Fútbol

Medio mal, medio bien

Medio mal, medio bien
Fernando Díaz

La UDL gana al Durango con un tempranero gol de Víctor López, media hora de juego brillante y una segunda parte que sobró a los logroñeses

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

Medio mal, medio bien. Mejor al revés. Medio bien, medio mal. Porque el triunfo de la UD Logroñés se fraguó en media hora muy brillante que tuvo el premio de un gol rápido. Un gol que supuso el triunfo en el duelo que abría la segunda vuelta de la liga. Sin embargo, las promesas de una gran primera parte se transformaron en palabras incumplidas en la segunda. Lo que se antojaba como un partido ilusionante, lo que apuntaba a un triunfo regado de goles, se convirtió tras el descanso en 45 minutos tediosos, ante un rival que, pese a ser netamente inferior, quitó el balón a los blanquirrojos. Lo que vale, al final, son los tres puntos, pero lo que se creía que iba a ser la confirmación del buen comienzo de año de los riojanos acabó siendo un triunfo necesario y sin alardes para seguir mirando hacia arriba.

No pudo empezar mejor el partido para calentar el frío ambiente. La UDL se convirtió en la dueña absoluta del partido desde el primer momento y la defensa visitante mostró bien pronto las carencias que han hecho que el conjunto vasco esté en la zona baja de la tabla.

La combinación de la profundidad de los riojanos y de un error de la zaga del Durango dio lugar al tempranero gol de la UDL. Víctor López aprovechó un balón muerto en el corazón del área para, ante la pasividad de los rivales, superar a Errasti.

Corría el minuto nueve y el tanto ponía muy de cara el choque porque obligaba al necesitado Durango a salir desde bien pronto de la guarida.

El gol no paró a los logroñeses, que mostraban una verticalidad muy esperanzadora, con un Iñaki especialmente incisivo desde la banda izquierda. Y así, las ocasiones se acumulaban ante un timorato rival. Rubén Martínez disparaba y detenía Errasti; Bobadilla y Caneda remataban a medias y se volvía a acariciar el gol; Víctor López se acercó al doblete con una nueva internada; Ander Vitoria se quedó a centímetros de conectar correctamente su pierna con el balón para llevar el esférico a la red rival. Casi una detrás de otra.

La afición de Las Gaunas disfrutaba quizás de la mejor media hora de juego de toda la campaña, con unos jugadores disfrutando del partido, ayudados por la tranquilidad de verse por delante con tanta rapidez y la nula oposición que plantaba el conjunto vasco. Las escasas ideas de los de Igor Núñez se ahogaban en la adelantada línea defensiva planteada por Sergio Rodríguez.

El ritmo del partido bajó de camino al descanso. A la UDL no le importaba dejar pasar los minutos, mientras que el Durango intentaba tocar algo más el balón. Los blanquirrojos perdían el control y el juego se volvía más espeso, algo que ya gustaba menos a los locales. Cierto es que los los vizcaínos eran poco ambiciosos cuando se acercaban a los dominios de Miguel. Mucho balón colgado y poco miedo.

Iñaki pudo ampliar la ventaja en el minuto 42. Recibió de Ander Vitoria, recortó hacia adentro y su disparo ajustado con la derecha fue despejado con maestría por Errasti.

El descanso llegó tras dos ocasiones -una por bando, de Vitoria y de Cenitagoya- sin entidad suficiente como para transformarse en gol.

Las sensaciones por el bando local no podían ser mejores, con un marcador favorable y un juego notable ante un rival controlado.

45 minutos de sobra

Los vascos salieron con intenciones más ambiciosas, intentando estirar más sus líneas. Pero seguían sin contar con alguna ocasión clara.

Parecía que este sábado se iba a cerrar con una plácida victoria para subir un escalón más hacia la planta en la que se encuentran los privilegiados equipos provisionalmente situados en los puestos que permiten luchar por el ascenso.

La UDL había perdido la frescura. Le costaba dominar el centro del campo y mantener la posesión. Pero la Cultural Deportiva Durango no encontraba caminos claros hacia la meta de Miguel. Ahora bien, los vizcaínos cada vez ganaban más metros.

Los nervios llegaban más por lo que podía venir en una jugada aislada que por la claridad ofensiva de un rival que, sin embargo, ya jugaba constantemente en el campo de la UDL. Ya se sabía que a los vascos, pese a ocupar plaza de descenso, les gustaba tocar el balón.

Sergio Rodríguez se desesperaba en el banquillo, sabedor de que, con un marcador tan ajustado, cualquier jugada aislada podía echar al traste todo lo ganado hasta el momento. Los suyos no eran capaces de conectar varios pases seguidos y tampoco soltaban ningún zarpazo para asustar a su adversario.

Y, pese a todo, el segundo pudo llegar en el minuto 75, en una gran internada de Iñaki, que centró al segundo palo. Infante despejó a córner cuando Ander Vitoria ya se disponía a sentenciar el choque a un metro de la línea de gol.

Más clara fue todavía la que tuvo Víctor López en el 88, cuando tocó sutilmente un pase largo. El balón acabó encontrándose la cepa del poste para acabar saliendo por el fondo.

O la de Marcos André en la siguiente jugada. El ariete, que regresaba tras su lesión en el hombro, pinchó el balón para encarar a Errasti, que adivinó las intenciones del blanquirrojo y volvió a evitar la puntilla para los suyos.

Fue la última ocasión de un choque en el que los aficionados acabaron contentos con la victoria pero con el amargor de una segunda parte bien se podía haber obviado. La hinchada blanquirroja se quedó medio mal, medio bien.