Bajo el rico manto de La Dolorosa

La Virgen de la Soledad luce en Viernes Santo siglos de historia, una exquisita capa y el bastón de mando de la ciudad

PILAR HIDALGO
Imagen de la Virgen 
de la Soledad con el 
bastón de alcaldesa de
 la ciudad de Logroño 
y su espectacular manto. 
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                         CEDIDA/
Imagen de la Virgen de la Soledad con el bastón de alcaldesa de la ciudad de Logroño y su espectacular manto. :: CEDIDA

Los primeros vestigios hablan de la existencia en Logroño de una Cofradía de la Soledad en el siglo XVII, con sede en el convento de Nuestra Señora de la Merced. Ya en 1684, la entidad adquirió una capilla propia en el convento, lo que da idea de su consolidación.

Una década después acaece un hito crucial en la historia de esta cofradía. El capitán militar Gabriel de Unsaín, nacido en Logroño, dona una urna sepulcral con el Cristo Muerto (el Santo Sepulcro, imagen titular de la cofradía homónima) y la imagen de su Madre Dolorosa a la entonces iglesia colegial de Santa María de La Redonda de su ciudad natal. Quería que «el Viernes Santo por la tarde (...) se tuviera la función del descendimiento de la Santa Cruz de Jesucristo Nuestro Redentor y su entierro».

Y cumpliendo con el deseo del benefactor, la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen de la Soledad o La Dolorosa saca a esta imagen, que únicamente tiene manos y cara talladas, en Viernes Santo en la procesión general del Santo Entierro de la capital riojana. Desde 1762, La Dolorosa es la imagen titular de esta entidad. Se expone durante todo el año en una hornacina ubicada en una capilla lateral de la Capilla de los Ángeles de la actual concatedral de La Redonda.

En 1940 nació la Hermandad de la Pasión y el Santo Entierro y en ella se integró la Cofradía de la Virgen de la Soledad. Quedó así sin identidad propia, aunque es probable que la hubiera perdido con anterioridad. Pero en 1965, la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen de la Soledad se constituyó en su estructura actual y recuperó su autonomía. Un año después aprobó su nuevo hábito y en 1970 lo estrenó. Pasaron un par de años hasta que fundó la rama infantil y en 1992 salió por primera vez la banda de cornetas y tambores de la entidad. El Obispado aprobó sus actuales estatutos en el 2002 y surgió la necesidad de adecuarla a un nuevo marco. Así, se adscribió a la Hermandad de Cofradías de la Pasión y el Santo Entierro de la Ciudad de Logroño, heredera de aquella otra primera hermandad.

Si algo impresiona en esta cofradía es el espectacular manto que viste la Virgen, una de las joyas de la Semana Santa logroñesa y digna obra de arte de cualquier cofradía sevillana. Pero tanto su diseño (idea de Francisco Rodríguez Garrido), como el bordado en oro (a cargo de las madres Adoratrices) se realizaron en Logroño. Cuenta con unas dimensiones de 4 metros de ancho por 5 de largo y es de terciopelo negro de Lyon. Se estrenó en 1949 y fue costeado por suscripción popular. De hecho, una señora contribuyó de forma anónima con un donativo de tres kilos de oro, más lentejuelas del mismo metal y riquísimos encajes. Las Adoratrices también bordaron las caídas del dosel del palio a realce y oro. Para su recorrido en Viernes Santo la alcaldesa, Cuca Gamarra, le cederá el bastón de mando, como dicta la tradición. Por su parte, la entidad procesiona en Miércoles Santo una Virgen Dolorosa en el momento de encontrarse con su hijo realizada en 1971.

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