El encanto y la serenidad de las dos Viniegras

Las Viniegras de Arriba y de Abajo muestran con orgullo cómo conservan sus esencias, tanto en sus casas tradicionales como en el pavimento de sus calles, lo que unido a su entorno natural y su rico patrimonio les aporta un especial atractivo turístico

El encanto y la serenidad de las dos Viniegras
Justo Rodriguez
Félix Domínguez
FÉLIX DOMÍNGUEZNájera

Acercarse al Alto Najerilla y adentrarse por las 7 Villas es, en cierto modo, como echar una ojeada al pasado, dicho sea con la mejor de las intenciones. De entre ellas, hay dos que son hermanas y que están situadas en los valles del río Ormazal, la primera de ellas, y del Urbión, la segunda. Son Viniegra de Arriba y Viniegra de Abajo, o como eran denominadas aún en el siglo XIX, Viniegra de Suso y Viniegra de Yuso.

En ambos casos han pasado de disponer de una economía basada en la ganadería -de forma especial en otros tiempos de la lanar cuando este producto no había sido desplazado por los tejidos artificiales, y de la de carne- a tener que afrontar su notable descenso demográfico y poner el foco en la vertiente turística. Cabe señalar, que aún siguen conservando rebaños de ovejas y de vacas, que pastan por las laderas y prados de los valles antes citados.

Como se resisten con uñas y dientes a convertirse en poblaciones fantasma, hace años que se vienen planteando el mantener su espíritu serrano como una atractivo para hacer que los visitantes acudan hasta allí y así poder salir adelante y a ser posible, remontar el vuelo. Para ello nada mejor que optar por el respeto por lo que ya tienen, como es una arquitectura singular que, rehabilitada o de nueva construcción, conserva el aroma de lo que en sus mejores tiempos fueron estas tierras. Como no podía ser de otra manera, al mismo tiempo se vienen ocupando de que sus calles tampoco pierdan ese espíritu de la sierra, renovando su pavimento como siempre ha sido tradicional, con cantos rodados que, si bien no son muy adecuados para andar con tacones, sí que son el complemento perfecto a la arquitectura del lugar.

Las dos Viniegras ofrecen un vasto patrimonio monumental, que bien vale una visita

Situadas próximas al pico Urbión, por los montes que las rodean se puede disfrutar de bellos paseos

Estos atractivos de los propios pueblos se complementan con los que ofrece su entorno natural. Ambas localidades se encuentran cerca del pico Urbión, y por los montes que las rodean se pueden realizar innumerables y diferentes paseos.

Viniegra de Arriba

Esta localidad es la que está situada a mayor altitud de las 7 Villas, y una de las más altas de La Rioja, con sus 1.182 metros. Regada por los ríos Castejón y Ormazal, el primero cruza el pueblo antes de verter sus aguas en el otro muy cerca de las casas de la localidad. Para salvar el cauce del Castejón existe un puente construido en el siglo XVIII mediante losas, sillar y sillarejo, que consta de un arco rebajado de medio punto, con una altura de dos metros y una longitud de cuatro, que es uno de los elementos patrimoniales dignos de observar de cerca.

Aunque, sin lugar a dudas, uno de los edificios históricos a contemplar durante un buen rato es la iglesia parroquial de la Asunción, que contiene vestigios románicos y un importante coro alto del siglo XV. Es original del siglo XV, con estructura gótica hasta el pórtico. Ya en el siglo XVI las dos naves de que consta se unificaron con un bobeado homogéneo a la vez que surgía la sacristía y la capilla mayor. En el XVIII sufrió una profunda intervención que le dio el aspecto que tiene hoy. Fue construida en varias fases a base de sillarejo y mampuesto, con esbeltos ventanales y con un magnífico coro alto sobre madera, en el que destaca el alfarje de influencia islámica. Su propia complejidad lo convierte en un edificio sumamente enigmático, quizá porque su construcción es tan popular que no responde a los cánones convencionales. En su interior existe un muro con una vitrina donde se guarda una imagen de San Vicente de 1794.

Justo Rodriguez

Por si fuera poco, la localidad dispone de otro elemento monumental digno de una visita pausada. Se trata de la ermita de la Magdalena, que consta, entre otras cosas, de una nave en cuatro tramos y la cabecera recta con dos arcos fajones estrechos sobre ménsulas en modillón; la cubierta del primer tramo o presbiterio es de lunetos del XVII, enlucida en el centro, modificándose en esa época también el arco triunfal.

Justo Rodriguez

Viniegra de Abajo

Según cuentan los propios viniegreses, la historia de Viniegra resulta apasionante. El hallazgo de tumbas y de una estela visigótica, encontrada hace pocos años en el recinto urbano del pueblo, apuntan a la existencia de asentamientos visigóticos y testimonian la antigüedad de la fundación de la villa.

Justo Rodriguez

Recibe a los visitantes que llegan desde la famosa Venta de Goyo, el Puente Viejo o Puente Canto, que aunque ya está en desuso, ha servido durante siglos para salvar el cauce del río Urbión, a cuyas orillas se alza la localidad. Está datado entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Su fábrica es de sillería en las bóvedas, y de sillarejo. Se compone de dos arcos rebajados de medio punto de diferente luz, con arranque en una pila central.

Viniegra de Abajo. / Félix Domínguez

Viniegra de Abajo.
Viniegra de Abajo. / Félix Domínguez

También se puede contemplar la iglesia parroquial de la Asunción, construida en su mayor parte en el siglo XVI en sillería y sillarejo. Consta de una única nave de dos tramos y cabecera en plan cuadrada. Se cubre con bóvedas de crucería, que son estrelladas en los dos tramos. Hacia la nave se abren tres capillas: dos al norte, comunicadas por un arco de medio punto, y otra al sur, que alberga un pequeño retablo del XVII. Destaca la entrada al templo mediante un arco de medio punto, con casetones, bajo un pórtico cubierto con bóveda de arista. La torre, también del XVI, tiene tres cuerpos de sillería y sillarejo, con vanos de medio punto.

Viniegra de Arriba.
Viniegra de Arriba. / Félix Domínguez

Además de las casas de los que emigraron a América, en la villa se pueden visitar las ermitas de la Soledad, de Santiago y la de San Millán. También la Fuente de los 4 caños, la Estela de Santa Marina y el Monumento al Sagrado Corazón .