El actor riojano César vea cumple nueve días en huelga de hambre

El actor riojano César Vea junto a la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid. :: c.v./
El actor riojano César Vea junto a la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid. :: c.v.

César Vea Actor e inversor en renovables

J. Sainz
J. SAINZLogroño

César Vea en el papel más dramático de su vida. Lo malo es que no es ficción, sino la cruda realidad: su ruina y la de su familia. El actor riojano cumple nueve días en huelga de hambre frente a la sede del PSOE en Madrid para protestar por una estafa: haber invertido en energía solar y verse endeudado hasta el cuello, engañado por un Gobierno que legisló retroactivamente e inmerso en una cadena de embargos que no hacen más que ahondar su pozo de angustia. Pero él no va a rendirse sin pelear: «De aquí solo me sacan un decreto ley o el Samur», advertía ayer tarde por teléfono desde Ferraz, donde un banco de la calle se ha convertido en su barricada.

Su plante coincide con el intento de investidura de Pedro Sánchez en el Congreso. Son días de poco tránsito en la casa socialista. En cambio, medios de comunicación y actores como sus compañeros de la serie 'Acacias', Pilar Bardem o Enrique Arce se están volcando en apoyos a Vea y en difundir su protesta en las redes (#spanishcorruptionenergy):

«Estoy aquí porque el PSOE es el primer partido que me estafa. En el año 2007 el señor Zapatero invitó a la ciudadanía a que invirtiéramos en renovables. Mi familia y yo nos metimos en un préstamo de un millón de euros, instalamos una planta solar correctamente según el Gobierno de La Rioja y tres años más tarde ese mismo Gobierno nos dijo que nuestra planta no era correcta. Al final nos juzgan y Hacienda saca este mes a subasta nuestro patrimonio personal y familiar, la finca donde tenemos el huerto solar en el Villar de Arnedo. Luego será la nómina, la casa de mis padres, todo... ¿Pero de dónde quieren que saque yo ese dinero?»

«De aquí solo me sacan un decreto ley o el Samur»

El suyo es un caso extremo entre los 62.000 productores fotovoltaicos familiares afectados: mientras la mayoría tiene recortadas entre un 30 y un 50% las primas que firmaron, la familia Vea está expulsada de ese mismo sistema de ayudas por una cuestión burocrática imposible de explicar en cuatro líneas. Él cree que son un chivo expiatorio exigido por las grandes compañías eléctricas para disuadir a otros pequeños inversores.

La única solución estaría en manos del Gobierno, pero hasta ahora solo le han dado largas. «No puedo hacer milagros», le ha respondido la ministra Teresa Ribera. Cristina Narbona le prometió su apoyo. Y él está dispuesto a llegar hasta el propio Sánchez.

Quizás sean Goliat, pero este David no piensa rendirse: «El hambre es lo de menos -concluye César sin perder el ánimo-. Una huelga no va a ser más sufrimiento de lo que nos está generando esto. Llevo años sin poder descansar. Esta segunda semana en la calle estoy ya muy cansado. Me duele todo el cuerpo, hace mucho calor y llevo días durmiendo una hora, pero yo de aquí no me apeo. Es de justicia».