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Benedicto XVI renuncia por «falta de fuerzas»

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Benedicto XVI renuncia por «falta de fuerzas»

15.05.13 - 16:01 -
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Benedicto XVI, durante el anuncio a la curia de su adiós./ Osservatore Romano | Atlas

Benedicto XVI ha hecho historia de la forma más inesperada renunciando a su cargo. "Ya no tengo fuerzas", ha dicho sin rodeos Joseph Ratzinger durante la ceremonia de canonización de 800 mártires italianos y dos beatas latinoamericanas. Su salida se producirá el próximo 28 de febrero tras lo que se retirará a la residencia papal de Castelgandolfo, cerca de Roma, hasta que terminen las obras de un pequeño monasterio de clausura del Vaticano, donde se instalará.

El Papa ha escogido el día aprovechando que buena parte del colegio cardenalicio, primer afectado por su decisión, asistía en el Vaticanoa la ceremonia de canonización. En su declaración ante la curia, difundida en un comunicado, Benedicto XVI ha justificado su retirada en que ya no tiene la fuerza suficiente para seguir en el cargo. "Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a mi avanzada edad, no se adecúan por más tiempo al ejercicio de mi Ministerio", ha argumentado el Pontífice. "Con total libertad declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma y Sucesor de Pedro", ha concluido.

Aunque no ha dado más detalles concretos sobre las razones que le han llevado a tomar la decisión, su hermano, Georg Ratzinger, de 89 años y también religioso, ha desvelado que "la edad le oprime" y que el médico ha sido quien le ha aconsejado al Papa que no haga, por ejemplo, mas viajes transatlánticos. También ha confesado que su hermano tiene cada vez más dificultades para andar, lo que complica su vida pública, y ha subrayado que "quiere más tranquilidad a esta edad". Georg Ratzinger ha calificado de "proceso natural" la dimisión de su hermano, que él ya conocía de antemano.

El alemán ha sido el Pontífice mayor desde los tiempos de Leon XIII y su renuncia se trata de un hecho cuasi insólito, aunque en los últimos días se estaba rumoreando en la curia vaticana que se diera esta posibilidad. Joseph Ratzinger ya había manifestado recientemente en una entrevista que no quería ser el líder renqueante de una Iglesia que necesita más que nunca el impulso de nuevas energías. "Cuando un Papa llega a la clara constancia de que no puede dar más desde un punto de vista físico, mental y espiritual tiene también el derecho de, en algunas circunstancias, de retirarse", sentenció.

Según ha desvelado el diario vaticano 'L'Osservatore Romano', la decisión la tomó hace casi un año, tras el viaje a México y Cuba. No es de extrañar, pues es en los viajes largos donde el Pontífice acusa especialmente el cansancio. Aunque los limitaba y daba prioridad a los desplazamientos cortos, de fin de semana, se daba perfectamente cuenta de que, desde Juan Pablo II y en un mundo globalizado, son un vehículo esencial de transmisión del mensaje católico. Quizá sentía que ahí no estaba a la altura. De hecho no se hablaba todavía de ningún viaje este año, algo realmente raro a estas alturas, pero se antojaba un reto mayúsculo que fuera al único fijado hace tiempo, las Jornadas Mundiales de la Juventud en Brasil, el próximo mes de julio.

Un anuncio "por sorpresa"

Tras el anuncio de Ratzinger las reacciones se disparaban por todos los puntos del planeta. E incluso dentro del propio Vaticano, donde, "ni los ayudantes más próximos" del Papa, conocían el anuncio que iba a realizar su Santidad. "Nos ha pillado a todos por sorpresa", ha confesado el portavoz vaticano, Federico Lombardi. El jesuita ha recalcado que el Papa ha tomado la decisión en plenas facultades mentales y recordó que la renuncia de un Pontífice está prevista en el Código de Derecho Canónico, que establece que para que sea válida es necesario que sea libre. Asimismo, ha destacado que Benedicto XVI es muy consciente del paso que ha dado y ha asegurado que en su renuncia no han influido temas como los escándalos sobre los casos de curas pederastas. Al contrario, ha dicho el portavoz, cuando arreciaban las polémicas ya señaló que un pastor "nunca huye ante los lobos y deja el rebaño sólo". Además, al igual que el hermano del Papa, ha negado que ninguna enfermedad haya provocado la dimisión.

La Sede Vacante, el período que se abre tras la muerte de un Pontífice y que ahora lo hará con la renuncia de Ratzinger, comenzará el 28 de febrero a las 20.00 horas, como ha explicado Benedicto XVI. Entonces cogerá el timón de la barca de la Iglesia el Camarlengo, el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado. Será el quien se encargue de la gestión de la Santa Sede y de la organización del cónclave del que saldrá elegido el próximo Papa. Ya se han desatado las quinielas sobre quién será el próximo Sucesor de Pedro.

Según prevén las normas de la Iglesia para la elección de un sucesor, el colegio cardenalicio se comportará como si el Papa hubiese fallecido. De manera que dentro de menos de un mes, los cardenales de todo el mundo deberán acudir a Roma para reunirse en cónclave. Mientras, Benedicto XVI seguirá viviendo en el Vaticano aunque tras el cónclave, en el que no participará, se mudará a la residencia de verano de Castelgandolfo y después se retirará a un convento de monjas de clausura.

El anuncio de Ratzinger apenas tiene precedentes en la historia. En el siglo XIII Celestino V abandonó también el cargo, pero las circunstancias fueron totalmente distintas, ya que los cardenales de Roma le obligaron a dimitir. Sucesivamente, tanto Paulo VI como Juan Pablo II habían manifestado su intención de dimitir, el primero retirándose en el monasterio de Cassino y en segundo en Polonia. Pero el entorno curial y cardenalicio se lo impidió.

Una salud frágil

Aunque ninguna enfermedad en curso ha llevado a Benedicto XVI a renunciar al Pontificado, Joseph Ratzinger, de 85 años, tiene toda una retahíla de achaques. Su primer contratiempo importante fue un derrame cerebral en 1991, a los 64 años, del que se recuperó satisfactoriamente, aunque le dejó secuelas leves visibles en el rostro.

En el verano de 1992 sufrió una caída en el cuarto de baño mientras estaba de vacaciones. Se golpeó la cabeza y necesitó diez puntos de sutura. Más de diez años pasarían sin sustos para Ratzinger hasta que entre 2003 y 2005 sufrió un segundo ictus cerebral. Desde entonces redujo su actividad y descansaba regularmente cada día para sobrevivir a la carga de ser Papa.

En 2009 otra desafortunada caída doméstica sacudió la salud del Pontífice. De esta salió con una muñeca fracturada que tuvo que operarse. sigue una dieta rigurosa y los médicos le han prohibido poner el pie por encima de los 2.000 metros de altitud. Es por ello por lo que los dos últimos años ha renunciado a pasar los veranos en la montaña para quedarse en Castel Gandolfo.

Además de los problemas de corazón, Ratzinger apenas ve por el ojo derecho, sufre un 50% de artrosis en la cadera derecha, padece hipertensión, se cansa cada vez más... Desde hace tiempo camina con bastón y utiliza una plataforma con ruedas empujada por empleados del Vaticano para desplazarse por la Basílica de San Pedro. En los últimos meses, siempre por motivos de salud, ha disminuido sus compromisos públicos, sus viajes y las audiencias.

Joseph Ratzinger fue elegido Pontífice el 19 de abril de 2005 convirtiéndose así en el 265 Papa de la historia. Su pontificado ha durado 2.855 días. Hasta el día de su renuncia, habrán transcurrido 2.872.

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