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Iñaki Gurría, como responsable de la firma riojana JIG, apuesta por una tecnología sectorizada y especializada para cada empresa y cada necesidad
«La desaparición del largo plazo, todo es a medio o corto, obliga a tener capacidad para cambiar y adaptarse.»
Ignacio Gurría. Director General. Desarrollo corporativo en JIG
Iñaki Gurría es el director de JIG, una empresa nacida hace ya 21 años, con un importante arraigo local y que cuenta con una sólida base tecnológica (algo que según explica: «Es fácil de decir ahora, pero no tanto hace 21 años») y que ha tratado de inculcar esa tecnología a los diferentes servicios que presta. Gurría reconoce que les gusta definirse como «una tecnológica de nicho, basada en el conocimiento porque no solo se trata de implantar tecnología, sino también conocer a quiénes le estás trasladando esa tecnología».
– En 21 años, el mundo, La Rioja y las empresas han cambiado mucho. Este 2023 nos abre retos que ahora hay que considerar como la inteligencia artificial, la revolución de los datos, el teletrabajo… son conceptos abstractos que es materia prima de vuestro trabajo cotidiano.
– La verdad es que planteas cuestiones a resolver ya. Algunos de esos conceptos suenan desde hace mucho tiempo, pero hasta que no encuentras una aplicabilidad cierta, no te das cuenta de la importancia que tienen. Hay un aspecto que me parece muy importante desde el punto de vista empresarial, pero incluso también relevante para la propia región y es que ha desaparecido el largo plazo. Ponerse a pensar o a adivinar en lo que vaya a suceder, por ejemplo, dentro de dos años… es imposible, o al menos, yo me niego. Esto obliga a tener capacidad de cambio y a la necesidad de ser más flexible, y eso lo digo sin meterme en tecnologías, porque ya se está viendo en las empresas la necesidad, también, del conocimiento del dato, del ‘data economy’ y de cómo usar el buen dato, la aplicabilidad de esa inteligencia artificial por ejemplo en chats…
Y luego tenemos un reto importante como región con las personas, con el perfil de los profesionales del presente y del futuro. Creo que en ello la palabra clave es la flexibilidad, la de la formación de las personas, la flexibilidad en la forma de trabajar… ahí tenemos unos cuantos retos empresariales, pero creo que también son retos de región.
«Si tenemos el mejor vino, las mejores bodegas… ¿por qué no tener las mejores tecnológicas del sector?»
Sector del vino
– Hace más de dos décadas, ustedes asumieron otro reto y es el de dar entrada a la tecnología porque ahí había mucho que hacer.
– La visión empresarial de la tecnología de nicho, tecnología del conocimiento, lo que te da es un conocimiento profundo de tu entorno. Por eso, yo creo que nosotros somos una empresa tecnológica con un conocimiento profundo sobre los sectores que tienen en un círculo de 100 kilómetros a la redonda. En ese espacio tenemos un sector agroalimentario muy importante. Nosotros pensamos en su momento, si aquí tenemos el mejor vino del mundo y las mejores bodegas, también tienen que estar las mejores empresas tecnológicas del vino. Si las hay de corchos, de vidrio, de etiquetas, de cápsulas… nuestro empeño es que haya también de tecnología y en los últimos años estamos haciendo un esfuerzo muy importante en ello. No solo en desarrollar tecnología en torno al vino sino en crear productos tecnológicos en favor del vino. Yo creo que nuestra posición es relevante y ahí seguimos.

«Necesitamos acertar con el perfil de los profesionales presentes y futuros, y la clave es la flexibilidad»
Reto de empresa y región
– En esta serie de entrevistas se ha mostrado como una tendencia generalizada el cambio de mentalidad en el empresariado que ya no opone resistencia a los desarrollos tecnológicos y entienden la necesidad de una web muy intuitiva, de vender ‘on line’… ¿han notado ustedes ese cambio de tendencia?
– Sí, efectivamente. Yo creo que incluso la didáctica de la necesidad de la tecnología en las empresas, sobra. Todo el mundo lo sabe y lo tiene claro. Otra cosas es el cómo, y ahí hay que diferenciar entre tecnología y digitalización. Este último concepto responde más a una cuestión estratégica: ¿Cómo voy a diseñar yo mi empresa, mis procesos, mi gestión para que la tecnología me sea útil? Eso es lo complejo. Cada empresa, aunque venda lo mismo que otra, es un mundo y de ahí la importancia del conocimiento de los sectores. Para desarrollar tecnología hay que conocer a quién estás desarrollando esa tecnología. A nosotros nos gusta mucho decir eso porque ponemos mucho empeño en demostrar que lo nuestro es una tecnología de conocimiento, tecnología sectorizada y absolutamente especializada, adaptada a los sectores y a las empresas a los que nos dirigimos.