La discreta excursión de Leonor

La Princesa de Asturias, en una pastelería calceatense. :: /
La Princesa de Asturias, en una pastelería calceatense. ::

La Princesa de Asturias visitó Santo Domingo con su colegio madrileño

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

La Princesa Leonor ha sido noticia en las últimas fechas por diversos acontecimientos que han puesto en ella el foco de atención. El último, continuación de otros que la van ubicando de una forma visible en la fila sucesoria, tuvo lugar el pasado miércoles, cuando pronunció sus primeras palabras en un acto oficial, con motivo del 40 aniversario de la aprobación de la Constitución española. Ese mismo día cumplió 13 años.

Lo que muchos no saben es que la Princesa estuvo del 16 al 19 de octubre en Santo Domingo de la Calzada como participante en una excursión organizada por el colegio Santa María de los Rosales, en el que también estudia su hermana, la Infanta Sofía, como lo hizo en su día su padre, el Rey Felipe VI.

Su visita se rodeó de una absoluta discreción previa y, durante su estancia, de toda la que se puede guardar en una localidad de 6.300 habitantes. De hecho, el Ayuntamiento no sabía nada, como reconoce el alcalde, Agustín García Metola. Todo ello, con el objeto de que la princesa pasara todo lo desapercibida posible y evitar así que el interés informativo que su presencia pudiera suscitar alterara la normalidad de una actividad extraescolar que el centro de Aravaca ya realiza desde hace algunos años, en este con la excepcionalidad de tan insigne niña entre el medio centenar de alumnos que llenaban el autobús escolar en el que llegaron a la ciudad calceatense, que les sirvió de 'cuartel general' de un programa de actividades que incluyó visitas por localidades del entorno.

Aunque totalmente de incógnito y entre tantos niños, la Princesa fue reconocida por algunos vecinos, con lo que pronto se corrió la voz sobre su presencia en la localidad y no pocas personas hicieron por verla.

Una caja de bombones

La princesa y acompañantes entraron a comprar, al menos, en dos establecimientos comerciales del casco antiguo.

Uno de ellos fue la Pastelería Isidro, donde Ana Hernando reparó en quién era de inmediato. «Es una cara muy conocida, porque sale mucho en televisión y en los medios y enseguida me di cuenta de que era ella», cuenta. A su hermano Javi, que estuvo junto al grupo, se lo tuvo que decir. «Me hizo ilusión verla», confiesa éste. La Princesa compró una caja de bombones, tras preguntar antes por su contenido, y algunos más, sueltos, de chocolate.

Aquella niña guapa y de exquisitos modales era nada menos que la heredera al trono de la Corona, quien sabe si algún día la Reina de España.

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