«España va a hacer algo grande en Brasil»

Veintitrés años de conversaciones con jugadores son muchos. El peluquero ovetense habla de sus experiencias y aventura un nuevo éxito de La Roja Ramiro Fernández Psicoesteta de la selección española

M.G.LOGROÑO
Ramiro Fernández brinda con un crianza de Rioja a las puertas de la calle Laurel. ::
                         DÍAZ URIEL/
Ramiro Fernández brinda con un crianza de Rioja a las puertas de la calle Laurel. :: DÍAZ URIEL

A sus 70 años, Ramiro Fernández se considera el «peluquero más afortunado de España». Suma más de 50 años en la profesión en los que calcula que ha hecho cerca de 180.000 cortes de cabello. Saltó de Oviedo a la Federación Española de Fútbol por gracia de Javier Clemente. De eso hace 23 años. Ha vivido cuatro eurocopas y otros tantos mundiales. Estos días ha estado en Calahorra para hablar de psicoestética, porque él no se considera un peluquero al uso, sino un psicoesteta, aunque ya se prepara para cruzar el charco y vivir otro Mundial, el de Brasil. Hasta que llegue, presenta su libro, defiende el estudio de la peluquería en la universidad y asegura que el peluquero debe estar formado en química, economía, dermatología, idiomas y mercado laboral, entre otros conocimientos.

- ¿Psicoesteta? ¿Qué es un psicoesteta?

- La psicoestética es una ciencia que se ocupa de los coordinar los diferentes aspectos de la moda que relacionan vestido, calzado, peluquería, adornos. La moda no es un capricho de un momento. Lo primero es escuchar y luego dar un diagnóstico. Todo se puede cambiar. En el caso del pelo, la gente busca singularizarse a través de él porque es un vehículo de seducción y comunicación. Vivimos inmersos en lo que yo llamo 'imagocracia', el poder de la imagen. Y en este sentido, el cabello es determinante.

- Usted presentó hace unas fechas el libro 'Cómo triunfar en la era de la imagen. Claves psicoestéticas para el siglo XXI'. ¿No se puede triunfar sin imagen?

- No, no se puede triunfar sin imagen. Rotundo. El poder de la imagen puede con todo.

- ¿Y si esa imagen no tiene discurso, ideas, argumento?

- Tampoco. Es evidente que si no tienes nada que decir tampoco puedes triunfar.

- Afirma que el espejo es el mejor amigo del hombre, ¿por qué?

- Porque es verdad. No se puede vivir sin un espejo. Es tu mejor amigo, el que nunca miente.

- ¿Y qué hace un psicoesteta en la Federación Española de Fútbol?

- Una casualidad. Yo conocía a Luis Enrique. Hace 23 años, España se concentró en Oviedo y Luis Enrique me trajo a varios jugadores del Real Madrid a cortarse el pelo; Abelardo vino con futbolistas del Barcelona. Quedaron contentos y aquí estoy.

- Vamos, un ovetense y oviedista al que le marcó el futuro un sportinguista. En Oviedo no se lo perdonarán.

- Soy accionista del Oviedo, del Sporting y socio de una docena de clubes. No pasa nada.

- Luis Enrique le abrió las puertas de la selección, pero quien le refrendó fue Javier Clemente. Será que estos de Bilbao tienen mucha más fuerza.

- Recuerdo que después de cortar el pelo a varios jugadores, Clemente preguntó por mí con esa voz vasca que tiene y me pidió que le cortase el pelo. Me dijo: «Cuidado, que yo me cortó el pelo en Bilbao, ¡ojo!». No me quedó nada mal. Al tiempo, me llamó y me dijo que me quería con la selección.

- ¿Y cómo son estos futbolistas, ídolos de masas, con su peluquero?

- Chavales normales. Conmigo hablan de todo. Estoy a su disposición. Saben que pueden contar conmigo porque lo que se habla queda ahí. Son 23 años. Al principio fue difícil, pero en cierto modo soy su padre, su confesor, su amigo... Al final son chicos normales que también tienen sus problemas.

-Decía hace unas semanas Mourinho que los jugadores del Real Madrid se miraban al espejo antes de salir al campo. ¿Pasa lo mismo es la selección?

- El jugador se ha convertido en un icono mundial que marca tendencias y se preocupa por su imagen porque la imagen puede ser negativa y positiva. Y la imagen también es cultura. Algunos de ellos son supersticiosos, pero más fruto de la presión que soportan que de otra cosa.

