El Real Madrid galopa a golpe de récords

Bale remata a puerta. /
Bale remata a puerta.

Ancelotti transmite cautela a su vestuario y destaca la actitud de sus jugadores por encima de los resultados.

IGNACIO TYLKOMadrid

Arrollador, imparable, incontenible más fuerte que nunca, sin fisuras, concentrado, comprometido, vigoroso, abnegado, una máquina perfecta, como un reloj...Estos son sólo algunas de las comparaciones y de los adjetivos que ilustran este domingo las crónicas sobre el Real Madrid y su reciente triunfo en Eibar.

El equipo blanco que conduce con sabiduría y mano izquierda Carlo Ancelotti y que tiene en el desbordante Cristiano Ronaldo a su estrella más reluciente, es un líder cada vez más sólido y galopa de récord en récord. Mantiene un promedio goleador de cuatro tantos en cada salida y, desde las derrotas frente a la Real Sociedad y el Atlético, a mediados de septiembre, su racha es inmaculada y su superioridad sobre cualquier rival casi insultante. Acumula ya nada menos que nueve victorias seguidas en Liga y 14 en todas las competiciones.

Carletto advierte, sin embargo, que esperan momentos complicados a lo largo de la larga temporada. «La derrota llegará un día, porque tiene que llegar, pero lo mejor es la actitud de todos para salir a ganar cada partido. Estamos motivados en mantener esta trayectoria», dijo en la vieja y reducida sala de prensa del estadio de Ipurua.

El preparador de Reggiolo ha batido su plusmarca personal de éxitos consecutivos y también de victorias en Liga, ya que en el Real Madrid suma 37 en 50 partidos y con el Chelsea llegó hasta las 36. Si los merengues se imponen el miércoles en el duelo de Champions que afrontan en Basilea, Ancelotti igualará la plusmarca que comparten Miguel Muñoz y José Mourinho con 15 victorias en serie.

Pero hay más. Desde el aterrizaje del técnico transalpino en Concha Espina, el Real Madrid firma sus mejores promedios realizadores lejos de casa. Con nada menos que 62 dianas en 24 partidos ligueros fuera del Bernabéu, presume de una media de 2,58 por partido, superior al promedio de casi 2,30 tantos por encuentro logrado con el serbio Radomir Antic en el banquillo, los 2,25 conseguidos con Mourinho o los 2,20 con el chileno Manuel Pellegrini.

Números inimaginables

En este torneo de la regularidad, su capacidad goleadora es bestial. Con nada menos que 46 goles en sólo 12 jornadas, ha pulverizado cualquier registro en la historia de la Liga. Marcha de goleada en goleada, con una media de 3,83 tantos por choque que le llevarían hasta los 145 al final del campeonato, muy por encima de los 121 goles de los que aún presume Mourinho como récord de la Liga desde la campaña 2011-2012.

Aunque dio la sensación de no estar del todo bien físicamente, ya que hizo algún gesto doliéndose en la espalda, Cristiano volvió a ser determinante. Creó la jugada del polémico primer gol, marcó el segundo y redondeó la noche con el cuarto, de penalti. Lo festejó en exceso y fue reemplazado por su técnico, que le había imitado tras el 0-2, para evitar complicaciones en los últimos minutos. «¿Qué decir ya?», subrayaba el entrenador. «Debe de ganar el Balón de Oro», añadió en relación a un jugador que ha marcado a todos los equipos de Primera contra los que ha jugado y ya suma 20 goles. A este paso, alcanzaría el Pichichi con unos 60, muy por encima de los 50 que firmó Messi y que parecía una marca estratosférica.

Aunque su equipo marcha viento en popa y a toda vela, Ancelotti ha sabido transmitir cautela a sus jugadores. Hasta Marcelo, habitualmente un dechado de optimismo, se mostró mesurado tras el éxito en Eibar. «No pensamos en los récords sino en seguir con humildad mejorando», subrayó el brasileño. «Las estadísticas son increíbles pero queremos llegar a Navidad líderes y sin perder», apostilló Dani Carvajal, el otro lateral. Próxima parada, Basilea, la ciudad del gran Roger Federer, ya campeón de la Copa Davis.