La resistencia de un pueblo acostumbrado a luchar

El asfaltado de la actual carretera data de 1994 y su consecución supuso uno de los mayores logros

El redactor de Nueva Rioja Roberto Iglesias visitó la aldea en los 80 cuando reclamaba la carretera. :: 
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El redactor de Nueva Rioja Roberto Iglesias visitó la aldea en los 80 cuando reclamaba la carretera. :: HERCE

Santa Marina nunca ha estado despoblada. Sus habitantes y descendientes se han resistido durante décadas a que la vida se extinguiera de esta aldea y la relegara al olvido. Jamás la han dejado sola e, incluso, han arreglado la mayoría de sus casas y corrales.

Y eso que no lo han tenido fácil. Eran los 80 cuando el acceso a este núcleo todavía debía hacerse a lomos de un burro. El asfaltado de la actual carretera data de 1994 y su consecución supuso uno de los mayores logros, que se hizo realidad tras las insistentes reivindicaciones de los vecinos. Unos años antes había llegado el teléfono y, con él, la posibilidad de comunicación. El agua corriente y el alumbrado público fueron cosa de los 90. Todavía hoy carecen de recogida de basuras. El soportar estas duras condiciones de vida, propias de otros tiempos, merecen para los locales un reconocimiento y alguna inversión.

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