No se desmaquille

Pedro Sánchez. /Susana Vera (Reuters)
Pedro Sánchez. / Susana Vera (Reuters)
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

A la vista de los datos de la encuesta que publicamos hoy en nuestra web se podría decir que la campaña está siendo poco más que una traca valenciana inútil. O, si lo prefiere más culto, podríamos asegurar que hemos oído mucho ruido y vistas pocas nueces. Al menos en lo fundamental es así. Pedro Sánchez, que cuanto menos habla más votos obtiene, continúa rentabilizando sus porcentajes y convirtiéndolos en escaños de manera encomiable. Yo que él, en los debates televisivos que se avecinan hacía como los soldados que caen prisioneros del enemigo, tan solo mencionaba mi nombre y mi graduación. Así, cuando me preguntasen qué iba a hacer en Cataluña o qué futuro judicial les esperaba a los principales actores del juicio principal, contestaría: «Me llamo Pedro y soy el presidente del Gobierno». Y seguiría así, sin pestañear, hasta que se apagasen las luces. Ya verán cómo, por una vez, me sigue el consejo al pie de la letra.

Va ganar y va a gobernar, pues tendrá los apoyos suficientes para conseguir el inicio de la investidura. Más difícil lo tendrá luego, cuando quiera culminarla, de la misma manera que lo tuvo antes, cuando le echó a Mariano Rajoy. Los catalanes y el PNV le apoyarán aunque sea como mal menor, pero no creo que aguanten cuatro años sin recibir su paga. Le recuerdo que, en la legislatura anterior, su letra venció al de ocho meses, cuando la consideraron incobrable.

Por su parte, las derechas se siguen fagocitando entre sí. Puro canibalismo electoral. Ciudadanos no consigue alcanzar las cotas que esperaba y Vox le hace más daño al PP del que deberían desear sus votantes. Cuanto más suben los primeros, más bajan los segundos y, lo que es peor para ellos, la suma también desciende. O sus partidarios mienten en las encuestas o se esconden en la indecisión o los tres partidos van a disponer de un rato largo para cavilar sus cuitas y encontrar la respuesta a la terrible pregunta «¿cómo hemos llegado a esto?». Seguro que los Bárcenas y los Granados la saben contestar ya y sin recurrir a la ayuda de los sociólogos.

Total, una campaña ¿inútil? Pues no se desmaquille, que, enseguida, vienen las siguientes y serán aún más liosas. Las europeas no dan para mucho, pero las autonómicas sí y las municipales para muchísimo. La diversidad de pactos, traiciones y alianzas superarán a la biología del Amazonas. Y luego, habrá que gobernar el país, las autonomías y los ayuntamientos. ¿Lo harán con estabilidad, como piden los agentes sociales y exige la economía? No lo dude, no la habrá. Más lío.

Más información