Roland Garros

Nadal, a por la duodécima más incierta

Nadal, a por la duodécima más incierta

La gira de arcilla más repartida de los últimos años culmina con un Roland Garros que apunta al español y Djokovic como los grandes favoritos, pero sin las certezas del pasado

ENRIC GARDINERMadrid

Cuesta no poner a Rafael Nadal como el gran favorito cuando la torre Eiffel enfila el horizonte del circuito tenístico. Cuesta tanto que incluso en una temporada marcada por la irregularidad y tras una gira de tierra batida que ha desnudado alguna de las carencias del manacorense este año, Nadal sigue siendo el candidato número uno a levantar la copa el próximo 9 de junio.

Y lo es porque una vez más ha sabido construir el camino hasta la antesala de la capital francesa. Ha sido un año más escaso de trofeos que otros y el de Manacor se planta a 26 de mayo con solo un entorchado en su cartera, pero quizás haya sido el más importante en términos de preparación de cara al segundo Grand Slam de la temporada.

El inicio casi perfecto con la final del Abierto de Australia, cedida en manos de Novak Djokovic, fue continuado con la temprana derrota en Acapulco y las semifinales de Indian Wells que, con una lesión de rodilla, trastocaron los planes del español en cemento, obligándole a esperar hasta Montecarlo para volver a las pistas.

Una de las giras de arcilla mejor preparadas en términos de descanso fue dañada por las derrotas en semifinales del torneo monegasco, Barcelona y Madrid. Fabio Fognini, Dominic Thiem y Stefanos Tsitsipas fueron sus verdugos. Solo el griego podría medirse con Nadal antes de la final en Roland Garros.

Pero entonces llegó Roma y lo hizo lleno de grandes noticias para Nadal. El balear infligió cuatro 6-0 durante la semana, incluido uno, el primero en 54 enfrentamientos, a Djokovic en la final. Vengó en cierto modo la derrota en Melbourne y firmó una sentencia para París, dejando claro que, desde el principio, el objetivo era alcanzar el pico de forma para Roland Garros y no antes.

La energía interior de Nadal

«Creo que, entre el inicio de la temporada de tierra y ahora, la sensación es completamente diferente. Mi energía interior, la forma de desplazarme en la pista y golpear la pelota es como un mundo diferente», explicó el español en la rueda de prensa previa al inicio del torneo.

Nadal no llega a París con la seguridad de haber amarrado tres títulos como en 2017 y 2018, pero lo hace con la convicción de que hasta ahora ha competido a buen nivel y que las derrotas acontecidas podían ocurrir. A todo ello se le suma un cuadro muy amable en las primeras rondas.

El zurdo debutará con un jugador procedente de la ronda previa como el alemán Yannick Hanfmann, de 27 años y número 184 del ránking. El germano es inexperto en estas latitudes y nunca ha disputado un partido de Roland Garros. Es más, en su carrera, solo ha jugado un partido de Grand Slam (US Open 2018). También en segunda ronda se medirá a un tenista de la fase previa; será el que salga del choque entre Yannick Maden (115 del mundo) y Kimmer Coppejans (181). Potencial tercera ronda con David Goffin, cuarta con Guido Pella y cuartos con Kei Nishikori, antes de poder encontrarse con Roger Federer en semifinales y quién sabe si con Djokovic en la final.