La Liga

Mauricio Pellegrino, un hombre tranquilo para conducir al nuevo Leganés

Pellegrino dirigiendo un partido/Jesús Andrade
Pellegrino dirigiendo un partido / Jesús Andrade

El argentino tomará las riendas del conjunto madrileño tras la salida de su técnico, Asier Garitano

EFEMadrid

Mauricio Pellegrino será el encargado de dirigir al Leganés después de la marcha de Asier Garitano, el técnico que llevó al conjunto blanquiazul desde Segunda B a la máxima categoría del fútbol español y que, de ahora en adelante, dirigirá a la Real Sociedad.

De esta manera retorna a España poco después de su irrupción triunfal en el Alavés. En solo una temporada consiguió que un equipo recién ascendido lograra salvarse con comodidad y, lo que fue más notable, le llevó hasta la final de la Copa del Rey que perdieron ante el Barcelona.

Casualidades de la vida, o no, Pellegrino tomó entonces el testigo de José Bordalás. El actual entrenador del Getafe, que ascendió a los vitorianos la misma campaña que lo hizo el Leganés pero no les siguió a Primera, había trabajado en el pasado mano a mano junto con Asier Garitano en el Alicante.

Aquella buena experiencia en el Alavés hizo que Pellegrino, de cuarenta y seis años, se ganara una oportunidad en la Premier League de la mano del Southampton si bien fue destituido tras treinta pese a que el conjunto inglés no ocupaba puestos de descenso.

Ese fue el último equipo de una carrera en los banquillos que comenzó cuando se le encomendó la misión de pilotar al Valencia tras la salida de Unai Emery. Aquella llamada le llegó en el año 2012, cuando el único sueño del club que dirigirá ahora era escapar del tercer escalón del fútbol español.

Se trataba el Valencia de una entidad bien conocida por él ya que fue allí donde vivió alguno de sus mejores momentos jugador. También uno muy amargo como fue el penalti lanzado ante el Bayern de Múnich en la final de la Liga de Campeones y que detuvo Kahn dándole el título a los alemanes. Colgadas las botas, Pellegrino trabajó en la cantera desde el 2006 al 2008.

Fue entonces cuando decidió entrar a formar parte del cuerpo técnico de Rafa Benítez. Con él ya había tenido buena sintonía cuando aún vestía de corto, jugando a sus órdenes en el Valencia y en el Liverpool, y le acompañó estando este aún en los 'reds' y también cuando se marchó al Inter de Milán.

A todas esas aventuras como entrenador se suman también dos en su país natal. La primera de ellas fue con el Estudiantes de La Plata, donde le destituyeron después de una mala racha y una derrota ante Tigre. La segunda llegó en Independiente, quien decidió no renovar su contrato.

De él se valoran sus conocimientos tácticos y el trato con los jugadores. Hombre tranquilo de puertas afuera 'el flaco', como así se le conoce desde su época como jugador, era la principal apuesta del Leganés desde que se conoció la salida de Garitano y los madrileños han tenido la paciencia suficiente para poder cerrar la operación.

Ahora se encuentra con un proyecto ilusionante pero que afronta un proceso casi nuevo para él. Convertido en un equipo de autor tras una etapa de cinco campañas con el mismo entrenador, cada una mejor que la precedente, viene de salvarse con pocos apuros y de brillar en la Copa del Rey tal como hiciera el Alavés la campaña anterior.

Mimbres ilusionantes a los que Pellegrino tratará de dar forma e imprimir su sello para que no sean sino la base de una estructura sólida que logre afianzarse en Primera y siga dando satisfacciones a sus aficionados.

 

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