Lucas quiere tocar su guitarra

Lucas González, tocando la guitarra con su prótesis mioeléctrica. /J.G.
Lucas González, tocando la guitarra con su prótesis mioeléctrica. / J.G.

Con tan solo 9 años, Lucas González, un niño riojano que nació sin la mano derecha, ha contribuido en un taller en Gijón a mejorar la funcionalidad de las prótesis

D. LAS HERASLogroño

Tiene 9 años, es de Logroño y le «encanta el rock». Lleva tocando la guitarra un año: es su mayor afición, en la que progresa día a día. Por un defecto congénito, Lucas González nació sin mano derecha, lo que le obliga a emplear una prótesis mioeléctrica para sostener la púa con la que tocar cada cuerda de su guitarra eléctrica. Gracias a ella puede disfrutar de su 'hobbie', pero también realizar muchas otras actividades.

Podría estar tocando su guitarra días enteros, sin parar. Pero a veces se ve obligado a dejar de tocar: la prótesis tiene una autonomía de 16 horas, pero si un día no puede o se le olvida cargarla, no le queda otra que esperar. Además, Lucas la usa para todo en su vida cotidiana, por lo que es inevitable que ésta se deteriore o, eventualmente, sufra una avería. Cuando esto ocurre, su única opción es enviarla a Barcelona para repararla. No obstante, si esto sucede, en apenas tres días Lucas recibe una de sustitución. Pero aun así, durante esa espera, el niño sólo piensa resignado: «Dos días sin tocar mi guitarra».

Por eso, Lucas ha participado recientemente en un taller en Gijón en el que señaló su deseo de poder tocar la guitarra siempre que quisiera. La iniciativa, desarrollada por la Cátedra Milla del Conocimiento Medialab, surge de la mano del colectivo 'Autofabricantes', que se dedica a la investigación para generar soluciones alternativas y accesibles en torno a la diversidad funcional.

La finalidad del taller es añadir nuevas aplicaciones a 'SuperGiz', el sistema de prótesis de brazo con anclaje universal que ha desarrollado Autofabricantes. Se trata de una prótesis que se puede imprimir en 3D y, además, permite intercambiar diferentes accesorios en función de las necesidades de cada usuario, para que puedan realizar distintas actividades con un único aparato.

'SuperGiz' con uno de sus accesorios en forma de pinza.
'SuperGiz' con uno de sus accesorios en forma de pinza. / Autofabricantes.org

A mediados de diciembre, Lucas y su familia, como otros cuatro niños de toda España, acudieron a Gijón para aportar nuevas ideas para 'SuperGiz'. «En algún medio de comunicación se dijo que mi hijo había sido el que había diseñado la mano cuando, en realidad, sólo aportó su idea para que ellos realizasen un nuevo accesorio que mejorase su capacidad para tocar la guitarra», señala Judith, la madre de Lucas. A diferencia de otros modelos, esta prótesis en concreto pierde en apariencia con las manos de carne y hueso pero, a cambio, gana en funcionalidad y su carencia de elementos eléctricos ahorraría a la mano de Lucas muchas averías.

«También se publicó que la prótesis que había diseñado Lucas era biónica, que son las más avanzadas y caras que hay en el mercado», resalta el padre de niño, Iván González. De hecho, una mano mioeléctrica como la de Lucas suele costar unos 19.000 euros, mientras que 'SuperGiz' no superaría los 600.. En cambio, señala el padre de Lucas, una prótesis biónica puede llegar a suponer unos 50.000 euros, una diferencia más que reseñable. «Lo importante de esta iniciativa, aparte de su carácter solidario, es que se siga avanzando en modelos de prótesis más baratos y accesibles», afirma la madre de Lucas. Y es que el diseño de este anclaje universal, así como de los accesorios, son de código libre (con acceso para cualquiera con impresoras 3D), lo que deja su precio final en el que resulte del coste de los materiales.

El 26 de enero Lucas y su familia regresarán a Gijón para probar los nuevos accesorios que se idearon en la reunión de diciembre. Además, recibirán el pack completo de los 'gadgets' creados en sesiones anteriores. «Lucas tiene la suerte de contar con una prótesis desde los 3 meses, pero esto para otros niños puede ser una gran oportunidad», asegura Iván, el padre del niño. Aun así, esta nueva mano mejorará las capacidades y posibilidades de Lucas, y en definitiva, su vida. Pero él tiene más que claro lo primero que va hacer en cuanto se la den: «Tocar la guitarra», dice muy ufano.