EE UU amenaza con sanciones a los bancos extranjeros que traten con Caracas

Nicolás Maduro./EFE
Nicolás Maduro. / EFE

Se trata de un aviso para quienes «faciliten transacciones ilegítimas que beneficien al Gobierno de Maduro y su red corrupta», advertía el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

Convencido de que la manera de forzar la salida de Nicolás Maduro es asfixiarlo económicamente, el Gobierno de Donald Trump dio ayer otra vuelta de tuerca a la presión contra el mandatario chavista al amenazar con sanciones a las instituciones financieras de todo el mundo que traten con su Gobierno.

No era una orden ejecutiva, sino un aviso para quienes «faciliten transacciones ilegítimas que beneficien al Gobierno de Nicolás Maduro y su red corrupta», advertía el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, en el comunicado de la Casa Blanca. El argumento es que, con 54 países que han reconocido al autoproclamado Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, cualquier transacción financiera con el Gobierno de ese país debería estar dirigida a él, en lugar de a las cuentas oficiales del Ejecutivo.

Esos 54 países representan menos de un tercio de la comunidad internacional, compuesta por 193 países miembros de Naciones Unidas, sin contar a la Santa Sede y Palestina. La Asamblea General de la ONU no ha reconocido a Guaidó, como sugirió el secretario general António Guterres al desprenderse de la responsabilidad. Tampoco EE UU ha forzado ese voto, que quizás no podría ganar.

En lugar de eso libra la batalla en el terreno financiero y en las redes sociales, donde el senador cubanoamericano Marco Rubio lidera la ofensiva. Ayer cuestionó al diario 'The Washington Post' por referirse a Guaidó como «líder de la oposición» y exigió que se le llame «legítimo presidente» de Venezuela, o al menos de la «democráticamente elegida Asamblea Nacional».

Con los petroleros en puerto, sin poder llegar a las refinerías estadounidenses del Golfo de México, las cuentas bancarias embargadas y ahora imposibilitada de obtener nuevos préstamos de bancos extranjeros, el Gobierno estadounidense espera que Venezuela no pueda seguir pagando al Ejército ni a los paramilitares. Una estrategia que no funcionó para hundir a Cuba por la ayuda de la Unión Soviética. Rusia, esta vez, no parece querer llegar tan lejos.