La labor de los 'abuelos canguro'

Los jubilados de la UDP realizan labores de acompañamiento a otros mayores que buscan compañía

A.ALOGROÑO.
Las voluntarias Marina Martínez y María Isabel García, con María Cruz, en su domiclio de Cascajos. ::
                         A. CENICEROS/
Las voluntarias Marina Martínez y María Isabel García, con María Cruz, en su domiclio de Cascajos. :: A. CENICEROS

Rescatarles de la soledad, unirse a su paseo diario, leerles un libro, compartir el café en el hogar... Los jubilados de la UDP realizan también una importante labor con aquellos mayores que necesitan compañía o un amigo de confidencias. Son una especie de 'abuelos canguro', que realizan la misma función que harían con sus nietos, pero en este caso con personas de más edad. Su labor es sencilla y se limita a dedicar parte de su tiempo libre de forma desinteresada. El resultado: una experiencia única y enriquecedora para los dos.

«Muchas veces el único contacto que la persona tiene con el mundo es la familia», relata la coordinadora del programa, Marta Fernández. «Que vaya alguien de fuera de su entorno diario a su casa o les acompañe en sus paseos les da otra visión de las cosas, les abre las expectativas», agrega.

La iniciativa tiene dos vertientes: por un lado, apoyar la soledad, y por otro, mantener activos a los propios voluntarios de la UDP, «que con esta labor se sienten bien y satisfechos», porque es que es una tarea que afrontan con un sentimiento de responsabilidad, de disfrute a la vez y que al final deriva en bonitas historias de amistad. «Al final, los voluntarios no son voluntarios, son amigos y se convierten en su enlace con el exterior, son como una ventana al mundo para ellos», resume Marta Fernández. «Los abuelos desde sus casas suelen estar esperando la visita de alguien a quien aprecian y a los voluntarios les pasa lo mismo». El programa se viene desarrollando desde hace unos cinco años y se realiza en colaboración con el Ayuntamiento de Logroño. Desde los servicios municipales se detectan las necesidades, se facilita la dirección de los solicitantes y ya luego se asigna el voluntario con más empatía, «pero siempre en colaboración, jamás actuamos por nuestra cuenta», recalcan en la asociación.

María Cruz Hernández, viuda de 71 años, la protagonista de la imagen adjunta y del vídeo, es un ejemplo de esta labor de voluntariado de la UDP. Cada semana se reúne con las voluntarias Marina Martínez y María Isabel García para dar un paseo por el entorno de Cascajos, en Logroño, donde vive. Han hecho pandilla y las tres se han vuelto inseparables.