Los bulos de las cosas de comer

Los bulos de las cosas de comer

La red es una fuente inagotable de mentiras, algunas nuevas, y otras ya clásicas | Mayonesa mortal, plátanos con sida, papel de aluminio tóxico... Recopilamos algunas de las últimas 'fake news' sobre comida

Pablo Álvarez
PABLO ÁLVAREZLogroño

Ser consumidor en el mundo occidental a estas alturas es mejor que en cualquier otro momento de la historia. Los productos tienen que cumplir un conjunto cada vez más amplio de normativas de seguridad y etiquetado con el que se puede tener una razonable seguridad.

Y sin embargo, a juzgar por mucha «informaciones» que vuelan por las redes sociales, uno diría que estamos siendo atacados por una conspiración universal de gente deseando poco menos que envenenarnos. Los bulos «alimenticios» se mueven a la velocidad de la luz (real y figuradamente) por un mundo que tiene más información que nunca al alcance de la mano, pero en el que hay quien prefiere la teoría de la conspiración. Hace unos años ya recogimos en esta sección algunos de los más conocidos que circulaban por la red. Pero como estas cosas se reproducen a una velocidad de vértigo y la capacidad creativa es infinita, tenemos que insistir. Así que ahí va otra colección.

  • 1

La mayonesa del Mercadona. Éste es muy fresquito, de las últimas semanas. El asunto es, dice, que la mayonesa de la marca blanca de Mercadona, Hacendado, contiene un aditivo, el EDTA, que provoca nada menos que «vómitos, diarrea, dolores de estómago, problemas de coagulación y micropérdidas de sangre en la orina».

Este tipo de bulos son más peligrosos, porque, efectivamente, el producto contiene EDTA, presente en muchos otros alimentos, y efectivamente, el EDTA podría llegar a tener algunos efectos negativos. La cosa está en que las cantidades que deberíamos comer para que eso ocurriera son sencillamente grotescas, y que el producto es totalmente inofensivo.

  • 2

Alimentos anti-cáncer. No es ni mucho menos nuevo, pero es terriblemente insidioso, y en algunos casos roza lo ridículo. No, no existe ningún tipo de alimento que sea capaz de acabar con las células cancerígenas. Evidentemente, para prevenir el cáncer (y para cualquier otra cosa) es buena una dieta saludable, pero no hay alimentos ni hierbas mágicas contra la enfermedad cuando ha comenzado.

Ni el limón en ayunas, ni la dieta «alcalina». Algunos, incluso, son perjudiciales, y no solo en los casos más graves, cuando un paciente abandona la medicina científica por las pseudoterapias. Hay muchos productos «naturales» que son contraproducentes para esos tratamientos. Por ejemplo, la «Hierba de San Juan» inhibe el funcionamiento de algunos antitumorales. Lo mejor: preguntar al que sabe, es decir, al médico.

  • 3

Las dos caras del papel de aluminio. Un clásico que nunca muere, y que ha revivido en las últimas semanas. Efectivamente, muchos papeles de aluminio son brillantes por una cara y más mates por otra. El bulo dice que una de esas dos caras (da un poco igual cuál) hace que los alimentos sean tóxicos.

La realidad es que esa diferencia viene del proceso de fabricación, y que el papel es básicamente igual por ambos lados. Lo único malo sería comérselo, claro.

  • 4

Los túpers y el microondas. La idea es que al calentar un recipiente de plástico en el microondas, éste desprende productos tóxicos y cancerígenos que se mezclan con la comida. Cierto es que en el plástico hay productos tóxicos (cada vez menos, por las regulaciones cada vez más restrictivas), sobre todo dioxinas.

Pero lo cierto es que la fuente principal de dioxinas que llegan a nuestro cuerpo son los propios alimentos, y que la posibilidad de que lo hagan a través de recipientes plásticos es bastante diminuta. El alarmismo es, pues, injustificado.

  • 5

Las frutas con sida. Es increíble que algunas cosas sobrevivan a generaciones de desmentidos. Pero lo hacen: en este caso, se trata de fruta (han sido naranjas, plátanos, kiwis) que habría sido inyectada con sangre contaminada con el virus del SIDA y enviada al primer mundo, como una especie de venganza de no se sabe muy bien quién.

El bulo suele estar acompañado de una foto de la fruta en cuestión con una zona roja. Aunque fuera cierto algo tan descabellado, no habría de qué preocuparse: el virus del VIH no sobreviviría en esas condiciones (ni a los ácidos del estómago).

 

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