Calahorra, ciudad de contrastes

La cara y la cruz están a pocos metros de distancia en el barrio más antiguo de la localidad

M. FÉLEZ
Calahorra, ciudad de contrastes

Esta misma semana lo ponía de manifiesto la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo, pero no hay más que darse una vuelta por el barrio más antiguo de la ciudad y hablar con sus vecinos o con los turistas que pasean por sus calles para darse cuenta de que se trata de una zona cargada de contrastes.

No es necesario adentrarse en las calles más marginales del barrio para ver estampas ruinosas. Y todo ello a pocos metros de los museos o zonas con más encanto de la ciudad.

Posiblemente uno de los casos más sangrantes sea el de la plaza de la Verdura. No sólo se trata de una zona por la que hay que pasar para ir tanto al Museo de Pasos como al de la Verdura, sino que «debería ser un reclamo turístico para el visitante por sí misma, teniendo en cuenta su historia, sus maravillosas vistas o incluso por su nombre», comenta José, un vecino que pasa por allí a diario. Pero nada más lejos de la realidad. Su deterioro es evidente.

Otro caso similar es el de la zona de la Casa Santa. Rehabilitada hace casi dos años, aunque aún sin abrir sus puertas al público, puede convertirse en un reclamo turístico interesante ya que contará con piezas relacionadas con los patronos de la ciudad, pero el estado de las calles adyacentes no invita a nadie a dar un paseo por la zona.

A pocos metros de la plaza de El Raso (centro neurálgico del municipio) se encuentra la calle Pastelería. Sus vecinos están hartos de quejarse de la suciedad y la oscuridad que reina en la zona. «A determinadas horas es incluso peligroso pasar por esa zona», dice una vecina de la calle Santiago.

Otro de los reclamos turísticos que la ciudad pretende vender al exterior es sin duda la zona de la Judería.

Una historia maravillosa la de estas calles que están cargadas de curiosidades de cuando convivieron las culturas judía, cristiana y musulmana en la ciudad, pero no hay más que salirse dos pasos del recorrido y nos encontramos con la calle Murallas aún sin urbanizar y en un estado deplorable. Incluso el cartel explicativo de las murallas hace semanas que fue arrancado.

No son los únicos ejemplos de que la ciudad tiene grandes cosas que enseñar a sus turistas, pero también muchas que sería mejor que no viesen.

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