La Rioja

Un caro triunfo para el Naturhouse

Un caro triunfo para el Naturhouse
/ fernando díaz
  • Los franjivino se han impuesto con comodidad al Frigoríficos Morrazo, pero lo han pagado a un precio muy alto si se confirman las lesiones de Cacheda y Langaro

El Naturhouse La Rioja ha cumplido la lógica y se ha impuesto con comodidad al Frigoríficos Morrazo, penúltimo clasificado, por 34-25, aunque el partido ha podido salirle muy caro si se confirman las lesiones de dos de los jugadores que conducen su ataque, Cacheda y Langaro.

El equipo riojano, como acostumbra, ha tardado mucho en entrar en el partido y luego ha jugado a rachas, pero la diferencia de potencial es tal que eso le ha bastado para jugar muy cómodo todo el segundo tiempo.

Pero eso ha sido después de un mal inicio, en el que el Frigoríficos Morrazo ha logrado desquiciar al equipo riojano con sus ataques lentos y su dureza defensiva.

El equipo gallego necesitaba un buen resultado hoy y en el inicio del partido ha peleado por ello, gracias a lo cual se mantuvo en el encuentro ese tiempo (9-6), de la mano, sobre todo, de buenas decisiones de ataque de Potic.

Además, el Naturhouse se descentró cuando en el minuto siete su central Pablo Cacheda, pontevedrés, como el equipo al que se medía hoy a caído al suelo con síntomas de tener una lesión grave en su rodilla izquierda.

Si finalmente es así será un nuevo síntoma de mala suerte de este jugador gallego, que ya se rompió en 2013 los ligamentos de la rodilla derecha y que el año pasado se perdió parte de la temporada por la fractura de dos dedos de una mano, primero, y de otro, meses después.

Tras la salida del campo de Cacheda el Naturhouse fue poco a poco haciéndose con el partido, imponiendo su ritmo, su portería y su intensidad defensiva; así, en apenas diez minutos pasó a doblar a su rival en el marcador (14-7, m.25) y dar por finalizado el partido.

Eso sí, antes del descanso se llevó otro susto, con una lesión de Langaro, aparentemente mucho menos grave, aunque no volvió a jugar.

El partido llegó casi resuelto al descanso (15-9) y el segundo tiempo solo sirvió para que el conjunto pontevedrés intentara por lo menos acercarse en el marcador.

Pero no tuvo éxito porque el Naturhouse ya jugaba a su verdadero ritmo, al que exhibe en partidos con más exigencia -como el siguiente, el sábado en la Liga de Campeones- y así era imposible que su rival le hiciera daño.

A falta de más de diez minutos para acabar el encuentro los dos equipos admitieron la dinámica del choque y se dedicaron a esperar que llegar el final, con un intercambio de golpes del que también salió beneficiado el Naturhouse, que terminó con nueve goles de ventaja (34-25).

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