Ricciardo pesca otra victoria en el río revuelto de Mercedes

Ricciardo celebra su victoria en Spa. /
Ricciardo celebra su victoria en Spa.

El australiano se lleva su tercera carrera del año por delante de Rosberg, que arruinó la carrera de Hamilton en la vuelta dos con un toque que le hizo pinchar un neumático

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

A Daniel Ricciardo se le está poniendo cara de Kimi Räikkönen en 2007. El australiano sumó este domingo su tercera victoria de la temporada, por delante de Nico Rosberg y de Valtteri Bottas. La carrera del australiano ha estado marcada notablemente por lo ocurrido en Mercedes, cuya guerra fría se está calentando carrera a carrera. Y es que la prueba de Spa estuvo marcada por lo ocurrido en la segunda vuelta, cuando Rosberg tocó con su alerón delantero en la rueda trasera izquierda de Hamilton y provocó el pinchazo de este. Adiós a las opciones del británico en esta carrera, y hola a los ríos de tinta que va a generar una nueva polémica con Rosberg y Hamilton como protagonistas.

Sólo bastaron dos vueltas desde la salida para que viéramos el que posiblemente sea uno de los grandes incidentes de la temporada. Había salido Hamilton mucho mejor que Rosberg, con Vettel como invitado de honor entre ambos. El exceso de ímpetu del tetracampeón le eliminó enseguida de la batalla, que en apenas unos metros quedó entre los hombres de Mercedes. Hamilton tomó la delantera, y Rosberg se creyó que iba a achantarle enseñándole la rueda. Grave error. No por creer que podía amedrentar a Hamilton, que tampoco, sino porque directamente dio el giro de volante demasiado pronto y con su alerón delantero impactó sobre el neumático trasero izquierdo de su compañero.

El resultado fue un Lewis que por tercera carrera este año se veía obligado a remontar por causas totalmente ajenas a él. La carrera para el campeón del mundo de 2008 quedó destrozada, ya que en el rato que estuvo en pista con el neumático destrozado, también rompió todo el fondo plano. Durante toda la carrera, y hasta que finalmente abandonó, peleó casi de manera literal para controlar su monoplaza, ya no sólo en las curvas, sino en las propias rectas. Hamilton acabó suplicando clemencia a su equipo, como de un penitente en el Calvario, y aunque los responsables de Mercedes primero se la denegaron, finalmente le permitieron abandonar cuando apenas faltaban cuatro vueltas para el final. Se viene una tormenta muy fuerte en Mercedes, ya que los responsables de la escudería sañalron directamente a Rosberg por este hecho. «Tenemos una regla: no se pueden chocar el uno contra el otro. Inaceptable carrera, inaceptable resultado. La batalla es justo lo que no queremos que ocurra», declaró Toto Wolff, director de Mercedes, tras la prueba.

Rosberg tampoco tuvo una carrera fácil. En el toque vio afectado su alerón delantero, que tuvo que cambiar muy pronto, y después no encontró el ritmo suficiente como para poder alcanzar a Daniel Ricciardo. Al final de la carrera estuvo a punto de dar caza al de Red Bull, con una estrategia muy agresiva, pero cometió demasiados errores y finalmente se quedó a poco más de cuatro segundos. Rosberg tuvo en Spa su participación más errática de la temporada: además del error con Hamilton, se pasó de frenada cuando luchaba con Vettel y obligó a una parada antes de tiempo. También se equivocó al final cuando estaba remontando. Por si fuera poco, fue el protagonista de la imagen más surrealista de la carrera: un cordel de la rueda pinchada de Hamilton acabó enganchada en la parte frontal de su Mercedes, golpeándole directamente en la cara. Tuvo que soltar el volante como pudo y sujetar esa suerte de serpentina por debajo de sus piernas para que no le molestase. En definitiva: una carrera para olvidar de Rosberg, que acabó sonoramente abucheado por el público de Spa. El líder del campeonato entró en segunda posición, sí, y ya son 29 puntos los que tiene de ventaja, pero quizá hubiera preferido abandonar a esta situación.

El que no falló fue Daniel Ricciardo. El australiano aprovechó el derrumbe de Mercedes para auparse en la primera posición antes de que se cumpliera la mitad de la prueba. No soltó ese primer puesto al final, primero controlando a un Kimi Räikkönen muy superior al de otras carreras, y después a un Valtteri Bottas que sigue demostrando que está en estado de gracia. Ricciardo, además, le mete otra muesca más en su duelo particular con Vettel, de más a menos en este fin de semana.

Alonso sigue con su particular pelea interna

La carrera ya comenzó con un susto serio para Fernando Alonso. Los mecánicos de Ferrari se quedaron más tiempo del permitido en la pista debido a que el F14-T no arrancaba, mientras el resto de pilotos salían a hacer su vuelta de formación. Por esta regla de los quince segundos, el español fue castigado con cinco segundos de penalización que cumplió en su primera parada en boxes.

Su salida tampoco fue excepcional, aunque en ciertos momentos parecía que podía engancharse al podio, finalmente se vio luchando por el quinto o el sexto puesto. Kevin Magnussen fue su pareja de baile durante toda la carrera, aunque la danza final fue antológica. Junto a ellos, Jenson Button y Sebastian Vettel dejaron un espectacular cuadro de los cuatro monoplazas rueda a rueda, hasta que finalmente volvieron a quedar emparejados Alonso y el novato de McLaren. Este último mostró una garra fuera de sí, defendiéndose con uñas y dientes ante los ataques de Alonso. Tanto, que en una ocasión sacó de pista al asturiano y los comisarios acabaron por castigarle con 20 segundos finalizada la carrera. Aunque entraron sexto el danés y octavo el español, tras la decisión de la FIA el de McLaren cae al duodécimo puesto y el de Ferrari subió al séptimo. En cualquier caso, poco premio para un Alonso que se sabe en desigualdad con respecto a sus rivales.

La próxima cita del Mundial será en Italia. Todas las apuestas apuntan a que Ferrari se jugará las pocas cartas que aún tiene en la carrera de casa, donde además previsiblemente confirmarán que tanto Alonso como Räikkönen siguen en 2015 vestidos de rojo. Así lo dijo Marco Mattiacci a Sky Sports, y así se espera que se confirme. Mientras tanto, en Mercedes, se ciernen nubes muy negras.