El independentismo aspira a vender caro su apoyo a la gobernabilidad

El candidato número dos al Congreso, Gabriel Rufián, participa en el acto final de campaña de ERC en Badalona, con un cartel de Oriol Junqueras al fondo./EFE
El candidato número dos al Congreso, Gabriel Rufián, participa en el acto final de campaña de ERC en Badalona, con un cartel de Oriol Junqueras al fondo. / EFE

Todas las encuestas apuntan a que Esquerra será el gran triunfador dentro del bando soberanista

CRISTIAN REINOBarcelona

En su primera comparecencia pública tras más de un año en prisión, Oriol Junqueras dio una rueda de prensa desde Soto del Real en plena campaña (por videoconferencia), en la que citó a Luis Aragonés, exseleccionador español de fútbol y mítico entrenador y jugador del Atlético de Madrid. «Ganar, ganar y ganar y volver a ganar, y ganar y ganar», parafraseó, para dejar muy claro cuál es el objetivo de Esquerra en las elecciones de este domingo. La arenga tomada de prestado del 'Sabio de Hortaleza' iba en dos direcciones. ERC quiere imponerse por primera vez en unas elecciones generales en Cataluña, para reafirmar su posición al alza en el tablero catalán. Y en segundo lugar, el secesionismo pretende lanzar un mensaje de fortaleza en unos comicios en los que históricamente el electorado catalán se ha decantado por las formaciones de ámbito estatal. Sin ir más lejos, en 2016, los independentistas obtuvieron 17 de los 48 escaños catalanes. En esta ocasión, hasta ocho fuerzas políticas estarían en disposición de obtener al menos un representante catalán en el Congreso.

Según las encuestas, la primera posición se la juegan entre el PSC y Esquerra. Año y medio después de los hechos de octubre y con su presidente sentado en el banquillo en el juicio contra los líderes del 'procés', ERC ha moderado su discurso. Se ofrece a Pedro Sánchez como socio para la investidura y descarta poner como línea roja a cambio de su apoyo un referéndum inmediato. Pero también avisa que su eventual respaldo no será gratis.

ERC quiere jugar en Madrid el papel que años atrás interpretaba CiU, el de fuerza de referencia del catalanismo. Esquerra, que ha lanzado una OPA a todo el soberanismo moderado, reclama una mesa de diálogo con el Gobierno central en la que se busque una salida al pleito catalán. Salida que para los republicanos pasa por un referéndum de autodeterminación. La cuestión de los presos también estará sobre la mesa. Los republicanos se negarían a pedir un indulto, en caso de condena, porque supondría aceptar el delito, pero sí plantean que será necesario buscar alguna solución política para los presos.

«Necesitamos ser fuertes y obligar al PSOE a respetar a Cataluña», afirmó Junqueras en una carta enviada a su militancia el viernes, el día del cierre de la campaña. Junqueras, como todos los presos, han sido los protagonistas de la campaña en Cataluña. Han podido intervenir en mítines (por skype) y también han ofrecido ruedas de prensa. Su presencia ha sido constante.

Derrota de Puigdemont

ERC, a partir de los sondeos, podría asestar un duro golpe a sus socios y a la vez adversarios de JxCat. Carles Puigdemont podría sufrir su primera gran derrota electoral, aunque en las catalanas del 21-D de 2017 también partía con clara desventaja respecto a los republicanos y al final les adelantó en la 'foto finish'.

Los postconvergentes han tenido una campaña más bien errática y se han visto obligados a rectificar asuntos clave casi sobre la marcha. Especialmente en lo que se refiere al papel que jugarán en el Congreso. La formación nacionalista empezó fijando líneas rojas de máximos para apoyar a Sánchez, luego las fue descartando y ha acabado abriendo la puerta a investir al líder socialista, casi sin diferenciarse de ERC.

JxCat arrancó la campaña presentándose como la fuerza que acudía a Madrid a bloquearlo todo y ha tenido que rectificar, al ver que el electorado que apuesta por esa estrategia prefiere al Front Republicà, la formación de una parte de la CUP y de Albano Dante Fachín, que podría dar la campanada entrando por primera vez en el Congreso.

JxCat, al principio, decía que no tenía nada que hacer en el Congreso y ahora asegura que acude a defender el 1-O. En cualquier caso, la última palabra sobre la posición del grupo en el Congreso la tendrá Puigdemont, que para eso se ha encargado de purgar las listas y cerrar el paso a los sectores más pactistas del PDeCAT. Los postconvergentes vuelven a jugar la baza legitimista de Puigdemont.

El expresidente no se presenta a las generales (sí a las europeas) pero sí ha tratado de explotar electoralmente que el PP y Cs hayan recurrido su candidatura al Parlamento europeo. Los nacionalistas han luchado contra un posible voto dual, que podría decantarse por el Front Republicà en las generales y por JxCat en las europeas. «No dejemos para el 26-M lo que podamos votar este domingo», cerró Puigdemont en el mitin final del viernes. JxCat se enredó también con la petición de indulto para los acusados en el Supremo. En su programa, incluyó esta reclamación, pero sus dirigentes la han descartado.