El plan de infraestructuras, según los arquitectos

Alfonso Samaniego sitúa el error de origen en que el documento a estudio se ocupa de los problemas del tráfico rodado olvidándose casi de los peatones El COAR advierte de que muy pocas de las 28 actuaciones propuestas «hacen ciudad»

JAVIER CAMPOSLOGROÑO.

«No hay un análisis de qué ciudad tenemos ni de qué ciudad queremos». El Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja ya ha emitido su veredicto sobre el que será el nuevo plan de infraestructuras 2012-2025 de la ciudad de Logroño: un documento que, en palabras de su decano, Alfonso Samaniego, «debería partir de una mirada más atenta a la idea de ciudad como espacio de uso y convivencia social estableciendo un orden de prioridades más riguroso, argumentado desde la rentabilidad social de las inversiones y la eliminación de las propuestas de carácter espectacular, escasa funcionalidad y elevado coste».

Los arquitectos, los únicos en aportar propuestas al borrador inicial junto a los grupos municipales con representación en el Ayuntamiento de Logroño dentro de la comisión especial creada en el seno del Consejo Social, sitúan el error de origen en que el plan se centra en los problemas del tráfico rodado olvidándose prácticamente de los peatones. «Si al hacer un plan de infraestructuras no pensamos en el peatón, luego pagaremos las consecuencias...», advierte Samaniego.

Unas consecuencias que ya pueden verse en las pasarelas propuestas aquí y allá para dar solución a los grandes nudos en la red viaria en los que la circunvalación imposibilita el tránsito peatonal, casos de Los Lirios o La Estrella. «Algo estamos haciendo mal cuando en el plan no hay más que rotondas y pasarelas, porque las segundas son consecuencias de las primeras», explica el decano del COAR.

«Seguramente será necesario pensar en soluciones y rediseños de los espacios urbanos que permitan la convivencia de los diferentes 'tráficos' (coches, autobuses, bicicletas y viandantes) y en la coexistencia de todos ellos sin tanta especialización de viales y separación de los mismos», puede leerse en las notas presentadas al plan de infraestructuras por parte del COAR en su intento de hacer ver que el tráfico no es el único problema urbano de vialidad.

«Entendemos que el plan de infraestructuras, como cualquier otro documento sectorial, debe insertarse en el ámbito general de la construcción de la ciudad siendo su objetivo no sólo resolver, bajo los principios de funcionalidad, el tráfico rodado, sino también contribuir a la mejora de la calidad de vida urbana», sentencia Alfonso Samaniego.

«Las rotondas, que se proponen en el plan como solución generalizada, podrán o no resolver un problema de tráfico en una intersección, pero no son la única medida a aplicar para mejorar la calidad del espacio público viario», avisa. Desde el Ayuntamiento, aun reconociendo que se puede entender así, creen que existen casos como la glorieta entre Carmen de Medrano y Duques de Nájera «que dan resultado» y que el término medio sería hallar soluciones que dando respuesta a los problemas circulatorios no descuidasen el tránsito peatonal.

Desde el Colegio Oficial se considera el plan de infraestructuras como una «oportunidad perdida» para mejorar la ciudad. «Ahora que Logroño, en términos generales, no va a crecer, entendemos que son años para hacer ciudad; y muchas veces ese hacer ciudad es ampliar aceras, redistribuir aparcamientos y cambiar mobiliarios y pavimentos urbanos... Eso es lo que hace ciudad y no infraestructuras que en estos momentos no van a ser necesarias», concluye Samaniego.

El concejal de Desarrollo Urbano, Pedro Sáez Rojo, buen conocedor de los planteamientos del COAR, entiende que el hecho de no haber aceptado propuestas en ese sentido no quiere decir que no sean importantes o no vayan a acometerse. «Solo que eso no era como tal el objeto del plan, que se ciñe solo y exclusivamente a las infraestructuras de competencia municipal», aclara Rojo a Samaniego. «Serán otros planes los que se ocupen de ello», precisa el Ayuntamiento.