Del mercado de la catedral hasta el rastro

San Francisco acoge mañana un nuevo mercadillo en el que el folklore también será protagonista

I. ÁLVAREZ
Mercado de frutas y verduras en la plaza del Raso, en el año 1940.  ARCHIVO BELLA/I.ÁLVAREZ./
Mercado de frutas y verduras en la plaza del Raso, en el año 1940. ARCHIVO BELLA/I.ÁLVAREZ.

A lo largo de la historia, los mercados se han desarrollado siempre en la plaza más importante de las ciudades. Su celebración venía de la mano de un privilegio que concedía el rey y, en el caso de Calahorra, fue Alfonso X 'El Sabio' quien en el siglo XIII otorgó a la localidad el permiso para organizar un mercado semanal. Desde entonces, la ciudad ha contado con distintos mercadillos.

Los primeros se ubicaron en el entorno de la catedral, pero con el paso de los años se trasladaron a la que hoy se conoce como plaza de la Verdura, denominada así precisamente porque en ella los agricultores vendían todo tipo de hortalizas. Finalmente, este mercado acabó situándose en la plaza del Raso, donde actualmente se sigue celebrando todos los jueves. La venta de frutas y verduras ha sido desde siempre su principal actividad, aunque hoy los productos del campo comparten espacio con otro tipo de alimentos, artículos de textil y calzado.

Por tradición, la plaza del Raso continua acogiendo los puestos de los agricultores, mientras que el resto se dispersa por las calles Grande, Cavas y Mártires, lo que ha supuesto una enorme ampliación del mercado en sus inicios.

Pero aparte del mercadillo de los jueves, Calahorra cuenta desde el pasado año con un rastro de objetos de segunda mano en uno de los rincones más coquetos de la zona histórica.

50 vendedores

La iniciativa, que partió del empeño y el trabajo de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo de Calahorra por revitalizar el barrio, no sólo se ha consolidado en muy poco tiempo sino que no deja de reinventarse. Mañana domingo vuelve una nueva edición de esta feria, con la participación de 50 vendedores y varias novedades. Por un lado, se hará la presentación en sociedad de la mascota del rastro, bautizada como 'Rastroncito', y por otro, los niños y niñas del grupo de danzas Coletores bailarán durante el desarrollo de la actividad al compás de la música de la asociación de gaiteros y tamborileros Agayta. Su propósito: rememorar los antiguos mercados medievales. La cita tendrá lugar como siempre en el Rasillo de San Francisco, de 10 a 14 horas.

Debido al incremento del número de puestos con respecto a convocatorias anteriores, la asociación ha ampliado el espacio del rastro, permitiendo que algunos participantes puedan colocarse en los descansillos de las escalares de acceso al Rasillo de Francisco.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos