La Rioja

El granizo daña 6.000 hectáreas de vid y cultivos

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/ Nafarrate

  • Los agricultores se debaten entre vendimiar rápido o tratar la viña para evitar enfermedades

Los agricultores de San Asensio parecían no querer mirar la viña ayer. Algunos observaban los trabajos de los operarios retirando el barro de aceras y carreteras o ayudaban a algún vecino achicando agua. Y es que ni siquiera podían acceder a los viñedos, los caminos estaban intransitables.

La doble tormenta del pasado lunes afectó a una lengua que recorrió Hormilla, Hormilleja y San Asensio en La Rioja y, en Rioja Alavesa, Baños de Ebro, Villabuena y Laguardia. En La Rioja, en menor medida también dañó cultivos de Azofra, Nájera, Briones, San Vicente, Torremontalbo y Cenicero. En total, cerca de 6.000 hectáreas. José Antonio Torrecilla, secretario general del sindicato ARAG-ASAJA, explicó ayer que la tormenta, más que inesperada, «fue de una intensidad desconocida en la zona». «Hay seguros, pero bajos. Puedes exponerte, pero no te puedes fiar porque no cultivamos bajo techo», justificaba ayer Torrecilla.

Según informó ARAG-ASAJA, los seguros agrícolas pagan el kilo de uva tinta a 66 céntimos y el de blanca, a 38; más una compensación adicional por fecha y por granizo, entendiendo que la fatalidad ha dañado la cosecha con la vendimia cerca. Por otra parte, Carmelo Guinea, técnico de UAGR, detalló ayer en San Asensio que «ha habido una zona amplia afectada en diferente grado, más en el sureste, en Valpierre». No obstante, para valorar los daños Guinea prefirió esperar unos días, teniendo en cuenta que no todos los agricultores cuentan con seguro. El cultivo más afectado ha sido el viñedo, pero no el único. El «accidente climatológico» también ha arrasado con la pera conferencia de Hormilla y ha afectado al cereal, la patata, la remolacha y la judía verde.

La imagen que ofrecía ayer el campo, igual que el pueblo de San Asensio, asemejaba al paso de un huracán. Algunas viñas estaban enterradas en barro y otras, peladas, sin hojas. Y todas con los racimos apedreados y las uvas abiertas. «La hoja es el laboratorio donde se crea la energía para la planta y eso no es bueno. Si hubiera cierzo, sería muy bueno, porque seca. Los técnicos tienen que asesorar ahora a los agricultores para aplicar cicatrizantes», explicó Carmelo Guinea.

Luis Alberto Lecea tenía pensado comenzar a vendimiar hoy la uva 'chardonnay', pero no sabe bien cómo ha afectado la granizada a sus viñedos. Y es que estuvo casi un día entero retirando agua de su propia casa, en San Asensio. «Ha sido tan rápido que no nos ha dado tiempo a valorar nada todavía, pero ha sido un pedrisco bastante fuerte», aseguró ayer el expresidente del Consejo Regulador.

«La uva aún está, aunque esté muy estropeada. Ahora, quizá, tengamos que hacer una vendimia rápida para evitar enfermedades como la 'botritis'», opinó Lecea. «Tenemos que ver cómo evoluciona, a ver si seca», añadió. El deseo en todos los agricultores sanasensianos es ahora salvar lo que ha quedado. «No haremos unos grandes vinos pero intentaremos obtener una cosecha digna», apuntó Lecea.

Además de a San Asensio, las tormentas del lunes también afectaron a la localidad de Hormilla, aunque con desigual daño, ya que en las cercanías del pueblo solo hubo caída de hojas en las viñas, pero en otros lugares el daño ha sido irreparable. Propietarios de parcelas ubicadas en la gran planicie que une esta localidad con San Asensio y Cenicero, dedicadas a remolacha y a pera conferencia mostraban el ensañamiento del granizo, informó el corresponsal Pablo J. Pérez. Dos parcelas de dos hectáreas y media cada una tenían daños del cien por cien «y lo peor es que la 'mosca' provocará 'fuego bacteriano' en los perales», señaló un agricultor.

En cuanto a Azofra, los vecinos preguntados fijaron en este lugar el nacimiento de 'la cola' de la tormenta de granizo. No son muchas las parcelas afectadas en Azofra, pero algunas están afectadas al cien por cien.

En San Vicente de la Sonsierra la tormenta también provocó daños en las viñas. Las fincas en la zona sur del pueblo, por el camino de Baños de Ebro, cercanas a San Asensio, sufrieron el golpe del agua y la piedra, detalló el alcalde Javier Fernández, quien apuntó que aún es pronto para cuantificar daños, pero ha sido bastante, informa la corresponsal Cristina Valderrama.