El riojano que inventó el submarino

Fotografía del inventor riojano Cosme García :: Familia Egaña/
Fotografía del inventor riojano Cosme García :: Familia Egaña

La Casa de las Ciencias de Logroño acoge una exposición sobre Cosme García con motivo del bicentenario de su nacimiento

DIEGO MARÍN A.

Cosme García Sáez ha pasado a la historia como uno de los inventores del submarino. Muchos estudiaron el proyecto de sumergirse bajo las aguas de forma permanente y segura, desde Alejandro Magno antes de Cristo para intentar emplear el artilugio como arma bélica hasta Carlos V, con las pruebas que realizó en el Tajo. Incluso Julio Verne ideó su 'Nautilus' de la novela '20.000 leguas de viaje submarino' (1869).

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En la carrera por patentar el submarino, además de Cosme García, compitieron los coetáneos Narciso Monturiol e Isaac Peral, pero el logroñés consiguió probar con éxito su invento el 14 de agosto de 1860 en el puerto de Alicante. Él mismo se sumergió en el artilugio a primera hora de la mañana, durante dos horas, acompañado de uno de sus hijos. No obstante, quizá el que fue su invento más relevante fue el que menos réditos económicos le produjo. Y es que nadie le compró la patente para fabricar el submarino. Aseguran sus descendientes que se interesaron por el proyecto Napoleón III y el cónsul inglés, pero él deseaba que fuera para el Ejército español. Lo presentó a Isabel II, pero a la reina no le convenció el invento.

Planos del submarino que ideó y probó con éxito en 1860.
Planos del submarino que ideó y probó con éxito en 1860.

LA EXPOSICIÓN

Qué
'Cosme García. Inventor'.
Dónde
Casa de las Ciencias del Ayuntamiento de Logroño.
Cuándo
hasta el 10 de febrero de 2019. De 9.30 a 13.30 y de 17 a 19.30 horas de martes a viernes y de 11 a 14 y de 17 a 20.30 horas los sábados y días festivos.
Cuánto
acceso libre y gratuito.
Cómo
el 9 de octubre comienza un ciclo de conferencias con la charla 'La vida privada de Cosme García' a las 20 horas a cargo de Marcelino Izquierdo en la sala de conferencias de la Casa de las Ciencias.

Para llegar hasta ese momento, que pudo suponer un punto de inflexión en su vida, Cosme García tuvo toda una trayectoria y peripecia vital detrás. El submarino, de hecho, fue un segundo prototipo después de una primera prueba en el puerto de Barcelona realizada en 1859 con un artilugio bautizado como 'Garcibuzo' y fabricado por la empresa La Maquinista Terrestre y Marítima, curiosamente, la misma que en 1882 construyó el puente de Hierro de Logroño.

La Casa de las Ciencias de Logroño acoge hasta febrero de 2019 la exposición 'Cosme García. Inventor' con motivo del bicentenario de su nacimiento en Logroño, precisamente, el 27 de septiembre de 1818. Comisariada por el periodista de Diario LA RIOJA y escritor Marcelino Izquierdo Vozmediano, la muestra pretende ser un recorrido por la vida y obra de este personaje histórico. Cosme García formó parte de la Milicia Nacional, de la que fue corneta, y participó en la I Guerra Carlista. Comenzó a ganarse la vida como carpintero, relojero, impresor y 'luthier'.

Al triunfar la revolución conocida popularmente como 'La Vicalvarada', en 1854, le nombraron regente de la Imprenta Nacional y se trasladó a Madrid. Después, ya en su propia imprenta, editó publicaciones como la revista 'El látigo' de Pedro Antonio de Alarcón. Poco después, en 1856, patentó sus tres primeros inventos. Uno fue la escopeta 'relámpago', que recibe su nombre porque, por primera vez, se cargaba la munición por detrás y no por delante, lo que permitía hacerlo más rápido. El fusil tuvo varios modelos, sucesivamente perfeccionados, hasta que logró patentarlo en países como Inglaterra, Francia, Alemania y EEUU, además de España.

También ideó una máquina tipográfica sin cinta, que si bien no triunfó al menos tuvo el honor de ser con la que el catedrático Lázaro Bardón y Gómez imprimió en 1859 la primera gramática de Griego en España. El invento que le produjo más réditos económicos fue una máquina para toda clase de timbres en tinta, un sellador que le compró Correos, que de alguna manera revolucionó el servicio y que estuvo vigente hasta 1878. De hecho, Correos mandó 'de gira' a Cosme García por las ciudades españolas para dar a conocer el invento y mostrar su funcionamiento. Y fue al llegar a Barcelona y ver el mar por primera vez cuando comenzó a pensar en cómo poder descender al fondo sin peligro de permanecer en él.

El 'Garcibuzo'

Primero ideó un prototipo que probó en Barcelona, pero fue el segundo el que se convirtió en la primera patente registrada de un submarino, el 8 de mayo de 1960. Su invento cumbre supuso también un punto de inflexión en su vida. Aquel submarino de 5,75x1,75x2,25 metros, construido en chapa de hierro, lograba sumergirse con éxito pero no encontró quien lo construyera. Y tal vez esa frustración condujo a Cosme García a la ruina y el abatimiento hasta su muerte en Madrid en 1874. No fue hasta el siglo XX cuando comenzó a adquirir notoriedad y ser recordado, sobre todo gracias al impulso de sus hijos y la publicación de varios reportajes en prensa sobre sus inventos.

Gracias a ello, la Armada bautizó uno de sus primeros submarinos (eso sí, no construidos bajo el modelo del inventor riojano) con el nombre de A-2 Cosme García, permaneciendo activo desde 1916 a 1931. Los inventores Monturiol y Peral también recibieron un honor semejante. Un segundo submarino, que sustituyó al anterior, permaneció activo de 1972 a 1982, el S-34 Cosme García. De ellos, en la exposición de la Casa de las Ciencias de Logroño se muestra el timón y la campana original.

Actualmente el tercer submarino Cosme García, el S-83 de la Armada española, se encuentra en construcción en los astilleros de Cartagena con la previsión de que pueda ser botado en el 2027. Mucho antes, y para colmo de 'García el Riojano', como también se conoció a Cosme, el submarino en construcción suscitó polémica al ser mayor que el muelle del puerto de Cartagena y, por tanto, no poder atracar en el mismo, por lo que se tuvieron que realizar obras de ampliación en el puerto murciano. También recibió varios homenajes filatélicos y se ha escrito su biografía, que próximamente reeditará el IER, pero su memoria y sus inventos, aún hoy, parecen sumergidos en el olvido.

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