Al menos 50 muertos al naufragar una barca de emigrantes en Túnez

Emigrantes desembarcan de la 'Mare Jonio' en Lampedusa./EFE
Emigrantes desembarcan de la 'Mare Jonio' en Lampedusa. / EFE

Habían salido de Libia para intentar alcanzar las costas de Sicilia, como lo han hecho otras tres embarcaciones en los últimos días

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

Al menos 50 personas habrían fallecido en la última tragedia migratoria que se ha producido en el Mediterráneo, el hundimiento de una barca que había zarpado desde la localidad libia de Zuwara y naufragó a unas 40 millas náuticas de las costas de la ciudad tunecina de Sfax. Pescadores de esta urbe del centro del pequeño país norteafricano y naves de su Marina Militar consiguieron recuperar del agua a 16 supervivientes y cuatro cadáveres, según informó ayer la agencia oficial de noticias tunecina.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) confirmó el incidente, uno de los que deja más víctimas mortales en lo que llevamos de año, e informó de que en la nave viajaban tanto emigrantes subsaharianos como provenientes de Bangladesh y Marruecos.

Desde principios de año han muerto 493 personas cuando trataban de llegar a Europa cruzando el Mediterráneo, 307 de ellas en la ruta entre Libia e Italia, según los datos de la OIM. Esta institución dependiente de Naciones Unidas ha registrado una caída del 30% en las llegadas respecto al mismo período del año pasado: se ha pasado de casi 25.000 a 17.000.

El barco que acabó naufragando frente a Sfax no es la única nave cargada de emigrantes que se ha echado al mar en los últimos días para intentar alcanzar las costas de Sicilia desde Libia. Los guardacostas de este país interceptaron una embarcación con 101 personas, que devolvieron a un centro de internamiento. El jueves fue la 'Mare Jonio', fletada por la ONG Mediterranea, la que socorrió a 30 emigrantes, entre los que había dos mujeres y cinco niños, mientras que la Marina Militar italiana rescató a otros 36 que estaban a punto de naufragar en aguas internacionales.

Libia se encuentra en una situación de extrema inestabilidad después de agravarse la guerra civil desde principios de abril con el ataque a la capital, Trípoli, por parte de Jalifa Haftar, hombre fuerte de la zona oriental del país y enemigo de Fayez al-Serraj, primer ministro del Gobierno reconocido por Naciones Unidas y que cuenta con el apoyo de la poderosa milicia de Misrata. Según Flavio Di Giacomo, portavoz de la OIM, Libia es hoy es un país «cada vez más peligroso» y donde prosiguen los choques militares, por lo que los emigrantes rescatados deben ser trasladados «lo antes posible a un puerto seguro» y no devolverlos a la nación norteafricana.

Estrategia en peligro

Italia había conseguido en los últimos dos años ir reduciendo el flujo migratorio en el Mediterráneo Central al convencer a las milicias armadas libias con fondos, entrenamiento y dotación de patrulleras para que no dejaran que los indocumentados llegaran a Europa. El ataque a Trípoli de Haftar, con el consecuente agravamiento de la guerra civil, puede hacer que esta estrategia salte por los aires. Luciano Carta, director del Aise, la agencia italiana encargada de la seguridad en el extranjero, reconoció recientemente en el Parlamento que es probable que unos 6.000 emigrantes traten de cruzar el Canal de Sicilia aprovechando el caos del momento.