BARAKALDO - UD LOGROÑÉS

Primera roca que romper

Miguel Santos avanza con el balón perseguido por Borja. :: /Juan Marín
Miguel Santos avanza con el balón perseguido por Borja. :: / Juan Marín

La UD Logroñés se mide a un remozado Barakaldo, que sigue haciendo gala de su fortaleza defensiva pero que suma más recursos en ataque

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

La UD Logroñés defenderá su liderato en Lasesarre (18.30 horas), campo en el que ganó en el año 2010, pero en el que ha resumido en empate sus últimas dos visitas. Los riojanos han ganado sus dos partidos; los baracaldeses mezclan victoria y empate, si bien a esos datos anotan que no han encajado gol alguno, mientras que los riojanos han recibido dos. Cifras que se diluyen a la luz de una liga en la que acaba de amanecer. Los dos, como es lógico, quieren ganar. Sobre la balanza se colocan el momento de la UDL y la tradicional fortaleza del Barakaldo en su recinto.

El viejo campo del Barakaldo se asentaba en unos terrenos a los que llamaban 'Desierto'. Vetusto como una ciudad escondida en el humo de las enormes chimeneas de Altos Hornos. Calles tristes, fachadas sucias, donde destacaba el blanco de las coladas. Otra ciudad, otro fútbol. El Barakaldo actual no tiene humos e incluso es una urbe colorista. Lasesarre invita al fútbol. Es más ancho que Las Gaunas, 68 metros, y su longitud alcanza los 105 metros. Ademas, los pastos vascos siempre están verdes.

La UD Logroñés puede desarrollar en esa enorme alfombra el mismo juego con el que deleitó a su afición frente al Vitoria. Aquí no valen excusas, aunque existan dos grandes diferencias: el escenario y el rival. «La principal virtud del Barakaldo reside en el dominio del juego aéreo y de la segunda jugada. Además, cuenta con buenos jugadores en el uno contra uno en banda y con un futbolista en la medular como Cerrajería, bueno con el balón. En defensa también es un bloque fuerte», esboza Sergio Rodríguez, que ya jugó en Lasesarre con la UD Logroñés y empató.

Rodríguez estudia dar entrada en el once a Borja, en defensa, y a Rayco, en la medular

Sergio dará continuidad al once de las dos jornadas previas, si bien medita dar entrada en el mismo a Borja en la defensa y a Rayco en la medular. Pocos cambios para un partido «exigente», calificativo que no deja de ser un tópico para definir un encuentro. El Barakaldo solventó con cierta facilidad la visita de Osasuna. Dos goles de Jurgi y uno más de Ito pasaportaron a los navarros. Quizá, este equipo sea tan peligroso ofensivamente como fuerte defensivamente. La llegada de Aitor Larrazábal a su banquillo ha traído consigo a trece futbolistas y muchos de ellos saben jugar el balón a ras de césped. «Tienen más alternativas con Larrazábal. En ocasiones juegan con dos puntas y en otras con un único delantero y un segundo jugador por detrás. Tienen rapidez por las bandas y también alternan en el doble pivote, con Iru como refencia», resume Rodríguez.

Lo que no ha cambiado en Baracaldo es el fútbol de raza, propio del ADN del Nervión. «Son jugadores fuertes y rápidos. A las alturas a las que estamos no puedes pedir que un equipo sea perfecto, pero sí que creo que con el paso de las jornadas se convertirá en un bloque rocoso porque cuenta con jugadores para ello», advierte Sergio Rodríguez. Sus centrales deberán frenar el ímpetu de Buencasa y las habilidades de Ander Vitoria, que bien conoce la UDL de cuando jugaba en el Burgos. Pero este Barakaldo tiene más: Jurgi, que fuera cachorro, y que suma dos goles; Ito, otro jugador de ataque; Son, que se mueve por la izquierda, por donde aún no ha aparecido el exblanquirrojo Sergio García; Cerrajería, cerebro creativo; e Iru, bastión defensivo.

Muchas virtudes. El técnico riojano no habla de sus debilidades, que las conoce. Por ejemplo, los problemas de sus dos centrales, Olaortua y Rubén González, en los balones en profundidad. Pol, lateral izquierdo, también sufre. El Tudelano mostró esas carencias hace siete días. Rodríguez espera, además, que el Barakaldo sea más ambicioso en su campo que en el de la Ribera navarra. «Es más alegre en casa y es cierto que apenas ha variado su once en estos dos partidos, aunque creo que Larrazábal hará alguna modificación. No lo veo cerrado atrás, pero tampoco como para tener el balón. Eso sí, es peligroso en las transiciones ofensivas tras robo. Las hace bien. Sus dos delanteros son poderosos y se colocan bien», desmenuza el técnico, que no quiere repetir el empate que firmó como jugador y sí romper una barrera más. La trampa la tiene clara, aunque sólo la conocen sus jugadores y él.

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