Lo público tiene mucha marcha

Cinco 'mareas humanas' representantes de diversos colectivos confluyeron ayer en las calles de Logroño Más de 7.000 empleados públicos se manifestaron ayer contra los recortes

M. MAYAYOLOGROÑO.
En la concha se leyeron los manifiestos ante un auditorio que llenaba el paseo del Espolón. ::                         DÍAZ URIEL/
En la concha se leyeron los manifiestos ante un auditorio que llenaba el paseo del Espolón. :: DÍAZ URIEL

'Ponte en pie. Sal fuera de tu casa. A ti también te están robando el porvenir. No pondrán en la tele lo que pasa. No creas nada de lo que digan ahí. Nada de nada...' No es la canción del verano, pero se convirtió en la tonada estrella de la otoñal noche: el melódico llamamiento de los funcionarios al resto de la ciudadanía para recordarle la necesidad de defender la esfera pública. Más de 7.000 empleados públicos, alrededor de la mitad de los existentes en La Rioja, formaron ayer parte de la manifestación convocada por la Plataforma Sindical de Empleados Públicos de La Rioja.

Fue una marea humana, en cinco movimientos, a la que desde su arranque en la UR se fueron sumando los colectivos públicos. Escaseó el juego de tonalidades distintivas anunciado en camisetas, pero a falta de color hubo un derroche de calor humano que palió el frío invernal. La 'marea negra', la que aglutinaba los empleados de la Administración General del Estado, Servicios Generales del Gobierno de La Rioja y Justicia, partió puntual a las 19 horas con la pancarta general 'En defensa de lo público', aunque hubo otras con toque irónico: 'Empleados cabreados y pobres les desean Feliz Navidad. Trabajadores de la defunción pública'.

Desfilando por avenida de la Paz, a la altura de Padre Marín, esperaba la 'marea blanca' (sanitarios) que les recibieron con aplausos e invocaciones a la huelga general. 'Por tu derecho a la salud' y recordaban que hay «camas cerradas, aparatos de radiología inutilizados y cada día menos personal».

Mientras ambas confluían el altavoz repetía: «Somos los que sofocamos los incendios, los que educamos a tus hijos, los que protegemos nuestros bosques, los que cuidamos a tus mayores, los que diagnosticamos tus enfermedades...» y nuevamente la pegadiza musiquilla y, al final: «No a los recortes. Es necesario parar esta sangría de lo público».

A las 19,30 horas las dos 'mareas' llegaron al Ayuntamiento. Pocos aguardaban allí pero resultaron estruendosos. Pitos y tracas saludaron a los compañeros. Su color era el granate pero se veían más los cascos amarillos y rojos de los bomberos. Y como pancartas: 'Rescatamos personas no bancos' y la de la junta de personal 'Basta ya, ni un paso atrás'.

Enfilando Muro de Cervantes, frente al Sagasta, estaban los 'verdes' (educación), activos y ansiosos por unirse a la larga hilera. Otra vez llamamientos a la huelga general y su pancarta: 'Menos recortes, más enseñanza pública' y 'El dinero público para la enseñanza pública'.

En Portales la procesión resultó ya multitudinaria: En torno a 2.000 personas de la administración pública, otras 1.500 de sanidad, medio millar del Ayuntamiento y 3.000 de educación. Ya sólo quedaba por juntarse otro puñado de empleados, esta vez los de servicios sociales, que cerraron la comitiva con su color naranja y elevaron el total de manifestantes a unos siete mil, significativa cifra si se tiene en cuenta que el llamamiento era sólo a lo 'público'.

Camino del Espolón, la primera y breve parada se hizo frente a la Delegación del Gobierno: «Aquí está la cueva de Alí Babá» y «El único que sobra vive en la Moncloa», fueron las consignas. Y frente al palacete, gritos a favor de la huelga general.

En la Concha, se leyeron los manifiestos con críticas sucesivas a los recortes y exhortando a participar en la próxima huelga general. Porque como rezaba su contagiosa cancioncilla: 'Ponte en pie. Sal fuera de tu casa. A ti también te están robando el porvenir.

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