Con los libros en el reino del frío

Cristina y Pau, en la avenida de la Libertad de Kaunas/
Cristina y Pau, en la avenida de la Libertad de Kaunas

Pau Mateo y Cristina Sánchez-Robles, dos Logroñeses en Lituania

PILAR HIDALGO

La llegada de la primavera ha dado un respiro a Pau Mateo y Cristina Sánchez-Robles, dos logroñeses afincados en Kaunas (Lituania). El primero encadena tres años y nueve meses en la segunda ciudad lituana en población. La chica suma nueve meses.

Los rigores del gélido invierno de esta antigua república soviética es lo que peor llevan estos dos estudiantes de Medicina en la Lithuanian University of Health Sciences (Universidad Lituana de Ciencias de la Salud), donde él cursa 4º y ella ha empezado 1º. Ocurrió así desde su desembarco en este país noreuropeo. «Recuerdo que en mi primer año aquí me perdí por la ciudad en pleno mes de febrero, cuando la temperatura media no sube de -20 grados. Estuve deambulando durante media hora hasta que entré en un supermercado para poder sentir de nuevo los dedos de los pies», trae a la memoria Pau.

Cristina acaba de superar su primer invierno lituano y ya se atreve a dar consejos después de «llegar a casa con mechones de pelo congelado» y haberse recuperado de más de un resbalón. «Nunca (subraya con vehemencia este adverbio) os pongáis botas de agua para caminar por la nieve. Las placas de hielo que hay bajo los copos y la goma son una mala combinación», advierte. Con todo, uno y otra apostaron por establecerse en esta nación del Báltico para formarse como médicos. Aquí se preparan en inglés en «una facultad de Medicina con más de 95 años de existencia, un elevado reconocimiento académico y un enfoque docente muy práctico. Los grupos son de 10-12 alumnos», refiere Pau.

«Pocas horas de luz»

Lituania no se asemeja en nada a La Rioja. «Es todo completamente diferente. Algunas de las cosas que más me impresionaron fueron el clima (en invierno se pueden alcanzar los -24 grados), las pocas horas de luz en esta estación y el carácter frío de la gente», apunta el chico. «A mí me sorprendió también lo jóvenes que se casan las parejas y forman una familia, casi al acabar la carrera», agrega ella. Aunque valoran otras: «Los lituanos son personas muy tradicionales y orgullosas de su país. Hay que tener en cuenta que desde su última independencia sólo han pasado 23 años. Podría decirse que Lituania y yo tenemos la misma edad», sonríe Pau.

Su vida, a corto plazo, discurrirá por estos lares. En el futuro, quién sabe. Aunque a veces no resulte sencillo andar el camino: «Las calles presentan muchas irregularidades, por lo que es una aventura salir de casa con tacones. Nunca sabes si llegarás al destino con todo en orden», bromea Cristina. Pueden seguir sus pasos leyendo la bitácora personal de Pau.

 

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