Al otro lado del hueco de la valla

Parte de Industrias Somomar. Todo un complejo de pabellones, naves y cobertizos –de propiedad municipal./
Parte de Industrias Somomar. Todo un complejo de pabellones, naves y cobertizos –de propiedad municipal.

Fábricas abandonadas y naves sin actividad registran visitas furtivas con los riesgos que ello conlleva

JAVIER CAMPOS

Sucede que un buen día echan el cierre, recogen sus cosas aunque dejando todo aquello que creen que no merece la pena, y se marchan para no volver. Traslados, ceses de actividad e incluso operaciones inmobiliarias fallidas -algunas en PERIs de reconversión industrial sin desarrollar- que han ido salpicando Logroño, generalmente en su periferia, de fábricas abandonadas y naves vacías que, con el paso del tiempo, suponen un verdadero quebradero de cabeza para ayuntamiento y vecinos.

No queda tan lejos cuando a finales del 2009 se registraba un grave accidente en las antiguas instalaciones de Envases Carnaud -'Crown Cork'- cuando un joven de 16 años se precipitaba desde el tejado de la fábrica del polígono de San Lázaro -hoy derribada- tras colarse por la valla -abierta- del recinto.

Espacios supuestamente cerrados en los que, sin embargo, se suceden las visitas furtivas con los riesgos que ello conlleva. Diario LA RIOJA ha recorrido algunas de las viejas dependencias industriales que en los últimos años acumulan conatos de incendio y actos vandálicos comprobando cómo siempre hay un sitio por dónde acceder a su interior.

Lugares olvidados hasta que, de repente, vuelven a la actualidad. Antiguas fábricas vacías, naves industriales desmanteladas, edificios abandonados que, bien por avisos ciudadanos o bien por rondas policiales, desvelan el problema. Raro es el lugar sin uso en el que uno no encuentre los restos de una hoguera, el desvencijado colchón de turno y, como complemento, los restos de un botellón junto a paredes repletas de grafitis.

Singular sería el caso de las viejas Industrias Somomar -muebles metálicos de oficina- en la carretera de Laguardia entre el parking de Las Norias y el Mundial 82. Ya este pasado verano los bomberos se veían obligados a sofocar el incendio producido en un cobertizo donde se acumulaban palets y otros enseres.

Varios meses después, la valla metálica presenta distintos boquetes que permiten su acceso sin problema pudiendo comprobar lo que esconde el interior de sus pabellones. Grandes espacios desmantelados con pruebas evidentes de su ocupación ocasional... un improvisado 'skatepark' montado a base de muebles, maderas y tablones e incluso un espacio perfectamente barrido donde, a modo de dormitorio, se encuentra rodeado de polvo, suciedad y basura una cama hecha, con mesita y estantería incluida. De poco sirve el precinto roto en uno de los agujeros del vallado de unas instalaciones, según el Ayuntamiento, de propiedad municipal.

Algo similar venía ocurriendo hasta ahora en las dependencias de Extrapiel, la antigua fábrica y comercio de peletería en la calle Cabo Noval, junto a Bodegas Franco Españolas. Reiterados incendios, desalojos de personas que se encontraban durmiendo puntualmente y... hasta hace sólo unos días con la puerta abierta. Los avisos de los vecinos tras incursiones a plena luz del día, incluyendo subidas a un tejado en mal estado pues el complejo está declarado en ruina, han servido para que se tomen medidas y se tapie la puerta, ahora sí, con ladrillos.

Los tapiados, en cualquier caso, no evitan las visitas... o al menos su intento. Casos como el de un pabellón cercano al Camino Viejo de Alberite, tras un incendio en el 2012, fue cerrado y vuelve a estar lleno de grafitis, con restos de comida y bebida de 'excursiones' nocturnas y con un boquete abierto en el muro de obra. También pas en las viejas naves de la calle Eibar, donde también han sido frecuente la presencia de bomberos.

Bodegas Bretón, en la circunvalación, que también volvía a la actualidad este verano tras años de cierre, presenta esos mismos signos de presencia humana. Y la más reciente, la vieja fábrica de textil de Roldán, en Marqués de Larios, cerrada a requerimiento del Ayuntamiento tras las denuncias del vecindario y que ya ha intentado ser 'forzada'.