Seis años de cárcel para la exdecana de los psicólogos riojanos

María Jose Rubio Pérez, exdecana del colegio de psicólogos de La Rioja, durante el juicio celebrado en la Audiencia de Logroño a principios del pasado mes de marzo /Juan Marín
María Jose Rubio Pérez, exdecana del colegio de psicólogos de La Rioja, durante el juicio celebrado en la Audiencia de Logroño a principios del pasado mes de marzo / Juan Marín

La Audiencia Provincial de Logroño condena a María José Rubio Pérez por un presunto delito continuado de estafa, el mismo por el que ha sido condenado a otros seis años su expareja, V.B.C.

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

La Audiencia Provincial condena a 6 años de prisión y 7.200 euros de multa a la ex decana del Colegio Oficial de Psicólogos de La Rioja, María José Rubio Pérez, y al que fuera su pareja sentimental V.B.C. por un delito de estafa continuado y cualificado. La Sala fija además una indemnización de 1.318.050 euros más los intereses legales correspondientes como responsabilidad civil. En el fallo, que se puede recurrir ante el Supremo, el magistrado aplica la atenuante de dilaciones indebidas y rebaja la pena solicitada por el Ministerio Fiscal de 8 a 6 años de cárcel en atención al tiempo transcurrido desde el inicio de las diligencias, que se prolongaron por la complejidad de los hechos investigados.

La Sala considera que «existe prueba de cargo válida y suficiente» para dictar una sentencia condenatoria. Afirma que las declaraciones prestadas por los testigos durante la vista oral «resultan claras y, desde luego, sin contradicción». Añade el tribunal en su resolución que «el conjunto de medios de prueba testifical y documental expuestos en el juicio permiten considerar que ambos acusados actuando de común acuerdo y, cumpliendo un plan previamente ideado por ellos, llevan a cabo los diferentes hechos que se han declarado probados».

La Audiencia considera que ha quedado probada «la maquinación insidiosa» de los dos acusados que se valían de las empresas inmobiliarias que administraban para que la acusada contactase con víctimas y les ofreciese la venta de inmuebles que no eran de su propiedad ni sobre los que tampoco tenía disposición para su venta. A cambio les prometía la obtención de jugosos beneficios. En otras ocasiones la acusada proponía a sus víctimas la adquisición de inmuebles a través de subastas oficiales.

A los perjudicados se les entregaba un justificante a modo de talón como garantía del dinero que abonaban. Unos justificantes que nunca se pagaron. El monto de lo defraudado asciende a 1.318.050 euros, que las víctimas no han podido recuperar por haberse declarado insolventes tanto los acusados como las empresas. En total realizaron 10 operaciones inmobiliarias fraudulentas en las que resultaron perjudicadas 14 personas.

La sentencia afirma que ambos acusados «actuaban de común acuerdo». El acusado era el fundador de las sociedades inmobiliarias y único administrador de las mismas pero sobre las que otorgaba poder en favor de la acusada, que se valió de su actividad comercial por estar al frente de las mencionadas sociedades y de sus relaciones en el Colegio de Psicólogos para llevar a cabo las operaciones inmobiliarias fraudulentas.

Rubio Pérez, decana de los psicólogos riojanos de mayo a diciembre del 2011 es una vieja conocida de la justicia que ya fue condenada por el Tribunal Supremo a nueve años de cárcel por un delito similar e incluso la misma Audiencia Provincial de Logroño dictó sentencia condenatoria contra ella en el 2014 por quebrantamiento de condena. 

«Red de Mentiras»

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de Logroño a principios del pasado mes de marzo, la psicóloga defendió su inocencia e incluso se erigió en víctima de una campaña de acoso y derribo y llegó a apuntar hacia el gerente de la inmobiliaria como presunto urdidor de la trama.

En las sesiones, del relato de los testigos se desveló que Rubio Pérez tejía una red de mentiras que le servían para «chantajear emocionalmente» a sus víctimas y hacerles un «daño económico y emocional incalculable». Así lo describió una de las supuestas víctimas que declaró y que en el momento en el que ocurrieron los hechos estaba convaleciente e inmovilizada como consecuencia de un grave accidente de tráfico. Llegó a entablar una relación de amistad con la acusada quien acudía a visitarla a diario y en aquellos encuentros le contó que supuestamente era esposa de un multimillonario bígamo, aunque al fallecer este de cáncer descubrió que no tenía dos, sino cuatro mujeres. También le habló del exgobernador del Banco de España, de quien dijo era sobrina, y de su madre, una condesa de la realeza de la que había heredado su cabello pelirrojo, que al parecer se encontraba muy enferma. «Nos contaba unas películas que daba pena, toda una serie de historias que ahora me harían dudar, pero antes te lo creías porque nos daba tanto cariño...», afirmó.

Otra testigo también relató la cadena de engaños de la exdecana. «Contaba cada mentira que te iba absorbiendo en esa mentira y quién iba a dudar de la decana del colegio de psicólogos«, se preguntó en el juicio.

La trama por la que ha sido condenada se descubrió a raíz de la huida de la exdecana en noviembre del 2011, cuando dejó de acudir al Colegio de Psicólogos. Su ausencia desató las sospechas en la entidad colegial y destapó un pasado hasta ese momento desconocido entre sus compañeros. En diciembre de ese año y tras salir a la luz el pasado delictivo de la entonces máxima representante de los psicólogos de La Rioja, el colegio recurrió al fiscal para que investigara la posible comisión de un delito de quebrantamiento de condena ya que, Rubio Pérez había sido inhabilitada por diez años por la Audiencia Provincial de Navarra en 1999, una inhabilitación que el Tribunal Supremo confirmó en el 2001, de ahí que cuando esta donostiarra de 61 años fue designada para pilotar a los psicólogos de la región todavía podía estar vigente el fallo judicial.

Al tiempo que llamaba a las puertas del Ministerio Fiscal, la junta de gobierno del colegio renunciaba en bloque a continuar el mandato y en un comunicado de prensa pedía disculpas por el temor a que la exdecana hubiera utilizado el nombre de la institución que pilotaba o su cargo en actuaciones que hubieran perjudicado a terceras personas o instituciones.

Por aquel entonces, aunque empezaron a gotear las dos primeras denuncias por supuesta estafa, se desconocían las dimensiones de la trama inmobiliaria que tanto María José Rubio como su pareja habían tejido en La Rioja y que había sido una replica de la que ella, años antes, había llevado a cabo en Navarra.