Torres encara un BBVA más global sin la sombra de González

El presidente de BBVA, Carlos Torres, y el consejero delegado, Onur Genç./Efe
El presidente de BBVA, Carlos Torres, y el consejero delegado, Onur Genç. / Efe

La crisis reputacional, por el 'caso Villarejo', será el primer reto del presidente cuyo modelo de negocio será menos personalista que el de su predecesor

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El estreno de Carlos Torres ante los accionistas de BBVA como presidente el viernes comenzó con la sombra del abandono de Francisco González al frente de sus cargos honoríficos en la entidad por el 'caso Villarejo', pero finalizó con el respaldo del 98% de los accionistas a su nombramiento como nuevo presidente del grupo, junto a su consejero delegado, Onur Genç. La abrumadora mayoría, y el aplauso coral de quienes estaban en el Palacio Euskalduna de Bilbao el viernes, reflejó hasta qué punto habrían llegado las presiones de los grandes fondos propietarios en las últimas semanas para que González saliera definitivamente de las estructuras.

Con su antecesor ajeno a todos los focos, por ahora, Torres tendrá por delante una tarea que no esperaba cuando su mentor le designó en septiembre: evitar que la reputación del banco se resienta y, sobre todo, acabar con cualquier estigma de mala imagen por el supuesto espionaje encargado al excomisario para evitar el desembarco de Sacyr en BBVA hace 14 años. Lo demostró en la junta al obviar la intervención que realizó como accionista el que fuera presidente de la constructora en 2004, Luis del Rivero, a quien González apunta como impulsor de la operación de desembarque que finalmente no triunfó.

El informe anual de BBVA remitido a la CNMV en febrero ya reconocía que ese tipo de prácticas, de confirmarse, «podrían tener un impacto negativo» que puede ser «reputacional» o «económico» para el negocio de la corporación. Esta misma semana, el banco daba un paso más en ese reconocimiento a través del informe publicado en la SEC (el regulador bursátil de Estados Unidos, donde cotiza con la marca BBVA Compass). Y admitía que podría «afectar negativamente la confianza de los clientes, agencias de calificación, reguladores, tenedores de bonos y otras partes de la compañía, y podría tener un efecto adverso en el negocio, la condición financiera y los resultados operativos de la compañía».

Repunta un 15% en 2019

El presidente tomará una decisión que servirá para reforzar su imagen en todo el mundo: eliminar todos los apellidos nacionales que mantiene en sus denominaciones en muchos países en una sola marca, BBVA. De esta forma, desaparecerán las referencias BBVAFrancés, en Argentina; BBVA Bancomer, en México; BBVA Compass, en Estados Unidos; o BBVA Continental, en Perú.

Torres tendrá que convencer a sus grandes propietarios, como Blackrock (con un 5,9% del capital), pero también a los supervisores (con el Banco Central Europeo a la cabeza) de que las derivadas del 'caso Villarejo' no resultarán perjudiciales. Por ahora, la cotización en Bolsa responde: sus acciones se revalorizan un 15% en lo que va de año, ajenas a las filtraciones sobre el expresidente.

En su intervención del viernes, Torres reconoció no estar satisfecho con el precio actual de la acción, porque cree que no refleja el valor intrínseco de la entidad. En cualquier caso, el alza de 2019 pone de manifiesto su «resistencia ante momentos complejos, y el valor de nuestro modelo de negocio diversificado», destacó el presidente. En este contexto, ha asegurado que la entidad continuará trabajando en incrementar el valor contable del banco y en que esa mejora se refleje en el precio de la acción.

Ese es el objetivo al que estaba llamado cuando accedió a un cargo que, previsiblemente, va a ejercer con mucho menos protagonismo que su antecesor. Aunque las intervenciones de González no eran muchas, sí resultaban llamativas en lo económico y lo político. El año pasado llegó a afirmar que el banco «no se deja achantar por el poder político de turno», en referencia a la operación de Sacyr y del expresidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero. Lo hizo, sin que nadie le preguntara específicamente sobre ese asunto, al hablar de su jubilación.

Pero las intervenciones de Torres, cuando fue consejero delegado, y las pocas que ha hecho como presidente, no indican que vaya a seguir ese mismo camino. El grupo se centra ahora en esquivar los baches que se le presentan en mercados emergentes donde tiene negocio, como Turquía o parte de los países latinoamericanos donde opera, como Venezuela, donde mantiene actividad. En Europa debe seguir combatiendo una política monetaria con tipos en mínimos por más tiempo. Y en todo el mundo, mantiene el rumbo iniciado por González en el que realizó una fuerte apuesta por una digitalización aún más profunda.

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