Cuatro insignes por un Logroño más igualitario

Cuatro insignes por un Logroño más igualitario
Justo Rodriguez

María Jesús Romero, Joaquín Yangüela, Manuela Muro y Fernando Lázaro coinciden en destacar la «entrega a los demás» al recibir las distinciones municipales de San Bernabé

J. Sainz
J. SAINZLogroño

«Entre todos tenemos que hacer una ciudad más igualitaria que avance sin dejar a nadie en la cuneta». El deseo expresado por María Jesús Romero podía ser el de los cuatro nuevos Insignes de San Bernabé: personas que trabajan al servicio de las personas, en especial de las más desfavorecidas y necesitadas.

La trabajadora social María Jesús Romero, el médico Joaquín Yangüela, Manuela Muro, presidenta de Aspace, y el periodista Fernando Lázaro fueron condecorados este lunes por el Ayuntamiento, pero, más allá de sus dilatadas carreras profesionales, han sido distinguidos a mediodía por su labor altruista en favor de los demás: por las gentes del medio rural y los desahuciados, por el voluntariado en las más diversas facetas, por los derechos y servicios de personas discapacitadas o por la defensa de las víctimas del terrorismo respectivamente. «Este galardón –ha dicho la alcaldesa Cuca Gamara en el acto de imposición– concentra la gratitud que todos os profesamos por haber dedicado tiempo, esfuerzo y maestría a la causa común».

En el que será su último San Bernabé como alcaldesa, Gamarra ha destacado que «la grandeza de personas sencillas» como ellas que irradian «talento, compromiso, bondad, despertando conciencias, estimulando la solidaridad, impregnando su entorno y poco a poco al conjunto de la sociedad». «Logroño ha crecido fuerte gracias apersonas como ellas», ha señalado en referencia a esa mencionada causa común.

En su caso, Fernando Lázaro es periodista de El Mundo desde su creación en 1989 y antes de Diario 16, especializado en temas de terrorismo y seguridad y autor del libro 'Yo acuso', sobre testigos protegidos. Según la alcaldesa, «uno de los mejores periodistas que hay en España y un profesional que ha dado a su carrera una dimensión social, como ha sido reconocida en el premio 'Dignidad y Justicia' que acaba de concederle la asociación de víctimas del terrorismo del mismo nombre».

Ausente por estar convaleciente de un trasplante de médula ósea y presentado por su colega y amigo Andrés Alonso , la insignia ha sido recogida por su hermano Amadeo, que ha leído un texto escrito por Fernando: «La vida no me ha permitido vivir el día a día de Logroño, (...) pero lo lleva a en la sangre».

En sus palabras, Lázaro ha ensalzado el amor por su profesión y por una larga carrera junto al también periodista logroñés Pedro J. Ramírez. Ha recordado el atentado de Vic, con doce víctimas y «seis ataúdes blancos» o el 'caso Faisán', que él mismo destapó. Pero, ante todo, ha recalcado su compromiso por «no dejar sin voz a los que más han perdido y dar espacio público a las víctimas del terrorismo».

Comprometido con «no dejar sin voz a los que más han perdido y dar espacio público a las víctimas del terrorismo» Fernando Lázaro

Por su parte, Manuela Muro es fundadora de Aspace y presidenta del Cermi (Comité de Personas con Discapacidad). «Si hoy Logroño es una ciudad mucho más inclusiva –ha señaldo la alcaldesa– es gracias en buena parte a Manoli (...) La ciudad siempre estará en deuda con ella».

Tras ser presentada por su colega Luis Ángel Arbiza como «un ejemplo del que seguimos aprendiendo (...) por su compromiso por defender los derechos de los más desfavorecidos (...) y hacer de Logroño una ciudad de todos», Muro ha dedicado la insignia a su hija Elena, al resto de su familia y a todos los compañeros, profesionales y voluntarios que la han acompañado en su «peregrinaje»: «Este reconocimiento no es solo mío –ha dicho–, mi andadura asociativa llegó con el nacimiento de mi hija Elena, con parálisis cerebral, de la que me siento orgullosa y no la cambiaría por nada, porque la quiero como es».

«Este reconocimiento no es solo mío –ha dicho–, mi andadura asociativa llegó con el nacimiento de mi hija Elena« Manoli Muro

Siempre reivindicativa, ha insistido en la necesidad de seguir trabajando y mejorando en la defensa de los derechos de todas las personas con capacidades diferentes, así como en mejorar su calidad de vida: «No hay duda de que hemos avanzado mucho y que las personas con cualquier discapacidad tienen hoy cubiertas sus necesidades, pero eso no significa que no vaya a seguir dando caña porque esto no se acaba».

El médico Joaquín Yangüela, que ha ejercido en distintas especialidades, numerosos puestos de responsabilidad y siempre en defensa de la sanidad pública, como recordó Gamarra, también se ha entregado al voluntariado a través de Cáritas, Apir, grupos de alcohólicos, transeúntes o ayuda internacional con República Dominicana y Haití.

Su hija Pilar lo ha descrito como polivalente y un valiente que «lucha como un gigante ante cualquier adversidad». «Si algún mérito tengo –ha dicho él– es estar atento a las necesidades de las personas que tenía cerca». Como afirma Einstein, ha recordado, «la vida es peligrosa no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver qué pasa». «Ninguno de nosotros deberíamos dejar pasar la oportunidad de ayudar a los demás. Yo he recibido más de lo que he dado. Doy gracias por haber podido dedicar a ello parte de mi tiempo».

«Ninguno de nosotros deberíamos dejar pasar la oportunidad de ayudar a los demás. Yo he recibido más de lo que he dado« Joaquín Yangüela

Por último, María Jesús Romero, que fue primera trabajadora social en el ámbito rural riojano, en el Camero Nuevo, y que ha realizado una importante labor cultural de recuperación de la cultura de los pueblos, «también se ha desvivido en ayudar al que más lo necesita» como voluntaria, ya en Logroño, de Cáritas y de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

La ha presentado Gerardo Villar como «amiga de las causas perdidas, pero capaz de dar lo mejor de sí». «Qué sería de Logroño sin las mujeres y hombres de los pueblos», se ha preguntado ella al agradecer la distinción y dedicarla a su familia, amigos y compañeros. «Todos me han ayudado a ser la mujer que soy. Soy una mujer afortunada, hago lo que creo que tengo que hacer, me siento bien y, encima, me lo premian». «Entre todos tenemos que hacer de Logroño una ciudad igualitaria que avance sin dejar a nadie en la cuneta», ha terminado Romero.

«Todos me han ayudado a ser la mujer que soy. Soy una mujer afortunada, hago lo que creo que tengo que hacer« María Jesús Romero

Su deseo podía ser también el deseo común expresado por Gamarra como «la solidaridad y generosidad de un pueblo».