Rusca consigue detener al Haro

Los blanquinegros no pudieron marcar pese a demostrar un dominio absoluto ante el Villegas

DIEGO MARÍN A.HARO.
El portero del Villegas, Rusca (a la izquierda), fue el protagonista del partido de ayer en El Mazo. ::                         DONÉZAR/
El portero del Villegas, Rusca (a la izquierda), fue el protagonista del partido de ayer en El Mazo. :: DONÉZAR

Y pudo haber sido peor cuando, en el minuto 85, el logroñés Sicilia condujo un contraataque en superioridad, un claro tres contra dos, y, en lugar de optar por el lógico pase, quiso ser el héroe intentando una vaselina y el balón se le fue muy alto. El jugador del Villegas se lamentó del error. No era para menos. El equipo de Alberto Rubio extrajo ayer petróleo de El Mazo pero pudo haber sacado, incluso, oro.

No es menos cierto que durante los 90 minutos de juego el Haro protagonizó un dominio absoluto del balón y encerró al Villegas en su área, sin dejarle apenas oportunidades ni de marcar ni de superar el centro del campo. Hasta quince ocasiones claras de marcar gol tuvieron los blanquinegros y unas veces la falta de puntería de sus rematadores y otras veces las acertadas intervenciones del portero Rusca, en estado de gracia, desbarataron el ímpetu ofensivo del Haro. Los jugadores de Roberto Ochoa lo intentaron hasta el final, en el descuento Alberto remató de cabeza y la grada cantó y celebró un gol fantasma. El Haro no contaba con perder dos puntos en casa a las primeras de cambio, sino que esperaba una nueva goleada.

Hay que otorgar tanto demérito al Haro como mérito al Villegas, cuyo trabajo de contención fue soberbio, juntando líneas y facilitando apoyos entre sus hombres. Pero si hubo un protagonista claro en el partido de ayer en El Mazo fue el guardameta visitante. Rusca comenzó despejando un tiro directo de Mikel en una falta escorada en el minuto 17 y acabó parando un violento balón disparado por Óscar sobre la frontal del área en el 90. Entre tanto, el portero logroñés se hizo grande bajo los palos y provocó que sus rivales estrellasen varias pelotas en los postes intentando ajustar sus tiros. En el 40, Suárez centró un balón que se envenenó, se convirtió en disparo a puerta y acabó chocando en el larguero. En el 60, un córner lanzado por Suárez, que aspiraba a ser gol olímpico, lo despejó Rusca al palo. Y en el 88, un centro lejano de Óscar lo remató a bocajarro Breixo para morir, de nuevo, en el larguero.

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