'La maldición de diciembre' de los niños muy prematuros en la escuela

El Ministerio de Educación recomendó en 2018 flexibilizar la normativa para que los padres de estos menores pudiesen elegir el año de matriculación, pero algunas comunidades autónomas aún no han adoptado esta medida

'La maldición de diciembre' de los niños muy prematuros en la escuela
Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Kino y Gala son dos mellizos que en diciembre de 2016 se vieron obligados a dejar la calidez del vientre de su madre, terminando su gestación en una incubadora. Meses más tarde, empezaron a ir a la guardería y, sin casi darse cuenta, llegó 2019. En septiembre de este año los hermanos empezarán a ir a la escuela, aunque aún no han alcanzado algunos de los requisitos que se piden al comenzar la enseñanza no obligatoria.

Sus padres han solicitado un año más de guardería, pero la normativa de la Comunidad Autónoma en la que viven (Madrid) no se lo permite, porque contempla la edad cronológica –la edad del bebé a partir del día del alumbramiento- y no la edad corregida -la edad del bebé según la fecha prevista del parto- a la hora de matricular a un niño. Por lo tanto, Kino y Gala empezarán el colegio con los nacidos en 2016, y no en 2017 -como lo harían de haber tenido una gestación normal.

Al haber llegado al mundo antes de tiempo, estos menores pueden ver afectadas diversas áreas de su crecimiento. Se ha observado que existe un porcentaje más alto de trastornos de atención, problemas de conducta o de bajo rendimiento escolar. Entre los 2 y los 4 años, algunos de ellos presentan trastornos del habla, conductas anormales y una psicomotricidad fina poco desarrollada. En edades posteriores, pueden presentar problemas al realizar razonamientos matemáticos o con la lectura.

«Si viviese en Aragón mis hijos empezarían el colegio el año que viene», expresa Mar Gonzalo, la madre de los mellizos. Lo mismo ocurriría en otras comunidades como Canarias, Castilla y León, Extremadura o Murcia, que ya han adoptado la recomendación propuesta por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en febrero de 2018. En ella se sugirió que los padres de niños con gran prematuridad o prematuridad extrema pudiesen «solicitar la admisión en un curso inferior al que les corresponda (a sus hijos) por edad, flexibilizando su escolarización». Hasta entonces, los alumnos debían «cumplir la edad establecida para iniciar las distintas enseñanzas dentro del año natural en que comienza el respectivo curso».

«Parece una tontería, pero entrar en un curso para el que no están madurativamente preparados puede minarles la autoestima a estos niños» Mar Gonzalo

La nueva normativa sostiene que, si ya de por sí los alumnos no prematuros nacidos en los últimos meses del año a veces ven dificultades para seguir el ritmo de la clase, dichos obstáculos «resultan más notorios cuando el nacimiento en este período se produce de manera anticipada». Así, aconseja que «en estos casos sería procedente poder tomar como referencia no su fecha de nacimiento, sino su edad corregida».

Se considera prematuro todo nacimiento que se produce antes de la semana 37 de embarazo, pero existen diferentes grados de prematuridad: prematuros tardíos –su gestación ha oscilado entre las 33 y 36 semanas-; grandes prematuros -de 28 a 32 semanas-; y extremadamente prematuros -menos de 28 semanas. Es para los niños nacidos entre septiembre y diciembre de estos dos últimos grupos para quienes se creó dicha norma.

La iniciativa se desarrolló después de que el Defensor del Pueblo incluyese esta posibilidad en su último informe anual relativo a 2016, y entró en vigor de forma automática en Ceuta y Melilla, donde el Ministerio de Educación no tiene delegaciones. El resto de Comunidades Autónomas podían elegir si adoptarla o no. Asturias, Castilla-La Mancha, Galicia, La Rioja, Madrid, la Comunidad Valenciana, Andalucía, Cataluña y País Vasco, no lo han hecho aún.

Es en algunos de estos territorios donde se están desarrollando campañas de presión por parte de los padres de niños muy prematuros, con ayuda de asociaciones como APREM (Asociación de Padres de Niños Prematuros) para instar a las comunidades a flexibilizar la normativa. En el caso de Madrid, donde vive Mar, cuya historia ha saltado a los medios y las redes sociales, se están recogiendo firmas a través de la web change.org. «Parece una tontería, pero entrar en un curso para el que no están madurativamente preparados puede minarles la autoestima a estos niños», explica Mar.

«Se ha planteado que los niños de altas capacidades puedan pasar a un curso superior, esas medidas también se podrían ampliar a la parte contraria» NURIA (PSICOPEDAGOGA)

«Los padres solemos llamarlo la 'maldición de diciembre', aunque también sirve para noviembre u octubre, porque son los niños que se enfrentan a un salto de año», dice la madre de otra niña que nació con 24 semanas. «Si naciesen en meses anteriores no se verían tan perjudicados, porque tendrían más margen para madurar antes de empezar la escuela».

Por otro lado, APREM Madrid y la Federación Española de Familias Múltiples, por reclamación de padres y madres que se encuentran en una situación similar, han impulsado una Proposición No de Ley que el Grupo Parlamentario Podemos ha llevado a la Asamblea, instando al Gobierno de la Comunidad de Madrid a «desarrollar los cambios normativos necesarios» que permitan a las familias de bebés muy prematuros, cuya edad de nacimiento y corregida no coincidan en el mismo año natural, «escoger el año académico para escolarizarlos en la etapa de Educación Infantil y en el acceso a la Educación Primaria», contando para tomar tal decisión con la valoración y evaluación psicopedagógica de equipos expertos.

«Cuanto más flexibles seamos a la hora de que los niños se adapten a la escuela, mejor. Siempre y cuando no sea una opinión subjetiva de los padres, sino que cada caso individual esté bien evaluado por un equipo de profesionales, para que no entre en juego la tendencia a la sobreprotección que se puede dar con estos pequeños por sus complicaciones al nacer», expresa Noemí desde su óptica de profesora de infantil.

«Hay que ser muy estricto con la escolaridad, pero si ya en su momento se ha planteado que los niños de altas capacidades puedan pasar a un curso superior, aunque sea de forma excepcional, esas medidas también se podrían ampliar a la parte contraria, es decir, permitir a los niños que no tienen la madurez suficiente bajar de curso», explica por su parte Nuria, psicopedagoga de profesión.

La prematuridad en cifras

Según los últimos datos recogidos por el Instituto de Estadística, en el año 2015 nacieron 26.935 bebés de forma prematura en España. De ellos, 23.345 fueron prematuros tardíos, 2.575, grandes prematuros; y 1.015, prematuros extremos.

Se calcula que cada año nacen unos 15 millones de niños prematuros, según la Organización Mundial de la Salud. Más del 60% de estos partos se producen en África y Asia meridional.

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