Sepang

El regreso agridulce de Marc Márquez a su MotoGP

Marc Márquez, junto a su moto en el circuito de Sepang. /Efe
Marc Márquez, junto a su moto en el circuito de Sepang. / Efe

El campeón del mundo marca el mejor tiempo en el primer día de entrenamientos en Sepang, aunque sólo completa media jornada por la lenta recuperación de su hombro izquierdo

BORJA GONZÁLEZSepang (Malasia)

MotoGP ha regresado a la acción, en el primero de los tres días de entrenamientos que tienen lugar en el caluroso Circuito de Sepang (Malasia). Y lo ha hecho con varios puntos de atención, y con la importante ausencia de Jorge Lorenzo. Por una parte tocaba ver cómo llegaban las fábricas después del trabajo invernal, entender en qué situación está cada moto, con especial atención a Yamaha, el gran fiasco del pasado curso. Por otra, además de saber también cómo les ha sentado el descanso a los distintos pilotos, tocaba entender cuál es el estado real de Marc Márquez, operado a principios de diciembre de su problema en el hombro izquierdo, y que había dejado pistas de su estado en las últimas semanas en forma de vídeos; unos clips en los que mostraba su primer entrenamiento en pista y el trabajo en Cervera con su fisioterapeuta de confianza, Carlos García, que se había mudado al pueblo del campeón para un trabajo que sólo tuvo la tregua de los días señalados de las fiestas navideñas.

«La cosa es que íbamos en tiempo con la operación hasta el accidente de Valencia, que complicó mucho las cosas. Inicialmente, la operación tenía que durar una hora y media y duró cuatro. Pero habría sido imposible empezar la temporada sin operarme porque en cada caída se me habría salido el hombro», ha explicado Márquez tras su primer día en Malasia, una jornada que arrancó a las 10.40 de la mañana, tras ser revisado por su fisioterapeuta, y que finalizó a las 14 horas, cuatro antes de que se cerrase la pista.

«Estoy contento porque he vuelto a subirme a la moto pero, honestamente, esperaba encontrarme mejor. Me falta fuerza, hay mucho trabajo por hacer y por eso paramos tan pronto. Sobre todo me falta fuerza en las frenadas y en los cambios de dirección de izquierda a derecha. Por suerte sólo sufro en las curvas de izquierdas», ha reconocido en un día en el que, pese a todo, ha conseguido finalizar con el mejor tiempo, señal inequívoca de su nivel de pilotaje pero también del buen punto desde el que la Honda ha comenzado.

Márquez ha podido recuperar sensaciones, aunque su estado físico no le permite completar tandas largas, nada que vaya más allá de las tres o cuatro vueltas consecutivas, y adaptando su estilo de conducción a esta situación, aunque incluso de esto pudo extraer algún detalle positivo. «Es curioso porque hay curvas que las hago más rápido que durante el gran premio, así que no todo es negativo».

Dominio español

Márquez comandó una tabla que tuvo a cuatro motos distintas en los cuatros primeros puestos, con cuatro pilotos españoles a los mandos: el campeón con la Honda; Alex Rins con Suzuki, una moto que el piloto barcelonés ha confesado cuenta con una mejor base que la de 2018, en un curso en el que ya se convirtió en un habitual del podio; Maverick Viñales con Yamaha; y Tito Rabat con Ducati.

Esto ejemplificó mejor que nada que, a este inicio de curso, las cuatro grandes han llegado con los deberes hechos. La marca italiana tirando de nuevo de su poderoso motor y a la espera de elegir, en el caso de los pilotos oficiales (Dovizioso y Petrucci), el mejor chasis para afrontar el reto de desbancar a Honda y Márquez tras los dos subcampeonatos de Dovizioso; y Yamaha con un prototipo más afinado que ese del que tanto se lamentaron Valentino Rossi y Viñales en 2019. «El motor está más o menos decidido, no hay demasiadas dudas. El primer día fue bien, y parece que con gomas usadas, que era nuestro punto débil, nos va bien. Pero aún falta mucho trabajo», ha analizado el italiano, que acepta que esta vez no están tan lejos de la competencia, una sensación que comparte con Viñales, que se ha guardado para los dos siguientes días la bala de lanzarse a por una vuelta rápida, una de sus 'suertes' preferidas a la que han tenido que poner freno desde su box para centrar su trabajo en los verdaderos problemas de una moto que empieza con mejor aire su objetivo de volver a estar al nivel de la competencia.