloga María Victoria Rodríguez Gallego; y la directora de Enfermería de Atención Especializada, Yolanda Caro, evitará la habitual separación actual de la madre y el bebé durante las dos primeras horas posteriores al parto, periodo en el que el neonato es colocado en una cuna y la mujer es trasladada a una sala de reanimación, a la que solo puede acceder personal sanitario.

«Lo que se pretende es personalizar y tratar de una manera más respetuosa a nuestras pacientes en el parto por cesárea, porque en los partos normales las mamás tienen el contacto piel con piel con el hijo nada más nacer éste, pero en las cesáreas no se hacía así, ya que pasaban a una sala de reanimación sin su bebé ni su pareja donde permanecían con atención profesional entre hora y media y dos horas», ha explicado la ginecóloga María Victoria Rodríguez Gallego, encargada de desarrollar el protocolo Piel con Piel en cesáreas en el hospital San Pedro, junto a compañeras pediatras, anestesistas y matronas.

Innumerables ventajas

En concreto, ha detallado, que el nuevo programa consistirá en que una vez que el servicio de Pediatría haya comprobado en el quirófano el estado del recién nacido, éste será colocado desnudo, salvo el pañal, que es opcional, y el gorro, encima del pecho de la madre y cubierto con paños calientes. A continuación ambos serán trasladados a la sala de Reanimación Postquirúrgica Obstétrica habilitada junto al paritorio donde, una vez monitorizada la mujer, podrán estar acompañados del padre o de la persona que decida la mujer. En ese intervalo, unas dos horas, enfermeras y matronas realizarán los controles oportunos.

«Este protocolo, entre otras ventajas ayuda a que el útero se contraiga mejor, a que disminuyan las hemorragias postparto, ayuda mejor a la adaptación del bebé, mejora la percepción de la mamá de su parto, además de haberse demostrado importante para instaurar la lactancia materna», ha resumido la doctora Rodríguez, que ha estimado que en la actualidad la tasa de cesáreas está en la actualidad en el 20% de los partos totales, aunque el objetivo es tratar de disminuirla aún más.

De hecho, según se resalta desde la Consejería de Salud, todos los estudios defienden que el contacto precoz piel con piel reduce el riesgo de hipotermia, acelera la adaptación del recién nacido, reduce la ansiedad materna, disminuye los niveles de depresión materna a las 48 horas postparto, contribuye a la liberación de oxitocina endógena y, en consecuencia, favorece la contractibilidad e involución uterina y previene de la hemorragia postparto. Además, estimula la eyección de calostro y el incremento de la temperatura de la piel de las mamas, proporcionando alimento y calor al recién nacido.