FÇútbol | Segunda B

Una estrella sin plaza fija

Samuel Obeng presiona a un jugador de la Peña Sport. :: s.m./
Samuel Obeng presiona a un jugador de la Peña Sport. :: s.m.

Samuel Obeng, que continúa su periodo de prueba, está siendo la figura del Calahorra en el inicio de pretemporada

Sergio Martínez
SERGIO MARTÍNEZLogroño

Samuel Obeng (Ghana, 1997) es la sensación del momento. Llegó a Calahorra hace un par de semanas como jugador a prueba, ese tipo de futbolistas de los que no se suele esperar demasiado en un primer momento. Son los que más deben demostrar. Pero Samuel ha superado las expectativas con creces en poco tiempo, descubriéndose como la figura del Calahorra en este inicio de pretemporada.

Sus dos goles el martes ante la Real Sociedad C demostraron su potencial y la afición respondió con la mayor ovación de la tarde, tanto al irse del campo como al enfilar el camino a los vestuarios. Pero Samuel Obeng aún es un jugador sin plaza fija en el equipo. El próximo miércoles 8 de agosto termina su periodo de prueba y el club anunciará la decisión sobre su posible continuidad. Habrán pasado ya tres semanas desde que Samuel apareció en el primer entrenamiento como un desconocido. Pocas referencias había sobre él salvo que procedía del Granollers, de la Tercera catalana, tras el Girona B y el juvenil del Getafe.

«Llegué y empecé a pensar que estaba con gente de Segunda B y con trayectoria y siendo entrenado por alguien que ha jugado en Primera. Me pregunté, ¿qué hago yo aquí?», explica Samuel Obeng al recordar su primer día. Pero para entender esa sorpresa es necesario conocer su historia. Samuel Obeng nació en Ghana, donde ya jugaba al fútbol de pequeño, «aunque lo hacía de portero, hasta que un día en una caída me hice bastante daño y cambié de posición», reconoce. A los diez años, dejó su país de origen y llegó a Gurb, un pueblo barcelonés cercano a Vic, donde entonces ya vivía su padre.

El filial inicia los entrenamientos

El Calahorra B, que jugará en Regional Preferente, inicia esta tarde su preparación a las órdenes de su técnico Félix Ángel Díez 'Picuchos', con un equipo construido para ascender y apoyar al primer equipo. Además, ayer empezó los entrenamientos el equipo de juvenil nacional, entrenado por Óscar Sáenz.

Su relación con este deporte no es la típica historia del niño que sueña con ser una estrella del fútbol al llegar España, sino mucho más normal. «Cuando vine ni me planteaba ser futbolista. Simplemente me gustaba y terminé jugando en el equipo del pueblo, de la regional catalana», comenta. Pero poco a poco, aún en edad de juvenil, comenzó a despuntar y buscó nuevos retos: «No se me daba mal así que me dio por probar en otro equipo más importante de la zona y a los meses recibí la llamada del Getafe, donde estuve un año y medio de juvenil».

Con su paso por el Getafe empezó a demostrarse a sí mismo que podía labrarse una carrera en el fútbol y jugar en Segunda B es un paso que le queda por dar. El Calahorra puede ser el equipo y el camino es bueno. En los tres amistosos ha anotado el mismo número de goles, destacando los dos ante la Real C así como su actuación, mostrándose tal y como él mismo se define: «Destaco más en el juego físico. En la lucha cuerpo a cuerpo, el salto y los desmarques y el juego a los espacios».

La afición reconoció su labor el martes, algo que «significa mucho, así como la felicitación de los compañeros», comenta, y es que se ha ganado en pocas semanas el cariño de los rojillos. Ahora llega al plazo final de su periodo. «Lo llevo bien, con algo de nervios pero la clave es ser tú mismo. Los goles no cambian nada, debo ser constante y seguir trabajando», concluye. Con su actitud y actuaciones Samuel Obeng está cada vez más cerca de ser jugador del Calahorra con todas las letras.

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