El giro inesperado de MotoGP

Jorge Lorenzo (d) y Marc Márquez, en el podio del GP de Cataluña. /EFE
Jorge Lorenzo (d) y Marc Márquez, en el podio del GP de Cataluña. / EFE

Del liderato de Dovizioso al de Crutchlow, pasando por el dominio de Márquez y el actual de Lorenzo, con cuatro ganadores en siete carreras y diez nombres diferentes en el podio

BORJA GONZÁLEZ Montmeló

MotoGP es una categoría viva. El inicio de 2017, con la pretemporada incluida, alentó el pensamiento de que Yamaha había clavado su moto para ese curso, una moto que cuadraba a la perfección con el talento de su nuevo piloto, Maverick Viñales. Dominio en todos los entrenamientos invernales, victoria en las dos primeras carreras del año. En la tercera, la de Austin, Viñales falló y Márquez ganó, aunque pareció más bien una excepción. En la siguiente, en Jerez, la moto japonesa sufrió más de lo esperado, algo que se achacó a los neumáticos, porque quince días después, en Le Mans, el triunfo cayó de nuevo del lado del piloto español, en un mano a mano hasta la última vuelta frente a Valentino Rossi, que terminó por los suelos tras cometer un error.

Pero a partir de ahí las cosas comenzaron a cambiar. Ducati sorprendió con dos victorias consecutivas de Andrea Dovizioso, que luchó hasta el final por el Mundial contra Marc Márquez, que protagonizó una sólida segunda mitad de campeonato. ¿Yamaha? Rossi ganó en Assen, aunque a partir de ahí la moto azul no volvió a subir a lo más alto de un podio. Ni en 2017, ni en lo que llevamos de 2018.

El Mundial tendrá, precisamente, su próxima estación en Holanda, donde se cumplirá ese simbólico año en blanco de Yamaha. «Es una estadística muy triste, primero para mí, pero sobre todo para Yamaha, que lleva un año sin ganar», reconoció el piloto italiano, segundo de la general de MotoGP, y que acumula cuatro podios este año, con tres terceros seguidos en las últimas tres carreras. «No tenemos un único problema», analizó el domingo.

«Tenemos que trabajar en aceleración. Cuando voy detrás de una Honda o de una Ducati parece que en aceleración tanto el motor con la electrónica funcionan bastante bien, les da mucha potencia sin que la rueda se quede parada girando sobre sí misma. Así que esa es una parte importante, en el lado electrónico, aunque también nos toca trabajar en el reparto de pesos, en el equilibrio del chasis, todo esto es muy importante», añadió Rossi. Un mal año con una buena posición en la general más por deméritos ajenos que por virtudes propias. De hecho, Viñales es el tercero (mientras que Rossi está a 27 puntos de Márquez el español está a 38), con Johann Zarco cuarto, un piloto que lleva dos carreras muy pobres que ha añadido al cero en Francia tras caerse en una prueba para la que partía desde la pole.

Y es que Zarco llegó a ser el segundo de la general. Y Cal Crutchlow líder, al igual que Dovizioso, que lleva tres ceros en 2018 frente a los dos que acumuló en toda la temporada pasada. El panorama de la categoría va mutando a medida que pasan los grandes premios dejando la impresión de estar ante un campeonato muy vivo. «No me atrevo a decir ningún nombre. Dije Dovizioso y ahora es muy raro lo que le está pasando, con tres ceros en cuatro carreras, dos por errores suyos. Es un Dovi que no habíamos visto, pero con 50 puntos puede cambiar la tortilla en cualquier momento y el campeonato es una montaña rusa. El rival principal es el que va segundo, que es Valentino, y lo será otro si se pone segundo. Lo importante es que nosotros nos mantengamos delante», comentó Márquez nada más bajarse del podio de Barcelona.

Tras enlazar tres victorias en Austin, Jerez y Le Mans parecía que Márquez iba a cerrar el título mucho antes del final de la temporada, algo a lo que se añadía un comentario que viene desde la pretemporada, que la Honda es la mejor moto de la parrilla. Esto hasta que apareció Lorenzo, en un giro dramático inesperado, una vez que esta irrupción llegó de la mano del anuncio de su adiós de Ducati. El mallorquín había sumado 16 puntos en las primeras cinco carreras del año; dos después ha llegado a los 66, empatando en la general con su compañero Dovizioso, el teórico máximo rival de Márquez este año (el propio piloto italiano aceptó este rol durante el Gran Premio de Cataluña), lo que le ha permitido escalar hasta el séptimo puesto de la tabla cuando después de Le Mans era decimocuarto, con el tercero, Viñales, a tan sólo once puntos.

«Sigo manteniendo lo que dije en Argentina cuando estaba quizás en mi peor momento. Dije que Marc y yo éramos los que podíamos marcar las diferencias cuando nos encontramos bien en este MotoGP, y ahora se ha hecho más evidente. Hay pilotos buenísimos, pero quizás con diferentes estilos, porque Marc tiene un estilo completamente diferente al mío. Cuando estamos bien marcamos las diferencias y podemos conseguir victorias consecutivamente. A los demás les cuesta un poco más». Una afirmación de Lorenzo que pasará su primera prueba de fuego en menos de dos semanas en Assen, en un trazado no tan favorable para la Ducati y que medirá la realidad de este Lorenzo y de la potencia del último giro que ha dado el Mundial 2018 de MotoGP.

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