Calzado para los pies más pequeños de la casa

Una mala decisión al escoger puede acarrear problemas en el futuro Es fundamental elegir en función de la etapa de crecimiento de los niños

ÓSCAR SANTOLAYA LOGROÑO.
Los pies de los niños están en continuo desarrollo y por ello su calzado debe tener distintas características que el de un adulto. ::                         L.R./
Los pies de los niños están en continuo desarrollo y por ello su calzado debe tener distintas características que el de un adulto. :: L.R.

Un elemento importante para el bienestar de nuestros pies es el calzado y por ello es fundamental una buena elección. Al hablar del calzado en los niños debemos tener en cuenta que sus pies están en continuo desarrollo, sus huesos están creciendo y por ello su calzado no tiene que tener las mismas características que un calzado de adulto, al igual que no son las mismas indicaciones en un niño de 2, 4 o 9 años. Por ello es interesante tener en cuenta una serie de recomendaciones que nos ayuden a la hora de elegir el mejor calzado para nuestros pequeños. Las características que debe tener el calzado de un niño varían según la etapa de crecimiento en la que se encuentre:

Pregateo y gateo

Hay que pensar que el niño no camina, así que los pies solo necesitan protección frente al frío. Es importante que en esta fase la planta del pie se ponga en contacto con el suelo y con superficies irregulares para estimular las sensaciones y reflejos posturales, necesitan estímulo táctil y de presiones para desarrollar la propiocepción y mejorar la musculatura.

Primeros pasos

Esta fase es importante, ya que los niños empiezan a caminar y a lograr la verticalidad de su cuerpo. Mientras la buscan, suelen desequilibrarse y caer. También es habitual que apoyen el pie hacia dentro o hacia fuera, porque las piernas se están fortaleciendo y buscando la mejor postura, y esto repercute en el apoyo de los pies. Es un momento delicado, donde las revisiones periódicas y nuestra propia observación nos dirán si se está produciendo un correcto desarrollo del pie.

En esta fase es aconsejable que el niño camine descalzo por diferentes terrenos (arena, hierba.) para seguir estimulando el pie.

El calzado en esta fase debe ser lo más flexible posible y con algún tipo de sujeción (como el velcro). Dicho calzado debe tener una longitud sobrante de unos 10 mm. para que el pie no sufra ningún tipo de presión que pueda ocasionarle alguna deformidad.

Maduración de la marcha, hasta los siete u ocho años

En esta fase el niño ya camina y comienza un aumento importante de la actividad diaria. La suela del calzado no debe ser rígida, sino flexible, ni muy fina ni muy gruesa, plana y no redondeada. Lo conveniente es que sea de goma y que tenga un dibujo que permita un buen agarre, para evitar resbalones. Este calzado debe tener una longitud sobrante de unos 12 mm. para que el pie no se vea oprimido en su crecimiento.

Niño, a partir de los siete u ocho años

En esta fase el rol de calzado cambia, debemos pensar más en la amortiguación porque el niño tiene un patrón de marcha más agresivo, con impactos más fuertes.

Se aconseja que el contrafuerte sea rígido en su parte inferior, siendo flexible en su parte superior.

Debemos prestar atención a que el calzado tenga una longitud sobrante para evitar deformidades de entre 10-15 mm.

Cuando los niños son más pequeños es recomendable el uso de velcros, ya que los niños en estas edades se desabrochan fácilmente los zapatos, se recomienda dos tiras de velcro combinadas con hebillas.

Cuando son mayores el calzado debe ser acordonado, porque es el sistema que mejor permite regular y ajustar los zapatos.

En cuanto al material de elección en el calzado debemos ir a la piel natural porque es transpirable y flexible. Y el interior del calzado debe estar revestido por distintos tipos de forro, según sean para el frío (más aislantes) o para el calor (más transpirables).

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