- Para el futbolista, vestuario y autobús son reductos sagrados. ¿La habitación que habilita para cortarles el pelo cierra la trilogía?

- No creo que sea un lugar sagrado, pero sí un espacio en el que muestran sus sentimientos. A través de esa charla puedo influir en ellos y aconsejarles, pero primero hay que escuchar. El peluquero no es aquel barbero sabelotodo y charlatán de antaño. Toros, política y fútbol ya no son los únicos temas de conversación. Un peluquero debe estar formado en química, dermatología, economía, mercado laboral... Además, el psicoesteta aconseja, pero no impone.

- Radiografiemos a sus internacionales. ¿El presumido?

- Sergio Ramos. Se ha hecho multitud de cambios y ha evolucionado desde aquella melena primera. Ahora creo que se lo rapa en exceso.

- Usted dice que se abusa de raparse la cabeza, pero también que hay calvas elegantes. Ejemplo, Pepe Reina.

- Pepe tiene una calva con enorme personalidad por la forma de su cabeza y por como es él. A Valdés no le queda tan bien la cabeza rapada.

-¿Tiene solución Iniesta?

- Poco se puede hacer. Eso sí, el día antes de la final del Mundial de Sudáfrica me llamó para que le rapase la cabeza. Le convencí y no lo hizo. Menos mal que luego marcó. Si hubiera fallado.

- En la época mourinhista, ¿hubo tanta tensión en 'la roja' como se vendió?

- Hubo tensión, pero Vicente del Bosque es muy listo.

- ¿Quién es su espinita clavada?

- Iván Campo. No permitió que le cortase el cabello. No hubo forma. Y mira que hubo jugadores reacios, pero con Iván no pude. Me costó mucho cortar el pelo a Fernando Hierro, por ejemplo. Y eso que han pasado ya tres capitanes más: Zubizarreta, Raúl y Casillas. Además, Iván me regaló una camiseta (tiene una enorme colección, cerca de 200) dedicada en la que tuvo el humor de cerrar el escrito con una frase entre admiraciones en la que decía ¡Y yo, con estos pelos!

- ¿El elegante?

- Xabi Alonso. Sin duda alguna. Por todo. Refleja como nadie la psicoestética. Eso sí, no puede dejarse sin recortar la barba más de cinco días. Es parco en palabras, pero cuando habla, dice. No se hace nada sin consultarlo.

- ¿El pelo?

- Fernando Torres, aunque ahora se lo ha rapado. Su pelo es magnífico.

- Melendi ha evolucionado porque se ha cambiado el corte. ¿Puyol se ha estancado?

- Si cortase el pelo a Puyol no sería Puyol. Su imagen en el aire rematando de cabeza ante Alemania y marcando es única. Su vuelo de pelo impone. No es fácil cortárselo. Le decía que viniera con el pelo mojado, se lo echaba hacia adelante y le entresacaba, pero siempre con una longitud de flequillo que le cubriese la nariz. Aquel gol a Alemania fue muy importante. Le tenían mucho miedo y nadie le quería como rival. Cuando le derrotaron, todos estaban convencidos de que ganarían el Mundial. En la última concentración, frente a Italia, les he visto muy bien a todos, con muy buenas sensaciones. Van a hacer algo grande en Brasil.

- Define a Fernando Llorente como el 'rey león'. ¿Porque jugó en el Athletic o por su melena?

- Por todo, es un fenómeno, un gran jugador y un gran chico. Su melena es también única, aunque el corte sea complicado por los rizos. Me alegro de que esté triunfando en Italia. Recuerdo que una noche, a las doce, me llamó para que le corte el pelo. Estaba ansioso por jugar. Creo que fue antes de la final. Me decía: Ramiro, si el míster me da diez minutos, marcaré. Estaba convencido.

- ¿Y el diferente?

- Cañizares. Los peluqueros nunca podremos dejar de darle las gracias por lo que ha supuesto. Aunque el diferente de verdad es David Beckham. Sus cortes de pelo, cuatro o cinco, han marcado tendencia mundial. Impresionante.

- Por cierto, ¿cómo logra subirse a los aviones con un maletín repleto de tijeras y navajas, entre otros utensilios?

- Explicándolo y facturando, aunque no me guste, porque son mis herramientas. Son muy personales. Siempre van conmigo, incluso al vestuario, antes de los partidos.

-¿Y cómo es posible que sean piezas de museo?

- (Sonríe) Porque Ángel Villar me lo pidió. Los utensilios que llevé a Sudáfrica están expuestos en el museo de Las Rozas. Ahora utilizo otros.