Dos estilos, un ganador

Francia representa al fútbol del presente, y quizá del futuro, con jugadores fuertes, potentes y explosivos; Croacia nos recuerda más al que ha triunfado en los últimos años, con futbolistas que sobresalen por su talento

Pogba representa el fútbol de Francia, basado en la fuerza física./Efe
Pogba representa el fútbol de Francia, basado en la fuerza física. / Efe
Julen Guerrero
JULEN GUERRERO

Francia y Croacia juegan hoy la gran final del Mundial con trayectorias muy diferentes a partir de octavos de final, ya que en la fase de grupos ambos fueron primeros con mucha superioridad. Mientras Francia iba por el lado más exigente, -ha tenido que superar a Argentina, Uruguay y Bélgica-, ha superado a sus rivales con mayor facilidad. Croacia, situada por el lado en teoría más débil, está en la final después de superar dos tandas de penaltis, Dinamarca y Rusia, y ganar en semifinales a Inglaterra en una agónica prórroga.

La acumulación de minutos de los jugadores croatas puede ser hoy un hándicap. Si por algo destaca Francia es por su poderío físico. Cuando se consigue una buena generación suelen garantizar éxitos durante un periodo determinado. Le pasó a España desde 2008 hasta 2012, a Alemania, llegando a varias semifinales y culminar con el campeonato del mundo 2014, y Francia, después de ser subcampeón de Europa 2016, está en la final del Campeonato del Mundo 2018. Posiblemente es algo que pueda pasar con Inglaterra, Bélgica y la misma Croacia en las próximas citas.

Sus estilos son totalmente opuestos. Mientras Francia representa el fútbol del presente, y posiblemente del futuro, con jugadores fuertes, potentes y explosivos, Croacia nos recuerda más al fútbol que ha triunfado en los últimos años, con jugadores que sobresalen por el talento.

Deschamps, a pesar de que fue un gran centrocampista, no construye ni organiza a Francia pensando en tener el control del balón. De hecho, Francia no llega al 50% de posesión en este Mundial. Basa su éxito en el orden táctico y la fortaleza de sus jugadores. Incluso Griezmann parece un bicho raro entre tanto músculo. El exquisito jugador del Atlético y Mbappé se llevan la mayoría de los elogios y optan al MVP del Mundial. Pero el hombre clave quizá sea Kanté, que tenía siete años cuando Francia ganó su primer Mundial. Entonces, deambulaba por los suburbios de París buscando chatarra para reciclar y contribuir a la difícil situación económica familiar, y ahora está liderando a Francia.

Su compañero en el centro del campo, Paul Pogba, ha declarado que no entiende «cómo se puede correr tanto» y que a pesar de la diferencia de altura -1,91 frente a 1,68- «el grande es él». Kanté es el jugador que por su esfuerzo, recorrido e implicación hace bueno al que está a su alrededor. Hasta Pogba, que ha sido un jugador irregular y que no ofrecía garantías, últimamente parece más maduro y está haciendo un gran campeonato.

El milagro croata

Enfrente tendrá a Croacia, con una población que no llega a los cuatro millones trescientos mil habitantes, y que apenas tiene 27 años de existencia. En este tiempo ha quedado tercera en el Mundial de Francia en 1998 y hoy tiene la posibilidad de hacer historia siendo la nación con menos habitantes en conquistar un campeonato del mundo, por delante solo de Uruguay.

Si Kanté es el motor y su estilo resume la forma de jugar de los franceses, lo mismo podemos decir de Modric. Al igual que Pogba con Kanté, Rakitic es pieza fundamental para que Modric funcione. Desde que descubrió que era celiaco, su rendimiento en el campo se multiplicó y es un centrocampista mucho más completo. Juntos forman el centro del campo con más talento de Mundial y no tiene reparos en elogiar a su compañero: «El Balón de Oro tiene que ser un croata y nuestro capitán Modric lo merece, estoy seguro de que FIFA lo va a elegir». Kanté y Modric, dos jugadores diferentes pero también con algo en común: aparecen por todos los lados del campo, y son incansable. Es evidente que sus estilos son diferentes, pero que dan equilibrio a cualquier equipo. Dos estilos que juntos les harían invencibles. Dos estilos necesarios, pero solo habrá un ganador.

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