La Rioja

EXCELENTE ÓPERA

Son muchos años, más de veinte, recibiendo en Logroño en primavera y otoño la visita de esta aguerrida compañía lírica Ópera 2001 con resultado diverso, aunque casi siempre dentro de unos parámetros de absoluta dignidad. Alguna vez hemos llegado a tocar el cielo con intervenciones concretas, como aquella maravillosa 'Butterfly' de Quilian Chen o alguna de las apariciones de Sabina Puértolas. Hoy puedo decir que hemos disfrutado de una de las mejores y más completas representaciones de ópera jamás ofrecidas en La Rioja. Habría que remontarse a aquel 'Holandés Errante' de hace bastantes años en Riojafórum y poco más de semejante nivel, porque esta 'Tosca' contaba con tres espléndidos cantantes para los tres papeles protagonistas, más un sorprendente coro y una intensa orquesta a las órdenes de un motivado y detallista director además de una atractiva presentación escénica. No se puede pedir más.

La soprano Chrystelle di Marco debutaba en Logroño con una voz lírico-dramática de formidable presencia y considerables dotes teatrales como para afrontar con absoluto dominio el intenso papel de Tosca, al que presta plena expresividad, valiosos matices y brillantes agudos. Lució algunas delicadas y exquisitas medias voces, aunque también dejó entrever alguna ligera cavernosidad en su registro grave, que espero sepa corregir en el futuro. Una memorable Tosca.

Sorprendente evolución la del tenor David Baños, que en anteriores interpretaciones en Logroño había dejado constancia de su exagerada potencia en el agudo, pero también de su poca elegancia en el canto. Mucho y bien ha debido trabajar este joven tenor, pues el pasado año venció y convenció en el Concurso Internacional de Canto Ciudad de Logroño y hoy nos ha ofrecido una notabilísima versión de Mario Cavaradossi, valiente y muy bien cantada, si bien pasada de decibelios en muchos momentos, como en la arriesgada frase del primer acto 'La vita mi costase' que casi le rompe la voz. Le he criticado en el pasado y hoy me rindo ante su calidad.

El barítono Paolo Ruggiero tiene una voz muy lírica para hacer un rotundo Scarpia, pero es un excelente cantante y actor y dio la talla con creces en este siniestro personaje. Estimable el Angelotti de August Metodiev -que también intervino como carcelero-, sobreactuado como siempre el sacristán de Giancarlo Tosi, que se empeñó en hacerse notar en sus frases intercaladas en la preciosa aria 'Recondita armonia' del tenor, desluciendo el final. Correcto el Sciarrone de Nikolay Bachev y un punto bufonesco el Spoletta de Dimiter Dimitrov. Sonó extraordinario en el Tedeum el pequeño coro, que parecía multiplicado por cuatro.

Me encantó el brillante sonido de la orquesta, que no oíamos así desde hace años en el foso del Bretón y me pareció excelente la labor concertadora del director Martin Mázik, así como la original presentación escénica, muy superior a la acostumbrada. En resumen: una excelente velada operística a precios privilegiados, para hacer afición.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate